SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN : ” MIS NOVELAS SON UN ALTAVOZ CONTRA LAS INJUSTICIAS MÁS FLAGRANTES DE LA SOCIEDAD ACTUAL”

Lezuan

 

Susana Rodríguez Lezaun ( Pamplona,1967), es uno de los principales valores en el género negro y  una de las musas del grupo  Random House, gracias sobre todo al éxito de sus tres novelas protagonizadas por el personaje del Inspector David Vázquez : “Sin retorno”(2015), “Deudas del frío”(2017) y ahora, “Te veré está noche” (2018); una historia trepidante de violencia y venganza familiar  con la que Susana reconoce haber plasmado lo más profundo de si misma. Ademas de escritora y  periodista de formación y profesión,  a Susana Rodríguez Lezaun le toca en el próximo 2019 tomar el relevo a Carlos Bassas del Rey como comisaria de Pamplona Negra. Dada la proximidad del evento, era ocasión de hablar con ella e indagar en su perfil.

Autora comprometida con los derechos de las mujeres, no parece sin embargo muy devota de los debates teóricos a los que se ha prestado el feminismo académico, ni  de los gestos simbólicos, ni de las comedias de la corrección política, sino que prefiere alzar la voz a favor de políticas y medidas objetivas en la igualdad de género. En lo literario también es una mujer de convicciones firmes. Aunque crítica con la tendencia a que se convierta la literatura en un mero producto comercial para el consumo, no suscribe por igual los diagnósticos apocalípticos sobre el definitivo triunfo de la mediocridad en la oferta editorial. A pesar de que defiende el rigor  en la escritura y aprecia la  “Literatura de expresión”, se le intuye hostil hacia el  elitista aristocratismo intelectual    de la critica y teoría literaria, creyendo más bien  en el criterio y los diversos  gustos de los lectores.

Si algo tengo que resaltar de Susana Rodríguez Lezaun,  es que evita  las exageraciones y  en cambio apuesta  por los matices. Es suma, Susana se caracteriza por su  espíritu ponderado y cordura en el momento de valorar cualquier cuestión. Así queda reflejado a lo largo de nuestra charla.

Dime una cosa Susana, para disipar rumores o confirmar certezas, con “Te veré esta noche” ¿de verdad pones fin al periplo literario del inspector David Vázquez?

Como dicen en mi tierra, ni sí, ni no, sino todo lo contrario. El corazón me pide una nueva historia, incluso me la dicta, pero la cabeza me dice que lo deje tranquilo. No soy muy amiga de las sagas eternas, salvo que te salgan tan bien como a Alicia Giménez Bartlett, Manuel Vázquez Montalbán, Jo Nesbo o Michael Connelly. Lo único cierto es que en ninguno de mis dos próximos proyectos literarios está David Vázquez.

¿ La trilogía es la dosificación justa para no tornase en rehén del personaje creado?

Es posible. Con tres libros puedes narrar una historia en detalle, recreándote en el pasado, el presente y el futuro, y no te arriesgas a “aburrir” al lector. En cualquier caso, creo que es una cuestión de modas. Las trilogías son tendencia.

Algunos comentaristas dicen que detrás de David Vázquez está la sombra de Pepe Carvalho y que de Susana Rodríguez, la del propio Vázquez Montalbán…

Detrás de David Vázquez hay un homenaje nada disimulado a Manuel Vázquez Montalbán, para mí el mejor escritor de novela negra que ha dado este país, pero desde luego, yo no le llego ni a la suela de los zapatos. Tengo mucho que aprender, un camino larguísimo que recorrer, antes de atreverme siquiera a compararme con él.

” En “Te veré esta noche” dejo ver algunos de mis miedos más personales y pesadillas más reiterativas respecto a la pérdida de mis hijos” 

Montalbán plasmó a través de Carvalho su decepción ante la realidad política y social de los 80. A título de confidencia, ¿Susana Rodríguez también está expresando por voz de David Vázquez algunas de las suyas sobre esta época en que vivimos?

Sin duda, y también sin disimulo. He utilizado a mis personajes y las tramas de mis novelas a modo de altavoz para denunciar algunas de las injusticias más flagrantes de la sociedad actual, como el terrorismo machista o la corrupción política y financiera. Además, sobre todo el “Te veré esta noche”, dejo ver algunos de mis miedos más personales. Mi pesadilla más reiterativa cuando mis hijos eran pequeños era que los perdía y no podía encontrarlos. Ese es el germen de la tercera novela. Y puestos a confesar, te diré también que escribí “Sin retorno” con el rostro de Ana Orantes en la mente y que “Deudas del frío” nació de la estupefacción ante el zarpazo que la crisis nos dio a todos, los saltos al vacío de personas que iban a ser desahuciadas y la necesidad de abrir nuevos comedores sociales porque los existentes no daban abasto.

” Detrás de David Vázquez hay un homenaje nada disimulado a Manuel Vázquez Montalbán, para mi el mejor escritor de novela negra que ha dado este país” 

Debe ser complicado crear un personaje sin caer en los estereotipos del “Noir” o practicar la clonación. Te lo digo porque, con esta sobreoferta de detectives y policías y la evidente saturación del género, poco más se puede extraer ya de la cantera…

Hay una cosa en la que mi detective, el inspector Vázquez, es diferente a la mayoría: carece de traumas previos, no ha tenido una infancia terrible, ni nadie ha asesinado a sus padres o a su esposa e hijos. Es un personaje “limpio”, y será la vida, lo que le ocurre ante los ojos del lector, lo que vaya forjando su personalidad. Me la jugué en el primer libro, el lector podía hacerse aburrido con un personaje tan poco “traumatizado”, pero tuve suerte y me han seguido hasta el final.

Aunque hay algunas puntuales escenas estrambóticas y macabras, constato que juegas mucho más con la angustia, el suspense, la duda, la incertidumbre, o sea, con lo emocional, lo cual debe ser más complejo que hacerlo con la siempre facilona y “deja vu” estética de lo sangriento…

Transmitir miedo, angustia, incluso horror, es mucho más complicado que describir una escena sangrienta. Tardé casi un mes en escribir las veinte páginas más angustiosas de mi última novela, y sólo cuando mi agente me reconoció que se había agobiado al leerlas las di por buenas. La angustia duele más que muchas heridas. La incertidumbre, la ignorancia, el no saber qué pasará después del siguiente paso o si abres esa puerta es un juego al que me divierte jugar, pero reconozco que es complicado hacerlo bien.

Dice nuestro buen amigo Juan Ramón Biedma, que los giros narrativos bruscos y el empeño de los autores en darles tumbos a los lectores empiezan a estar un poco “demodé”. Compruebo que en tu novela, aunque hay giros importantes, también eres muy “ligth”, no zarandeas al lector, ni le das sustazos…

Cierto, la historia no da bandazos. Lo que ocurre es que la tensión se mantiene desde el principio. En “Te veré esta noche”, por ejemplo, la historia se articula como una cuenta atrás de diez a cero, cada capítulo es un día completo, veinticuatro horas. Quiero que el lector viva la tensión, y si lo consigo, no es necesario zarandearlo, porque no quiero que cierre el libro, sino que siga conmigo todo el camino.

“La incertidumbre, la ignorancia, el no saber qué pasará después del siguiente paso o si abres esa puerta es un juego al que me divierte jugar.”

Volviendo a los personajes, hay uno de ellos que a mí me ha resultado muy magnético: Irene Ochoa. Sin querer ser indiscreto, Susana, pero ¿a ti también te ha ocurrido eso de verte sembrada por la duda respecto a personas en las que depositabas una confianza ciega?

¿A quién no le ha salido rana una persona, un amigo o amiga en el que confiaba ciegamente? A mí me han defraudado en un par de ocasiones, y aunque siempre dices que es la última vez, tengo la costumbre de seguir confiando en mis semejantes, así que el día menos pensado me la volverán a dar.

Sin hacer spoiler, Irene tiene que cambiar su identidad obligada por las circunstancias, pero perseguida y torturada por la sombra del pasado. Dime una cosa, ¿qué es lo que más nos marca de los tiempos pretéritos, los acontecimientos vividos o los seres que formaron parte de él?

Ambas cosas, cada una de una forma. Además, en los acontecimientos vividos siempre hay seres que te acompañan. A mí me gusta la gente, conocer personas, charlar, interactuar y comunicarme, así que mi vida está más llena de seres que de acontecimientos. Cada persona que ha pasado por mi vida me ha aportado algo, no siempre positivo, que conste, pero de todo se aprende. En cuanto a los acontecimientos, no soy partidaria de vivir de recuerdos, creo que hay que llevar un equipaje ligero y mirar siempre hacia adelante. El pasado, si no sirve para aprender, no vale para nada.

Uno de tus personajes vive dominado por una inquietud intelectual hasta el punto de caer en la locura. Para aquellos que apreciamos la erudición y el mundo del saber, ¿dónde está la frontera entre la pasión y la obsesión?

Una pasión es algo que te llena, que te hace feliz. Yo adoro los libros, leer, conocer y descubrir autores de todas las épocas y estilos. Es algo que me satisface. Una pasión. La obsesión te enloquece, te roba la cordura y deja de ser grato. No es bueno obsesionarse con nada, ni con la cultura, ni con la salud, ni con la educación…

“No soy partidaria de vivir de recuerdos, creo que hay que llevar un equipaje ligero y mirar siempre hacia adelante. El pasado, si no sirve para aprender, no vale para nada.”

 

Veo que en “ Te veré esta noche” también juegas con las máscaras, sobre todo las masculinas. Hay personajes aparentemente áridos, viriles, muy metidos en sus roles tradicionales de hombres, pero que en realidad resultan más sensibles y vulnerables de lo que aparentan, como es el caso de David Vázquez. En cambio, hay otros personajes varones “sin brío”, apocados, planos, pero que sin embargo parecen sacar lo peor de ellos…

Huyo de los estereotipos, siempre lo he hecho, y creo que eso se refleja en mi forma de escribir y describir. Los hombres no son “hombres” ni las mujeres son “mujeres”, todos son personas que se comportan en función de sus relaciones, sus sentimientos y las circunstancias, independientemente de que sean hombres o mujeres y de lo que se espere de ellos.

¿Lo más peligroso que hay es precisamente un hombre con la virilidad herida?

Espero que no, porque entonces vamos apañados. La virilidad, tal como se entendía hasta ahora, tiene los días contados (por suerte). Lo peligroso son las personas heridas, menospreciadas, humilladas repetidamente y que, de pronto, encuentran en el fuego de la venganza la fuerza necesaria para seguir adelante. El problema es que ese fuego quema todo lo que les rodea, incluidos a sus seres queridos.

“La violencia de género se aborda casi con resignación, pero nadie exige medidas concretas para intentar erradicar lo que ya es una forma de terrorismo.”

 

Dime una cosa, Susana, tú que estás vinculada al mundo de la prensa, ¿cómo valorarías el tratamiento que hacen los medios de comunicación de algunos temas que aborda precisamente tu novela, como la violencia de género y la violencia contra los menores?

Entre mal y muy mal. La violencia de género se aborda casi con resignación, pero nadie exige medidas concretas para intentar erradicar lo que ya es una forma de terrorismo. Se cancela el presupuesto para combatirlo y los medios apenas dicen nada. El peinado de Cristiano Ronaldo ocupa más espacio que las mujeres asesinadas. Eso, por no hablar de los titulares que suelen utilizarse en estos casos, tan políticamente correctos, como si no quisieran ofender a nadie. Como ves, es un tema que me enciende…

No sé cuál es tu compromiso respecto a estos temas, pero por retomar una cuestión recurrente de la teoría y crítica literaria vinculada precisamente al “feminismo de la diferencia”, sí me gustaría preguntarte si piensas que hay una escritura “femenina” y por extensión, una manera de entender el género negro criminal que se distingue de la de los varones.

El absoluto, para nada. No es que los hombres y las mujeres escriban igual o diferente, es que cada persona tiene su propio estilo, independientemente de su género. Hay hombres que eligen personajes femeninos como protagonistas y viceversa; mujeres que describen con crudeza escenas de sexo y violencia, y hombres que se recrean en los sentimientos. Si eliges una serie de textos de novela negra, eliminas el título y el nombre del autor y le pides a un lector que diga si lo ha escrito un hombre o una mujer, estoy convencida que no lo sabrá a ciencia cierta, y que si atina, seguro que lo hace al tuntún.

” El lenguaje inclusivo” puede no ayudar a visibilizar la presencia femenina en la sociedad y provocar cierto rechazo y mucha sorna.” 

Déjame ser un poco provocador, Susana : “El inspector y la inspectora acudieron a la escena del crimen”. ¿Vulneración de la economía del lenguaje, despropósito lingüístico, visibilidad de género, con qué te quedas?

Todo el que me conoce sabe que soy una defensora a ultranza de los derechos de las mujeres. Sin embargo, creo que utilizar un duplicado de los sustantivos, en masculino y femenino, puede tener el efecto contrario en el lector, y en lugar de ayudar a visibilizar la presencia femenina en la sociedad puede provocar cierto rechazo y mucha sorna. Yo no uso el lenguaje de género en mis novelas. Creo que la visibilidad tiene que darse de otra forma, con mujeres en los puestos de poder, en las empresas, en profesiones hasta ahora “masculinas”, y, por supuesto, con hombres en los patios de los colegios, como cuidadores de ancianos o niños, limpiando edificios o bares… No creo que la igualdad sea una cuestión lingüística, al menos no en este momento.

Hasta ahora hemos hablado de tu faceta como autora, pero también tienes otra por la que eres conocida en el mundillo “Noir” y es la de editing. Pero aclárame una cosa, ¿cuál es exactamente el perfil profesional de esta figura y en qué consiste su contribución al producto final que encontramos en las librerías ?

Lo que las editoriales buscan sobre todo son personas con formación en Humanidades, una buena cultura general y lectores empedernidos. Con esa base, mi trabajo consiste en intentar mejorar el texto en lo posible, respetando siempre al máximo la intención del autor. Busco reiteraciones, contradicciones, desconexiones en la historia… Y por supuesto, faltas de ortografía, discordancias verbales y cualquier otro atentado contra la lengua. Creo que la labor del corrector y editor es muy importante, pero nunca debe notarse. Limar errores no es corregir el estilo del autor.

Dicen que la impaciencia es el demonio al que debemos impedir que nos susurre al oído. ¿Ese dominio lo encuentras a menudo en los manuscritos que te entregan?

Claro que tengo que corregir textos que no son de mi agrado como lectora, libros que quizá nunca estarían en mi biblioteca, pero tienen su público y los respeto, así que, aunque pueda resultarme poco interesante, siempre pongo el cien por cien de mi atención en cada palabra.

“Vivimos en una sociedad de consumo en la que la gente busca productos que no le cueste digerir, y me me temo que la literatura se está plegando a esos gustos”

Supongo que los autores que os dedicáis a estos menesteres sois sujetos con “información privilegiada” sobre lo que planea editorial y comercialmente en “L’air du temps”, a diferencia de otros, que vamos dando palos de ciego

Yo leo libros que tardarán unos seis meses en publicarse. Me siento muy orgullosa cuando entro en una librería y digo “ese lo he corregido yo, y ese, y aquel”. Pero tengo un contrato de confidencialidad que cumplo a rajatabla. Y hasta aquí puedo leer.

Me comentaba una amiga, autora vinculada precisamente a Random House, que era muy posible que a los “grandes” de la literatura española, estilo Galdós o Azorín, hoy nadie les publicaría, sobre todo a la vista de una masa de lectores adictos al lenguaje simple y las tramas facilonas…

Quizá tanto como no publicarles, no, pero que tendrían un público más reducido que otros autores con mucha peor prosa, eso seguro. Vivimos en una sociedad de consumo en la que prima la rapidez. La gente busca productos que no le cueste digerir, y me temo que la literatura se está plegando a esos gustos. Sin embargo, siempre quedamos algunas rara avis que disfrutamos con libros de narrativa pausada.

Todos comentan que ya no hay editores de raza y agentes literarios con verdadera vocación, sino meros hombres de negocios y “managers” de vedettes mediáticas…

No estoy de acuerdo en absoluto. Yo tengo una agente literaria, Sandra Bruna, que mima a todos y cada uno de sus representados, que se preocupa por buscar la mejor editorial para el manuscrito que le envían y que pelea por el mejor contrato. Y en cuanto al editor, jamás pensé que pudiera aprender tanto como lo hice con la primera editora que tuve en Random. Fue como hacer un curso acelerado de creación literaria. Creo que el salto es evidente entre mis dos primeras novelas, e incluso en la tercera. Es una editora fantástica, igual que mi segundo editor, preocupado por los detalles y por lograr el mejor resultado posible.

“Si vuelve la novela histórica, bienvenida sea. Si está bien escrita, a mí me encanta.”

Algunas dicen que lo importante es que la gente lea, aunque sean bodrios. Pero ¿no sería bueno que además de fomentar el hábito de lectura, también educásemos en el gusto estético y literario?

¿En el gusto estético y literario de quién? ¿En el tuyo? ¿En el mío? A mí no me gusta el género de terror, por ejemplo, o el romántico, pero no me parece mal que la gente lo lea. Piensa en Stephen King y en Danielle Steele. Son superventas, tienen millones de lectores. ¿Dan Brown es un bodrio? ¿E.L. James es un bodrio? ¿En opinión de quién? Que a mí no me guste no lo convierte en un mal libro. Cada lector debe encontrar su libro, su género, su autor… y disfrutar, perderse en la historia, en la trama o en las palabras. Lo demás es pura demagogia y ganas de fastidiar. Y un poco de envidia…

“Carlos Bassas del Rey dejó el listón muy alto, ha dirigido cuatro ediciones fantásticas que han colocado Pamplona Negra a la altura de los mejores festivales nacionales” 

¿Los grandes premios comerciales determinan las tendencias? Te hago el comentario porque se rumorea que el Premio Planeta a Santiago Posteguillo presagia un retorno comercial de la novela histórica en detrimento del género negro.

No tengo datos para decirte que sí ni que no, pero no me extrañaría. Si lo piensas, en los recientes premios Planeta que tú has citado han predominado los autores de novela negra, como Lorenzo Silva o Alicia Giménez. Si vuelve la novela histórica, bienvenida sea. Si está bien escrita, a mí me encanta.

Ya para ir acabando, se avecina “Pamplona Negra” y a ti, cogerle la antorcha a Carlos Bassas del Rey. ¿ Nerviosa?

Mucho. Mentiría si dijera lo contrario. Carlos dejó el listón muy alto, ha dirigido cuatro ediciones fantásticas que han colocado Pamplona Negra a la altura de los mejores festivales nacionales. Lo único que puedo decir de momento en mi favor es que, al menos, tengo las mismas ganas y la misma ilusión que él, y que me estoy dejando la piel para dar al público el festival que se merece.

Me comentaba Carlos que él siempre se había esforzado en que el festival no fuese una cosa personalista y no quedase vinculada a su nombre. Seguro que eres del mismo espíritu, pero alguna huella particular supongo que querrás acuñar con este nuevo comisariado.

No es que yo quiera hacerlo, pero creo que es inevitable. Supongo que, aunque siga su estela, los festivales que ha dirigido Carlos serán de alguna manera diferentes a los que yo dirija. Desde luego, dije desde el principio que yo llego aquí con fecha de caducidad y que mi única intención es hacer un buen festival, el mejor que sea posible. La huella serán los comentarios del público al finalizar cada edición.

Aunque imagino que no me dirás nada sobre lo que se cocina en Pamplona para 2019, supongo que algún aroma querrás hacernos llegar, así como para abrir el apetito…

Tienes razón, ¡no voy a decirte nada! Falta muy poco para desvelar el programa, así que la espera va a ser muy breve… Y sí, hay alguna que otra sorpresa.

Ahora, ¿te vas a ver desgarrada entre la escritura y el festival o vas a conseguir ser la amante de ambos, sin provocar los celos de ninguno de los dos?

Espero ser capaz de convertirme en una mujer multifunción. No concibo la vida sin escribir, y el festival es una continua inyección de adrenalina, y ya sabes que dicen que la adrenalina es adictiva… Escribo menos que antes, pero lo que me roba el tiempo me satisface tanto que no me quejo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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