EL MITO DEL HÉROE POLICIAL Y EL ADIÓS DEL INSPECTOR ULISES SÁNCHEZ : COMENTARIOS SOBRE “LA NOCHE ROTA” DE FIDEL VILANOVA

la noche rota

 

Pienso que lo que siempre tuvo de singular el héroe policial  en nuestra infancia, es que funcionaba como un mito . En nuestro juegos de “policías” y “ladrones”, los  personajes  que encarnábamos se revelaban de hecho una mimetización de los mismos que veíamos en las series de televisión o en las películas, que a su vez  venían inspirados por el mundo literario o el cómic. Claro está, nuestros juegos se dividían entre inconfundibles  héroes y villanos, al igual que en las series en las que encontrábamos  referencias  y  que dicotomizaban sin matices el bien y el  mal. Al final, se imponía una infantil justicia poética en la que los “buenos” siempre ganaban. Lo que ilustraba esa carga  moralizadora del género policíaco  que nosotros mismos interiorizábamos. Si nuestros juegos estaban precedidos de disputas sobre quién sería el  “policía”, el “protagonista” ,el “héroe” , es porque  en el tiempo que duraba el juego de roles, el elegido se convertía en el  “gran hombre“, en el símbolo de la estatura humana y de esos valores de masculinidad y virilidad en la que se nos educaba desde nuestro identidad de género. Nunca olvidaré aquellos entrañables trozos de madera convertidos en peligrosas pistolas con las que nos enfrentábamos a los delincuentes y criminales , ni esas cuerdas transformadas en poderosas esposas con las que hacíamos prisioneros a los “malos“.  Esos juegos de niños tenían algo de común con la literatura : la magia de lo ficcional, de lo fantasioso, de la mentira

Me doy cuenta de que con la llegada a la edad adulta y a través del propio hábitus de la lectura crítica, ese héroe policial inquebrantable, infalible e invencible al que venerábamos en la infancia, no era realmente humano, sino un puro producto cultural a través del  que asumíamos los obligatorios valores de “hombría” y “valentía”. Decía el crítico André Bazin, el fundador de Cahiers du Cinéma y uno de los grandes representantes de la teoría del cine, que el realismo, ( del que también fue el gran paladín ), no consistía solo en reproducir la realidad tal y como la veíamos, sino en ir a las raíces mismas de ella : el alma humana.

Particularmente,siempre he considerado que los mejores autores de novela policíaca  son sin dudas aquellos  que han sabido ilustrar el cosmos de contradicciones que constituye la personalidad del héroe policial.  Y no hay duda de que Fidel Vilanova se inserta en ese linaje. Así lo demuestra al menos la trilogía que cierra con el personaje  de Ulises Sánchez,un inspector  de carácter  duro  y torturado por el remordimiento tras el asesinato de su esposa, por  momentos agrio y en  otros, flaqueante,  seguro de si mismo y al tiempo, dudoso,pero sobre todo y ante todo, profundamente real, humano. El mismo  al que le tocará sumergirse en las cloacas de esa magnética y a la vez oscura ciudad de Marbella que envuelve  todo su periplo.   Fidel Vilanova nos brinda en efecto hoy, “La noche rota” ( Ediciones Dalya,2018) y que constituye la tercera y última entrega que sucede a  ” La última mirada”( Verbum, 2014)  y ” El caso Lovental” ( Verbum, 2015).

Sofía, una niña de diez años que vive en un barrio residencial de Marbella, escapa de una tentativa de violación tirándose por la ventana del chalet de su familia. En su intento de protegerla, su abuela muere asesinada.  Despavorida, la pequeña es encontrada en medio de la carretera por Vera, una camarera de vida gris que convive con un maltratador, Bob.  Cuando la policía le interroga, la niña identifica a su agresor : su tío Tim. Arrestado de inmediato y condenado por la justicia, es encarcelado.Sin embargo, su mujer, Julia, confía en la inocencia de su marido, convencida del carácter fantasioso de la niña. Una vez Tim en prisión, una segunda adolescente, hija de un poderoso y adinerado hombre de Marbella, es encontrada asesinada. El asunto desconcierta al Inspector Ulises Sánchez, que se resiste a la idea misma de haber cometido un error y enviado a la cárcel a un inocente. Si bien,  Julia va a persistir durante todo un año en su empeño de demostrar la inocencia de  Tim y eso con la ayuda de un periodista sin escrúpulos y con afán de notoriedad, que llevará el caso a los medios de comunicación, dejando en entre dicho la eficacia de la policía y al propio Inspector Ulises Sánchez.  Con el paso de las semanas, empieza a salir a la luz una red de prostitución de muchachas adolescentes organizada a través de la redes de Internet y de los contactos impersonales, lo que acaba de complicar el asunto y acrecentar las dudas en el espíritu del Inspector Sánchez.

En línea con esa mirada crítica sobre la realidad social marbellí  que siempre ha definido al autor,  Fidel Vilanova nos ilustra sobre los males de la sociedad y la falta de escrúpulos que  domina en  esta “Era de la información” y de las grandes tecnologías basadas en el mundo virtual. La complicidad del mundo de los negocios y de la propia clase política con el crimen organizado, la pérdida de ética de unos medios de comunicación  que juegan con el morbo y el dolor ajeno, el espíritu de rapiña de un mundo de la abogacía en búsqueda de grandes casos con el solo afán de lucro, son algunos de los temas que saca a relucir Fidel Vilanova.

El autor catalán afincado en Madrid y con un fuerte arraigo precisamente en Marbella, no opta en absoluto por el prcedimentalismo en el desarrollo de la historia y es de agradecer que le ahorre al lector plomizas disertaciones más o menos noveladas sobre ciencia crimonológica y forense. Recurso de muchas novelas policíacas de los últimos tiempos, que suelen servirse de la morbosa estética de lo sangriento y el supuesto rigor en la ambientación del contexto policial, para en verdad vender tramas vacías e insustanciales. En efecto, Fidel Vilanova incide mucho más en la psicología de los personajes y en una realidad social en la que el abuso de poder y el avasallamiento de los más débiles parecen haberse tornado virtud.

La novela tiene por momentos algunos ramalazos de “incorrección política” que puede molestar a la opinión feminista en medio del actual debate social sobre la prostitución y la violencia sexual contra las mujeres, sobre todo al desmitificar la total inocencia de las víctimas adolescentes, prematuramente participantes de los peores males de la sociedad adulta y cada vez más ajenas a las reglas sociales.  Lo que no desmerece el tratamiento que hace el autor  de las verdaderas cuestiones de la obra : la indagación en los aspectos de la condición humana. En especial,  el sentimiento de culpa. Fidel Vilanova nos recuerda también que es precisamente el mismo el que vuelve opaca nuestra mirada y nos impide ver la parte más oscura que hay en los demás.

Polifacético en sus inquietudes literarias,  Vilanova  es un  autor que se ha movido entre la “literatura de expresión” y la novela de género, adaptando su estilo narrativo a cada historia.  La floritura de la palabra que ha demostrado en su obra anterior,” La larga espera” ( Dalya, 2017), una trama ambientada en la España rural de la posguerra, contrasta con el vocabulario ligero y la soltura del ritmo narrativo utilizado en “La noche rota”. De esta manera, siempre sabe mostrarse generoso con su público y las diversas comprensiones lectoras.

Fidel Vilanova juega hasta las últimas paginas con el lector, llevándole   a pensar en una previsibilidad de final, pero acabando por desconcertarle con el desenlace  de la trama. Unos trucos de magia a los que siempre se presta cualquier buen autor de género negro.

Última entrega de su trilogía, Vilanova nos presenta el adiós del Inspector Ulises Sánchez bajo el rostro de un héroe policial  mucho más sereno,  desmitificado, consciente de sus inseguridades y vulnerabilidad. Pero sobre todo, nos describe a un hombre que ha sabido perdonarse a si mismo poco a poco, sobre todo después de reconocer sus propios miedos.

Pensando  en aquellos juegos de infancia a los que aludía al principio y en el que buscábamos nuestro propio e infalible heroísmo en base al mito del héroe policial, me doy cuenta que son esos mismos miedos del Inspector Ulises Sánchez  a los que también nos hemos vistos abocados en la edad adulta al descubrir, efectivamente, nuestra condición de seres humanos.

Deja un comentario

Archivado bajo Luces y sombras del género negro, Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s