FRANÇOIS TRUFFAUT Y “LA MARIÉE ÉTAIT EN NOIR” : COMENTARIOS EN EL CINCUENTA ANIVERSARIO DE UN ESTRENO.

 

 

François Truffaut

En este año de 2018 se ha cumplido el  Cincuenta Aniversario  de un hecho histórico que marcó el devenir de las sociedades occidentales : los acontecimientos del Mayo francés del 68 y la “brecha cultural” que infligieron en el proceso civilizatorio occidental.  El mundo del cine no fue ajeno  ni hermético a lo que estaba ocurriendo en esa Francia de Mayo del 68. Estrenos hubo muchos en aquel año, pero si algo marcó toca una época en las salas de proyección a las que los franceses solían acudir los jueves y los domingos, fue un film que quedará para siempre en la memoria de toda una generación de espectadores : “La mariée était  en noir” de François Truffaut, una adaptación cinematográfica de la famosa novela de William Irish publicada en 1940,The Bride Wore Black. La película fue objeto de una primera proyección en el mes de abril, unas semanas antes de que Francia conociese una de las convulsiones políticas y sociales más importantes de la edad contemporánea. Es en el también  Cincuenta Aniversario del estreno de ese film de Truffaut, que  me gustaría hacer algunos comentarios.

Representante de la llamada “Nouvelle Vague”, una corriente de nuevos directores, realizadores y críticos de cine surgidos a finales de los años 50 y curtidos en el ambiente renovador y vanguardista de Les Cahiers du Cinéma, François Truffaut es entonces y junto a Jean-Luc Godard y Claude Chabrol, uno de los “enfants térribles” del nuevo cine francés. Truffaut consigue hacerse famoso con una de las películas que más marcaron en esa época, “Les quatre cents coups” (1959), un melodrama en torno al periplo de un adolescente rebelde y que, con cierto toque autobiográfico, vino a reflejar la personalidad indómita del joven cineasta. Las figuras de la “Nouvelle Vague” consideraban  que el cine debía acercarse a la sociedad y de ahí su firme apuesta y empatización con las revueltas estudiantiles del Mayo del 68. De hecho, cambiaron de raíz las relaciones del mundo del celuloide con la política.

françois Truffaut

François Truffaut 

Hitchcookiano de pro, Truffaut sentía una auténtica admiración por Irish, cuyo relato autobiográfico tras la amputación de una de sus piernas había inspirado  una de la películas del maestro del suspense, “La ventana indiscreta” (1954). Dos años antes de los acontecimientos del 68, el cineasta francés había publicado su famoso ensayo, “El cine según Hitchcook” (1966), un libro que se basó en una serie de conversaciones del joven Truffaut con el director británico durante una instancia en Estados Unidos. Ese tándem Hitchcook-Irish en la  película protagonizada por James Stewart y Grace Kelly, motiva a Truffaut para llevar a la pantalla la exitosa  novela de  Irish.

La siempre enigmática y magnética Jeanne Moreau, musa del cine francés, cautiva al público en su papel de Julie Cohler,  un personaje en cuyo camino se cruza la desgracia el día mismo de su boda : su marido muere a raíz  del disparo efectuado accidentalmente por uno de los cuatro hombres que, desde el ático de un edificio situada enfrente de la iglesia en la que la pareja acaba de casarse, se divierten con una escopeta utilizando el campanario como diana. El novio es alcanzado por una bala y muere en el acto. Al borde de la locura, Julie se encuentra en las fronteras del suicidio tras la pérdida de su gran amor de infancia. Al final, es la supervivencia a través de la venganza la que termina imponiéndose. Calculadora y maquiavélica, la heroína de la trama  planifica paso a paso el asesinato de los cuatro hombres, aprovechando con astucia las debilidades de cada uno. Una vez caídos bajo su presa y la muerte delante de ellos, Julie  les revela su identidad y hace retornar sus memorias al día de la ceremonia. En realidad, el disparo contra su novio solo es realizado por uno de los hombres, pero Julie considera que la culpa es colectiva.

Moreau 3

La historia que ideó originariamente William Irish se desarrolló en la América de los años 40 y en la ciudad de Nueva-York, con el personaje central del inspector Wanger, al que le tocará perseguir a una misteriosa y escurridiza mujer que va dejando cadáveres a su paso.   François Truffaut puso en escena una ambientación y estética de corte muy francesas y para un público y una sociedad orgullosa  y reivindicativa de su tradición cinematográfica frente al hegemonismo norteamericano de la industria hollywoodiana. Pero en general se mostró rigurosamente fiel al espíritu que había guiado al  emblemático escritor de género negro norteamericano. Contó de hecho con un reparto de lujo que no consiguió sin embargo eclipsar a la magistral Jean Moreau. Los personajes masculinos contra los  que Julie culminaba venganza estuvieron encarnados por muchos de los grandes del cine francés de aquel momento : Jean-Claude Brialy (Corey), un vividor cínico y dedicado a la vida mundana; Michel Bouquet (Robert Coral), un hombre solitario de vida austera que sueña adolescentemente con una mujer ideal y el amor romántico; Charles Denner (Fergus), un artista pintor obsesionado con las mujeres;Mickael Lonslade (Clément Morane),un político municipal, católico y ambicioso. Pese a las explicaciones que antes de morir intentan  brindarle  algunos de ellos, Julie Colher no tiene piedad. Está  dispuesta a llegar hasta final, sin dejar a uno solo de esos hombres con vida, aun al precio de su propia libertad y sacrificio.

Moreau 1

La imagen de Jeanne Moreau quedó vinculada a jamás a The Bride Wore Black. Abundan los que consideran que el personaje original creado por Irish  bien podía haber sido encarnado por iconos de la femme fatal en el cine negro norteamericano clásico, como Lauren Bacall o Vivien Leigh. Otros siguen pensando que no había  otra que Moreau para interpretar el papel, en especial por la fuerte personalidad que caracterizaba a la actriz francesa, su mirada dura y vacía y su semblante rígido con dosis de amargura que conseguían darle un tremendo realismo al personaje de Julie Colher.  Actriz siempre con roles de mujer agria y  arisca, Jeanne Moreau fue sin embargo destilando su parte más humana y entrañable con la llegada de sus papeles de madurez.

El espectador medio terminó manifestando una actitud ambivalente hacia la trama y su personaje central, Julie Colher,  viéndose desgarrado entre el rechazo hacia la parte más revulsiva del crimen y  su justificación moral. Al dictado de las tesis de Thomas Rymer en torno a la justicia poética, la literatura y extensivamente, hoy en día el cine, deberían honrar a los “buenos” e infligir castigo a los villanos allí donde el mundo real no es capaz de impartir justicia. Visto desde ese ángulo, Julie Colher es  un ser inocente, cuya vida se ve truncada y arruinada a raíz del acto de una serie de hombres  sin escrúpulos ni conciencia, que se merecen morir. cuadro 3

Normalmente, los espectadores solemos identificarnos con la víctima, sobre todo cuando la arbitrariedad y el abuso están de por medio. Celebramos los finales en los que impera reparación y se castiga la arbitrariedad. Sin embargo, soy de los que piensan que una lectura del personaje bajo la óptica y los preceptos que alberga ese concepto de “justicia poética”  acuñado por Rymer a la luz de la literatura inglesa moderna del XVII, no se revela del todo procedente. La sed de venganza de Julie  termina por cegarla, dejando al descubierto su propia maldad, crueldad y bajeza incluso con algunos de esos hombres que ha eliminado, que en realidad solo cargan con una culpa matizable. Las fronteras entre el bien y el mal se revelan borrosas y es en ese  sentido que Truffaut se abstuvo de idealizar a una víctima que también  albergaba  en el alma el espíritu  impecable del verdugo sin rostro, ciego y apático  ante el sufrimiento del condenado.

Hay coincidencia en que, con este film, Truffaut se sumergió de lleno en el espíritu que siempre había guiado a los representantes de la Nouvelle Vague : el esfuerzo en trabajar la verosimilitud y realismo de los personajes, a contracorriente de la obsesión por la magia de lo ficcional que había caracterizado al cine francés de la inmediata posguerra. La problemática condición humana,el alma y  el cosmos de los sentimientos fueron temas centrales para la nueva generación de cineastas que encarnó el propio Truffaut. Julie Colher es ante y sobre todo, un ser profundamente herido y son las mismas cicatrices de su dolor, pena y rabia, las que le llevan a sacar la parte más tenebrosa de si misma.

cuadro 2

En 1968, Truffaut ya era un cineasta consolidado. Lo que no impidió que muchos considerasen y sigan comentando hoy, que  “ La mariée était en noir” constituyó una obra  “menor” en su producción y que no hacía  honor a su talento y vanguardismo. Parece que el propio Truffaut reconoció años más tarde que nunca había estado satisfecho del resultado. Dicen  las malas lenguas que  Quentin Tarantino se inspiró en él para sus película Kill Bill Volum 1(2003) y Kill Bill Volumn 2 (2004), una historia que versa sobre la venganza de una recién casada interpretada por Urma Thurman y que decide liquidar a los miembros de la banda que asesina a su marido el mismo día de su boda. Mucho más devoto de Godard que de Truffaut,  Tarantino siempre negó esa inspiración e incluso afirmó no haber visto jamás la película con Jeanne Moreau, a pesar de que los paralelismos entre los dos films sean evidentes.

cuadro cero

Los medios técnicos y la estética del cine de antaño eran muy diferentes a los de hoy. A pesar de que los creadores actuales sean auténticos magos del simulacro gracias a sofisticadas técnicas de realización, debo reconocer  que siempre he sentido una irresistible inclinación por ese entrañable “Noir” francés de los 60 y 70, sin duda mucho más austero en sus medios, pero decididamente  profundo en cuanto a la fuerza de los personajes y la significación de las tramas. Mirada con la retina de hoy, hay que reconocer que la  “La mariée était en noir” no es una maravilla de realización e incluso que alberga algo de cutrerío, lo que no la desmerece en cuanto al contenido y sobre todo, al enorme magnetismo de Jeanne Moreau.

“ La mariée était en noir” fue objeto de sucesivas emisiones en la televisión francesa durante los años setenta. Todavía recuerdo, durante mi infancia, los intercambios entre mis padres después de volverla a ver, sobre todo los argumentos de mi madre, que celosa de su felicidad y propios sentimientos hacia los suyos, sentía una terrible simpatía por el personaje que encarnaba Jeanne Moreau y sobre todo, una adhesión moral a su venganza.  Visto desde la distancia, me doy cuenta que  el éxito del film entre el público no experto y ajeno a la opinión sabia de la crítica cinematográfica, vino sin duda  condicionado  por algo trascendental : el  hecho de que el espectador medio y anónimo identificase y reconociese, a  través mismo del personaje de Julie Colher, los  pasillos más oscuros de su propia alma. Es sabido que en nuestras lecturas y miradas, siempre buscamos algo de nosotros.

 

 

 

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