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SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN : ” MIS NOVELAS SON UN ALTAVOZ CONTRA LAS INJUSTICIAS MÁS FLAGRANTES DE LA SOCIEDAD ACTUAL”

Lezuan

 

Susana Rodríguez Lezaun ( Pamplona,1967), es uno de los principales valores en el género negro y  una de las musas del grupo  Random House, gracias sobre todo al éxito de sus tres novelas protagonizadas por el personaje del Inspector David Vázquez : “Sin retorno”(2015), “Deudas del frío”(2017) y ahora, “Te veré está noche” (2018); una historia trepidante de violencia y venganza familiar  con la que Susana reconoce haber plasmado lo más profundo de si misma. Ademas de escritora y  periodista de formación y profesión,  a Susana Rodríguez Lezaun le toca en el próximo 2019 tomar el relevo a Carlos Bassas del Rey como comisaria de Pamplona Negra. Dada la proximidad del evento, era ocasión de hablar con ella e indagar en su perfil.

Autora comprometida con los derechos de las mujeres, no parece sin embargo muy devota de los debates teóricos a los que se ha prestado el feminismo académico, ni  de los gestos simbólicos, ni de las comedias de la corrección política, sino que prefiere alzar la voz a favor de políticas y medidas objetivas en la igualdad de género. En lo literario también es una mujer de convicciones firmes. Aunque crítica con la tendencia a que se convierta la literatura en un mero producto comercial para el consumo, no suscribe por igual los diagnósticos apocalípticos sobre el definitivo triunfo de la mediocridad en la oferta editorial. A pesar de que defiende el rigor  en la escritura y aprecia la  “Literatura de expresión”, se le intuye hostil hacia el  elitista aristocratismo intelectual    de la critica y teoría literaria, creyendo más bien  en el criterio y los diversos  gustos de los lectores.

Si algo tengo que resaltar de Susana Rodríguez Lezaun,  es que evita  las exageraciones y  en cambio apuesta  por los matices. Es suma, Susana se caracteriza por su  espíritu ponderado y cordura en el momento de valorar cualquier cuestión. Así queda reflejado a lo largo de nuestra charla.

Dime una cosa Susana, para disipar rumores o confirmar certezas, con “Te veré esta noche” ¿de verdad pones fin al periplo literario del inspector David Vázquez?

Como dicen en mi tierra, ni sí, ni no, sino todo lo contrario. El corazón me pide una nueva historia, incluso me la dicta, pero la cabeza me dice que lo deje tranquilo. No soy muy amiga de las sagas eternas, salvo que te salgan tan bien como a Alicia Giménez Bartlett, Manuel Vázquez Montalbán, Jo Nesbo o Michael Connelly. Lo único cierto es que en ninguno de mis dos próximos proyectos literarios está David Vázquez.

¿ La trilogía es la dosificación justa para no tornase en rehén del personaje creado?

Es posible. Con tres libros puedes narrar una historia en detalle, recreándote en el pasado, el presente y el futuro, y no te arriesgas a “aburrir” al lector. En cualquier caso, creo que es una cuestión de modas. Las trilogías son tendencia.

Algunos comentaristas dicen que detrás de David Vázquez está la sombra de Pepe Carvalho y que de Susana Rodríguez, la del propio Vázquez Montalbán…

Detrás de David Vázquez hay un homenaje nada disimulado a Manuel Vázquez Montalbán, para mí el mejor escritor de novela negra que ha dado este país, pero desde luego, yo no le llego ni a la suela de los zapatos. Tengo mucho que aprender, un camino larguísimo que recorrer, antes de atreverme siquiera a compararme con él.

” En “Te veré esta noche” dejo ver algunos de mis miedos más personales y pesadillas más reiterativas respecto a la pérdida de mis hijos” 

Montalbán plasmó a través de Carvalho su decepción ante la realidad política y social de los 80. A título de confidencia, ¿Susana Rodríguez también está expresando por voz de David Vázquez algunas de las suyas sobre esta época en que vivimos?

Sin duda, y también sin disimulo. He utilizado a mis personajes y las tramas de mis novelas a modo de altavoz para denunciar algunas de las injusticias más flagrantes de la sociedad actual, como el terrorismo machista o la corrupción política y financiera. Además, sobre todo el “Te veré esta noche”, dejo ver algunos de mis miedos más personales. Mi pesadilla más reiterativa cuando mis hijos eran pequeños era que los perdía y no podía encontrarlos. Ese es el germen de la tercera novela. Y puestos a confesar, te diré también que escribí “Sin retorno” con el rostro de Ana Orantes en la mente y que “Deudas del frío” nació de la estupefacción ante el zarpazo que la crisis nos dio a todos, los saltos al vacío de personas que iban a ser desahuciadas y la necesidad de abrir nuevos comedores sociales porque los existentes no daban abasto.

” Detrás de David Vázquez hay un homenaje nada disimulado a Manuel Vázquez Montalbán, para mi el mejor escritor de novela negra que ha dado este país” 

Debe ser complicado crear un personaje sin caer en los estereotipos del “Noir” o practicar la clonación. Te lo digo porque, con esta sobreoferta de detectives y policías y la evidente saturación del género, poco más se puede extraer ya de la cantera…

Hay una cosa en la que mi detective, el inspector Vázquez, es diferente a la mayoría: carece de traumas previos, no ha tenido una infancia terrible, ni nadie ha asesinado a sus padres o a su esposa e hijos. Es un personaje “limpio”, y será la vida, lo que le ocurre ante los ojos del lector, lo que vaya forjando su personalidad. Me la jugué en el primer libro, el lector podía hacerse aburrido con un personaje tan poco “traumatizado”, pero tuve suerte y me han seguido hasta el final.

Aunque hay algunas puntuales escenas estrambóticas y macabras, constato que juegas mucho más con la angustia, el suspense, la duda, la incertidumbre, o sea, con lo emocional, lo cual debe ser más complejo que hacerlo con la siempre facilona y “deja vu” estética de lo sangriento…

Transmitir miedo, angustia, incluso horror, es mucho más complicado que describir una escena sangrienta. Tardé casi un mes en escribir las veinte páginas más angustiosas de mi última novela, y sólo cuando mi agente me reconoció que se había agobiado al leerlas las di por buenas. La angustia duele más que muchas heridas. La incertidumbre, la ignorancia, el no saber qué pasará después del siguiente paso o si abres esa puerta es un juego al que me divierte jugar, pero reconozco que es complicado hacerlo bien.

Dice nuestro buen amigo Juan Ramón Biedma, que los giros narrativos bruscos y el empeño de los autores en darles tumbos a los lectores empiezan a estar un poco “demodé”. Compruebo que en tu novela, aunque hay giros importantes, también eres muy “ligth”, no zarandeas al lector, ni le das sustazos…

Cierto, la historia no da bandazos. Lo que ocurre es que la tensión se mantiene desde el principio. En “Te veré esta noche”, por ejemplo, la historia se articula como una cuenta atrás de diez a cero, cada capítulo es un día completo, veinticuatro horas. Quiero que el lector viva la tensión, y si lo consigo, no es necesario zarandearlo, porque no quiero que cierre el libro, sino que siga conmigo todo el camino.

“La incertidumbre, la ignorancia, el no saber qué pasará después del siguiente paso o si abres esa puerta es un juego al que me divierte jugar.”

Volviendo a los personajes, hay uno de ellos que a mí me ha resultado muy magnético: Irene Ochoa. Sin querer ser indiscreto, Susana, pero ¿a ti también te ha ocurrido eso de verte sembrada por la duda respecto a personas en las que depositabas una confianza ciega?

¿A quién no le ha salido rana una persona, un amigo o amiga en el que confiaba ciegamente? A mí me han defraudado en un par de ocasiones, y aunque siempre dices que es la última vez, tengo la costumbre de seguir confiando en mis semejantes, así que el día menos pensado me la volverán a dar.

Sin hacer spoiler, Irene tiene que cambiar su identidad obligada por las circunstancias, pero perseguida y torturada por la sombra del pasado. Dime una cosa, ¿qué es lo que más nos marca de los tiempos pretéritos, los acontecimientos vividos o los seres que formaron parte de él?

Ambas cosas, cada una de una forma. Además, en los acontecimientos vividos siempre hay seres que te acompañan. A mí me gusta la gente, conocer personas, charlar, interactuar y comunicarme, así que mi vida está más llena de seres que de acontecimientos. Cada persona que ha pasado por mi vida me ha aportado algo, no siempre positivo, que conste, pero de todo se aprende. En cuanto a los acontecimientos, no soy partidaria de vivir de recuerdos, creo que hay que llevar un equipaje ligero y mirar siempre hacia adelante. El pasado, si no sirve para aprender, no vale para nada.

Uno de tus personajes vive dominado por una inquietud intelectual hasta el punto de caer en la locura. Para aquellos que apreciamos la erudición y el mundo del saber, ¿dónde está la frontera entre la pasión y la obsesión?

Una pasión es algo que te llena, que te hace feliz. Yo adoro los libros, leer, conocer y descubrir autores de todas las épocas y estilos. Es algo que me satisface. Una pasión. La obsesión te enloquece, te roba la cordura y deja de ser grato. No es bueno obsesionarse con nada, ni con la cultura, ni con la salud, ni con la educación…

“No soy partidaria de vivir de recuerdos, creo que hay que llevar un equipaje ligero y mirar siempre hacia adelante. El pasado, si no sirve para aprender, no vale para nada.”

 

Veo que en “ Te veré esta noche” también juegas con las máscaras, sobre todo las masculinas. Hay personajes aparentemente áridos, viriles, muy metidos en sus roles tradicionales de hombres, pero que en realidad resultan más sensibles y vulnerables de lo que aparentan, como es el caso de David Vázquez. En cambio, hay otros personajes varones “sin brío”, apocados, planos, pero que sin embargo parecen sacar lo peor de ellos…

Huyo de los estereotipos, siempre lo he hecho, y creo que eso se refleja en mi forma de escribir y describir. Los hombres no son “hombres” ni las mujeres son “mujeres”, todos son personas que se comportan en función de sus relaciones, sus sentimientos y las circunstancias, independientemente de que sean hombres o mujeres y de lo que se espere de ellos.

¿Lo más peligroso que hay es precisamente un hombre con la virilidad herida?

Espero que no, porque entonces vamos apañados. La virilidad, tal como se entendía hasta ahora, tiene los días contados (por suerte). Lo peligroso son las personas heridas, menospreciadas, humilladas repetidamente y que, de pronto, encuentran en el fuego de la venganza la fuerza necesaria para seguir adelante. El problema es que ese fuego quema todo lo que les rodea, incluidos a sus seres queridos.

“La violencia de género se aborda casi con resignación, pero nadie exige medidas concretas para intentar erradicar lo que ya es una forma de terrorismo.”

 

Dime una cosa, Susana, tú que estás vinculada al mundo de la prensa, ¿cómo valorarías el tratamiento que hacen los medios de comunicación de algunos temas que aborda precisamente tu novela, como la violencia de género y la violencia contra los menores?

Entre mal y muy mal. La violencia de género se aborda casi con resignación, pero nadie exige medidas concretas para intentar erradicar lo que ya es una forma de terrorismo. Se cancela el presupuesto para combatirlo y los medios apenas dicen nada. El peinado de Cristiano Ronaldo ocupa más espacio que las mujeres asesinadas. Eso, por no hablar de los titulares que suelen utilizarse en estos casos, tan políticamente correctos, como si no quisieran ofender a nadie. Como ves, es un tema que me enciende…

No sé cuál es tu compromiso respecto a estos temas, pero por retomar una cuestión recurrente de la teoría y crítica literaria vinculada precisamente al “feminismo de la diferencia”, sí me gustaría preguntarte si piensas que hay una escritura “femenina” y por extensión, una manera de entender el género negro criminal que se distingue de la de los varones.

El absoluto, para nada. No es que los hombres y las mujeres escriban igual o diferente, es que cada persona tiene su propio estilo, independientemente de su género. Hay hombres que eligen personajes femeninos como protagonistas y viceversa; mujeres que describen con crudeza escenas de sexo y violencia, y hombres que se recrean en los sentimientos. Si eliges una serie de textos de novela negra, eliminas el título y el nombre del autor y le pides a un lector que diga si lo ha escrito un hombre o una mujer, estoy convencida que no lo sabrá a ciencia cierta, y que si atina, seguro que lo hace al tuntún.

” El lenguaje inclusivo” puede no ayudar a visibilizar la presencia femenina en la sociedad y provocar cierto rechazo y mucha sorna.” 

Déjame ser un poco provocador, Susana : “El inspector y la inspectora acudieron a la escena del crimen”. ¿Vulneración de la economía del lenguaje, despropósito lingüístico, visibilidad de género, con qué te quedas?

Todo el que me conoce sabe que soy una defensora a ultranza de los derechos de las mujeres. Sin embargo, creo que utilizar un duplicado de los sustantivos, en masculino y femenino, puede tener el efecto contrario en el lector, y en lugar de ayudar a visibilizar la presencia femenina en la sociedad puede provocar cierto rechazo y mucha sorna. Yo no uso el lenguaje de género en mis novelas. Creo que la visibilidad tiene que darse de otra forma, con mujeres en los puestos de poder, en las empresas, en profesiones hasta ahora “masculinas”, y, por supuesto, con hombres en los patios de los colegios, como cuidadores de ancianos o niños, limpiando edificios o bares… No creo que la igualdad sea una cuestión lingüística, al menos no en este momento.

Hasta ahora hemos hablado de tu faceta como autora, pero también tienes otra por la que eres conocida en el mundillo “Noir” y es la de editing. Pero aclárame una cosa, ¿cuál es exactamente el perfil profesional de esta figura y en qué consiste su contribución al producto final que encontramos en las librerías ?

Lo que las editoriales buscan sobre todo son personas con formación en Humanidades, una buena cultura general y lectores empedernidos. Con esa base, mi trabajo consiste en intentar mejorar el texto en lo posible, respetando siempre al máximo la intención del autor. Busco reiteraciones, contradicciones, desconexiones en la historia… Y por supuesto, faltas de ortografía, discordancias verbales y cualquier otro atentado contra la lengua. Creo que la labor del corrector y editor es muy importante, pero nunca debe notarse. Limar errores no es corregir el estilo del autor.

Dicen que la impaciencia es el demonio al que debemos impedir que nos susurre al oído. ¿Ese dominio lo encuentras a menudo en los manuscritos que te entregan?

Claro que tengo que corregir textos que no son de mi agrado como lectora, libros que quizá nunca estarían en mi biblioteca, pero tienen su público y los respeto, así que, aunque pueda resultarme poco interesante, siempre pongo el cien por cien de mi atención en cada palabra.

“Vivimos en una sociedad de consumo en la que la gente busca productos que no le cueste digerir, y me me temo que la literatura se está plegando a esos gustos”

Supongo que los autores que os dedicáis a estos menesteres sois sujetos con “información privilegiada” sobre lo que planea editorial y comercialmente en “L’air du temps”, a diferencia de otros, que vamos dando palos de ciego

Yo leo libros que tardarán unos seis meses en publicarse. Me siento muy orgullosa cuando entro en una librería y digo “ese lo he corregido yo, y ese, y aquel”. Pero tengo un contrato de confidencialidad que cumplo a rajatabla. Y hasta aquí puedo leer.

Me comentaba una amiga, autora vinculada precisamente a Random House, que era muy posible que a los “grandes” de la literatura española, estilo Galdós o Azorín, hoy nadie les publicaría, sobre todo a la vista de una masa de lectores adictos al lenguaje simple y las tramas facilonas…

Quizá tanto como no publicarles, no, pero que tendrían un público más reducido que otros autores con mucha peor prosa, eso seguro. Vivimos en una sociedad de consumo en la que prima la rapidez. La gente busca productos que no le cueste digerir, y me temo que la literatura se está plegando a esos gustos. Sin embargo, siempre quedamos algunas rara avis que disfrutamos con libros de narrativa pausada.

Todos comentan que ya no hay editores de raza y agentes literarios con verdadera vocación, sino meros hombres de negocios y “managers” de vedettes mediáticas…

No estoy de acuerdo en absoluto. Yo tengo una agente literaria, Sandra Bruna, que mima a todos y cada uno de sus representados, que se preocupa por buscar la mejor editorial para el manuscrito que le envían y que pelea por el mejor contrato. Y en cuanto al editor, jamás pensé que pudiera aprender tanto como lo hice con la primera editora que tuve en Random. Fue como hacer un curso acelerado de creación literaria. Creo que el salto es evidente entre mis dos primeras novelas, e incluso en la tercera. Es una editora fantástica, igual que mi segundo editor, preocupado por los detalles y por lograr el mejor resultado posible.

“Si vuelve la novela histórica, bienvenida sea. Si está bien escrita, a mí me encanta.”

Algunas dicen que lo importante es que la gente lea, aunque sean bodrios. Pero ¿no sería bueno que además de fomentar el hábito de lectura, también educásemos en el gusto estético y literario?

¿En el gusto estético y literario de quién? ¿En el tuyo? ¿En el mío? A mí no me gusta el género de terror, por ejemplo, o el romántico, pero no me parece mal que la gente lo lea. Piensa en Stephen King y en Danielle Steele. Son superventas, tienen millones de lectores. ¿Dan Brown es un bodrio? ¿E.L. James es un bodrio? ¿En opinión de quién? Que a mí no me guste no lo convierte en un mal libro. Cada lector debe encontrar su libro, su género, su autor… y disfrutar, perderse en la historia, en la trama o en las palabras. Lo demás es pura demagogia y ganas de fastidiar. Y un poco de envidia…

“Carlos Bassas del Rey dejó el listón muy alto, ha dirigido cuatro ediciones fantásticas que han colocado Pamplona Negra a la altura de los mejores festivales nacionales” 

¿Los grandes premios comerciales determinan las tendencias? Te hago el comentario porque se rumorea que el Premio Planeta a Santiago Posteguillo presagia un retorno comercial de la novela histórica en detrimento del género negro.

No tengo datos para decirte que sí ni que no, pero no me extrañaría. Si lo piensas, en los recientes premios Planeta que tú has citado han predominado los autores de novela negra, como Lorenzo Silva o Alicia Giménez. Si vuelve la novela histórica, bienvenida sea. Si está bien escrita, a mí me encanta.

Ya para ir acabando, se avecina “Pamplona Negra” y a ti, cogerle la antorcha a Carlos Bassas del Rey. ¿ Nerviosa?

Mucho. Mentiría si dijera lo contrario. Carlos dejó el listón muy alto, ha dirigido cuatro ediciones fantásticas que han colocado Pamplona Negra a la altura de los mejores festivales nacionales. Lo único que puedo decir de momento en mi favor es que, al menos, tengo las mismas ganas y la misma ilusión que él, y que me estoy dejando la piel para dar al público el festival que se merece.

Me comentaba Carlos que él siempre se había esforzado en que el festival no fuese una cosa personalista y no quedase vinculada a su nombre. Seguro que eres del mismo espíritu, pero alguna huella particular supongo que querrás acuñar con este nuevo comisariado.

No es que yo quiera hacerlo, pero creo que es inevitable. Supongo que, aunque siga su estela, los festivales que ha dirigido Carlos serán de alguna manera diferentes a los que yo dirija. Desde luego, dije desde el principio que yo llego aquí con fecha de caducidad y que mi única intención es hacer un buen festival, el mejor que sea posible. La huella serán los comentarios del público al finalizar cada edición.

Aunque imagino que no me dirás nada sobre lo que se cocina en Pamplona para 2019, supongo que algún aroma querrás hacernos llegar, así como para abrir el apetito…

Tienes razón, ¡no voy a decirte nada! Falta muy poco para desvelar el programa, así que la espera va a ser muy breve… Y sí, hay alguna que otra sorpresa.

Ahora, ¿te vas a ver desgarrada entre la escritura y el festival o vas a conseguir ser la amante de ambos, sin provocar los celos de ninguno de los dos?

Espero ser capaz de convertirme en una mujer multifunción. No concibo la vida sin escribir, y el festival es una continua inyección de adrenalina, y ya sabes que dicen que la adrenalina es adictiva… Escribo menos que antes, pero lo que me roba el tiempo me satisface tanto que no me quejo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ENRIQUE LASO : “LA SAGA DE ETHAN BUSH REFLEJA EL LADO BUENO Y MALO DE LA SOCIEDAD NORTEAMERICANA”

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Enrique Laso ( Badajoz, 1972)  es todo un fenómeno dentro del llamado “libro digital”, puesto que ha logrado convertirse en un superventas y alcanzar una inimaginable proyección internacional, gracias a su saga sobre el Agente del FBI, Ethan Bush, que va ya por su novena y última entrega.

Es sabido que la autoedición en el portal de Amazone goza de mala prensa, en especial por la ausencia de filtros de evaluación  y la proliferación de obras de nulo interés narrativo y escasa calidad literaria. Pero como dicta el refrán, “Nunca hay regla sin excepción” , siendo Enrique Laso   sin lugar a dudas una de ellas. Fichado en su momento por Planeta, acaba de serlo también por la editorial Umbriel,  Al contrario  de lo que pretenden algunas malas lenguas, Laso no es el frívolo constantemente posteandos  en las redes sociales, sino un autor con excelente bagaje que ha sabido hacerse reconocer.  Sin palco  en las herméticas  peñas del “Noir”  y siempre ausente en los dichosos festivales de novela negra ( salvo muy notorias excepciones, muchos y malos), Enrique Laso  es un autor que ha conseguido sin embargo conquistar el favor de los lectores.A lo largo de esta entrevista hablamos de su novela, ” Crímenes Azules” ( Umbriel,2018), la primera entrega de la saga “Ethan Bush“, hoy publicada en papel, un trepidante thriller ambientado en la América profunda.  Conversamos también sobre el personaje de Ethan Bush , así como sobre las luces y sombras de esa sociedad  norteamericana frente a la que solemos mostramos ambivalentes, desgarrados entre el rechazo y la fascinación frente a ella.

Me pregunto si tu éxito en Amazone no genera un cierto miraje en aquellos jóvenes autores que aspiran a ser descubiertos a través de esta red. Hago el comentario porque tu proyección es una “excepción”, no la regla…

En parte puede ser así. En muchas entrevistas me gusta recordar que comencé a escribir con 8 años en serio y que me di de alta en Amazon KDP a finales de 2008; es decir, esto ha sido una carrera de fondo. Por otro lado, también es verdad que es posible y que la constancia y la ilusión pueden lograr lo que parece imposible.

 

En principio,  Amazon era pensado como un escaparate de cara a las editoriales y agentes literarios, pero parece que la calidad es cada vez menor y se publica en ella todo y cualquier cosa. ¿ No debería haber un poco más de filtros antes de permitir a alguien autoeditarse allí?

 Bueno, yo opino que el filtro son los lectores. Las novelas que tienen éxito durante meses e incluso años son muy buenas. Creo que el más perjudicado de no cuidar lo que ofrece es el autor. Tarde o temprano lo pagará muy caro.

     “Creo que el más perjudicado de no cuidar lo que ofrece es el autor” 

 

¿ Tú te has ganado precisamente el favor de tus lectores, pero cómo se hace eso cuando no se tiene una formidable política promocional detrás y todo te recae encima? Porque veo que, antes de que  Umbriel apostase por ” Crímenes azules”, lo que hiciste fue “venderte” tú con tus propios medios. Supongo que eso no debe ser fácil, vista la mala fama que tiene la autoedición… 

 Bueno, hay que puntualizar aquí. Por un lado yo soy experto en marketing y me he dedicado a esa profesión dos décadas. Algo me ha servido. Por otro lado, siempre he tenido muy buena acogida en los medios de comunicación. Ya sea por los proyectos, por algunos logros, por el apoyo de las editoriales -mucho antes publiqué con Planeta “El Rumor de los Muertos”, otro gran éxito en digital- o por mi buena relación con algunos periodistas.Todo suma,  todo hay que aprovecharlo. La fama de la autoedición depende, como comenté anteriormente, del producto que ofrezcas. Ningún periodista o medio se ha quejado jamás de la calidad de mis novelas autoeditadas. Creo que si nos esmeramos, podemos hacerlo igual o mejor que cualquier editorial.

Me hablas de tu buena relación con los medios de comunicación, pero qué me dices de tu trato con los ambientes literarios, sobre todo con esa “burbuja” de la novela negrocriminal, donde los camarillismos, los jefes de “tribu” y el ninguneo a los “no amigos” abundan por todas partes….

 Jajaja… Bueno, no entraré en detalles. Sólo diré que salvo excepciones mi relación con ese ambiente es nula. Aquí has tocado un tema delicado.

Jejeje… Dime por lo menos qué balance haces del “Noir” español…

 Pues que hay autores muy buenos, a los que admiro, y otros muy malos. Pero no voy a dar nombres, jajaja…

Hombre, algún referente tendrás, aunque solo sea entre los clásicos de la novela negrocriminal…

 Tengo muchos, y son muy evidentes en mi saga Ethan Bush. Pero son norteamericanos : Ellroy, Harris, Connelly…

Volvamos a tu personaje, compruebo que Ethan Bush es un joven investigador  muy formado en análisis de perfiles criminológicos, pero en cambio, algo inseguro…

 Ethan es una persona con altas capacidades intelectuales pero con varios problemas : rasgos de Asperger, rasgos de sociopatía, problemas emocionales -sobre todo la no aceptación de la muerte de su padre- y no asumir las normas. Es bastante imperfecto.

¿ Es difícil crear un personaje que no sea plano y sin caer sin embargo en los tópicos del “poli” borracho, violento, solitario, traumatizado y de virilidad herida, un tipo de personaje, por cierto, muy difundido en la novela negrocriminal? 

 Es complicado. El mío al menos no es un borracho, jajaja; todo lo contrario, practica bastante deporte. Pero sí arrastra traumas. Intenté ser original y veraz, y lo mejor que se me ocurrió fue crear un personaje que pertenece la UAC, que escribe sus memorias desde la madurez y que era bastante necio de joven. El asesoramiento de agentes del FBI pusieron la guinda al pastel.

¿ Se puede decir que es un anti-héroe?

 En parte sí. Sin la colaboración de sus colegas y otros agentes -es algo que el propio Ethan maduro señala desde la primera entrega- no llegaría a ningún lado. Pero por otro tiene altas capacidades intelectuales y una formación muy exclusiva, lo que le permite llegar a deducciones sobresalientes.

“Los crímenes azules” es la primera entrega de una larga saga con Ethan como protagonista y que acabas de publicar en Umbriel. ¿ Pero para aquellos que no te han seguido en Lindkle y esperan las próximas entregas en papel, en qué va a consistir la evolución personal de tu agente del FBI?

 Bueno, justo ahora se cumplen tres años de la salida de  The Blue Crimes en digital -en castellano salió dos meses después-, por lo que el desfase digital/papel es notable. En verano de 2018 sale la novena entrega de la saga. Los lectores encontrarán a un Ethan que madura poco a poco, a fuerza de duros golpes y experiencias. También se consolidan personajes más queridos por los lectores que el propio Bush: Tom, Worth, Clarice, Mark o Liz. En cada entrega hay también personajes ocasionales que tienen mucho peso, como Young o Yenkins, mujeres con una fuerza y un sentido común sin los que Ethan estaría perdido.

 Sin hacer spoiler, Enrique, “Crímenes azules” es la historia de tres mujeres encontradas muertas en el lago de un condado de la América “profunda”, Jefferson.  ¿ Por qué eliges ese contexto, qué pasa, que lo “americano” es lo único que posee ganche, no tenemos una “España negra” que también podría ser fuente de inspiración de muy buenas novelas negrocriminales?

 Bueno, hay varias razones que explican la localización de la novela -además, desde luego, del aspecto comercial; no olvidemos que esta novela va camino de las seiscientas mil copias vendidas en 5 idiomas-.

La primera es que los casos de asesinos en serie son algo que apenas se dan fuera de los Estados Unidos -que concentra más de noventa y cinco por ciento de los casos de todo el planeta-. Me fascinan la cantidad de asesinos en serie que hay en la novela negra española, francesa, escandinava… cuando hace falta tirar de décadas para ir contando los escasos crímenes de ese tipo que se dan -aunque en la ficción uno puede plantear lo que le venga en gana-.

  ” El caso de asesinatos en serie apenas se dan fuera de los Estados  Unidos”                                                 

 

La segunda, y muy importante, es que mientras que aquí nadie estaba dispuesto a echarme una mano -ahora sí-, desde el principio un agente del FBI me ayudó y me asesoró. En la actualidad son cuatro. No sólo me apuntan los aspectos que debo corregir, también me facilitan expedientes e información acerca de los procedimientos, algo de un valor incalculable.

La tercera, son zonas que conozco bien y que he pisado muchas veces. Encontrar un entorno que sea peculiar y a la vez familiar es muy relevante para atraer al lector.

La cuarta, por mi formación yo no podía tener como protagonista a un detective, precisaba que fuese un psicólogo. Aunque aquí en España tenemos ya una división parecida, estamos muy, muy lejos, en todos los aspectos, de la Unidad de Análisis de Conducta del FBI.

Y sí, tenemos una ‘España negra’ que puede ser fuente de fantásticas novelas, y de hecho así sucede, pero a mí no me atraen ni los asesinos múltiples, ni las mafias, ni los crímenes por rencillas familiares o machistas; y esos son los habituales en nuestro país.

En Europa tenemos un sistema educativo y un entorno que impiden que se desarrollen -por suerte- las fantasías que acaban desencadenando el horror que desata un asesino en serie. Este aspecto me sirve para ser muy crítico -usando el punto de vista de Ethan– con la sociedad norteamericana, en muchos ámbitos. Y eso que yo en términos generales los admiro mucho.

Eso es algo que he apreciado en tu novela, la verosimilitud de todo el procedimentalismo de la investigación…

Bueno, baste señalar que en “ Los crímenes azules”  una prueba de ADN tarda varios días en llegar. Y así hay multitud de ejemplos a lo largo de la saga. También tiene ‘truco’: aunque es ficción, cada entrega de la saga parte de tres o cuatro casos reales. Ya saqué uno de ellos:”Miradas infinitas”. Cosas que la gente pensaba que eran imposibles resultaba que yo… las había ‘copiado’ de la cruda realidad.

¿ No hay una parte “plomiza” en los detalles de la investigación? Yo quiero que me cuenten una historia, no que me hagan una disertación de antropología forense y eso es un vicio en el que caen algunos autores de novela policial…

 En mi saga los aspectos forenses juegan un papel importante, pero no les dedico páginas y páginas. En efecto, resulta muy aburrido. Sólo en “ Los cadáveres no sueñan” o en “Niños sin ojos”, por la particularidad del modus operandi, entro más en detalle. Pero siempre sin caer en el morbo.

 Me da la impresión  que reflejas a través de tus personajes esas ” Dos Américas” tan conocidas, la del Ethan, que es un policía “ilustrado”, liberal, laico, nacido  en la Costa Oeste; la del Sherif Steven, que simboliza los aspectos más reaccionarios de la tradición política y cultural norteamericana y la de Liz, que parece situarse a caballo entre esos dos universos. 

 Es que esa dos Américas existen. He tenido la suerte o la desgracia de pasar temporadas en las costas -progresistas, ricas, elitistas y cultas- y en interior -conservador y con problemas sociales y de desempleo que no se comprenden desde las formidables Boston o San Francisco-. En la saga Kansas aparece cinco veces, pero también Nebraska, Arizona o Montana. Me da la oportunidad de abordar temas complejos y de describir paisajes muy diferentes. Yo soy un poco Ethan, pero en algún lugar de mis entrañas habita Liz.

Hablando precisamente de contexto y ambientaciones. Todos dicen que “Crímenes Azules” tiene mucho de la estética de esa serie entrañable que emitían hacen veinte años, “Twin Peaks”, que marcó  todo un hito en la historia de la televisión y batió records de audiencia. ¿Hoy, vista desde la distancia, dónde estaba el magnetismo de aquella serie? 

 Bueno, lo  primero a señalar es que no oculto las influencias de novelas y series a lo largo de la saga. El sub-título de la tercera entrega es una muestra: ¿Quién mató a Sharon Nichols? Vista con los ojos de hoy es complicado comprenderlo, porque ha resistido mal el paso del tiempo. Pero Lynch cambió por completo la manera de afrontar una serie de televisión. Creó un lenguaje nuevo que sigue sintiéndose en las series más recientes. Pero el ritmo pausado de Twin Peaks hoy no lo soporta ya nadie. Para mí es junto a Mash la mejor serie de la historia.

Por cierto, dicen que las novelas actuales, de género o no,  se basan mucho en las pautas de lo audiovisual y sobre todo, en las reglas del guión  cinematográfico o televisivo. ” Crímenes Azules” tiene precisamente mucho dialogo, con un protagonista, Ethan, que narra en primera persona, pero en cambio, con pocas descripciones…

Yo tengo novelas muy descriptivas, que por cierto pese a estar traducidas a muchos idiomas apenas venden, como “ El Taxidermista”  o  “El abismo de Camille”; pero el lector de hoy día tiene ya muchas referencias visuales, apenas necesita datos para activar su imaginación. De tal suerte, en efecto, cuando quiero llegar a decenas de miles de lectores escribo de un modo que se asemeja al estilo de un guión. Funciona.

Tus victimas son femeninas y algunas autoras, críticas literarias o simplemente, lectoras de a pie, puede que te formulen el mismo reproche que a muchos otros escritores de género negrocriminal. O sea, la tendencia que tenemos los varones a brindar una imagen de la mujer, bien como “Femme fatale” y perversa, bien como simple sujeto “victimizado”…

El setenta por ciento son lectoras y no sólo no se quejan: me felicitan. El papel que juegan las mujeres es crucial. Está plagada de guiños feministas -como es Ethan y como soy yo-. Y hay víctimas femeninas y masculinas a lo largo de las ocho entregas. No encaja para nada con esos clichés, está en el extremo opuesto. Es algo que me tomo muy en serio.

        “Mis novelas están plagadas de guiños feministas” 

 

No entiendo ese empeño que tenéis algunos autores en presentaros como “feministas”. A riesgo de resultar políticamente incorrecto,  yo no lo  soy, incluso tengo que decir que las feministas me agobian, pero reconozco que hay que enmendar ciertos sistemas simbólicos e imaginarios colectivos que el mundo ficcional contribuye a perpetuar…  

 Bueno, yo me empeñó en ser feminista porque eso significa: igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Nada más. Es complicado no ser feminista. Suele confundirse con el hembrismo, lo que no defiende. Hay gente que dice no ser feminista y cuando le preguntas si cree que hombres y mujeres debemos tener los mismos derechos te responden que sí; ergo… son feministas.

Yo, lo que veo en tu protagonista, es efectivamente un hombre empático respecto a las mujeres. La pregunta que me hago gira en torno a la verosimilitud. Machismo, homofobia, racismo son vicios muy arraigados en los Cuerpos policiales, incluso en los de élite, como es el caso del FBI. Me cuesta creerme la figura del policía culto y “humanista” y menos en Estados Unidos…

 Volvemos a aspectos que se abordan en la saga: en “Niños sin ojos”, “Los cadáveres no sueñan o “La nieve más oscura”, aparecen esos comportamientos que señalas. Respecto a Ethan Bush no olvidemos que él no es un detective, ni siquiera quería trabajar en el FBI. Es un psicólogo, graduado por Stanford -la mejor universidad del planeta-, N°1 de su promoción y que se ha criado en un ambiente elitista en San Francisco. Trabaja en una división del FBI muy particular -Análisis de la Conducta- en la que abundan matemáticos, psicólogos, psiquiatras, informáticos… Cuesta encontrar algo parecido en cualquier otro país -de hecho lo que hacen es imitarla a pequeña escala-. Ethan ni siquiera lleva un arma. No es muy culto, ni lee demasiado, pero cuenta con altas capacidades intelectuales. Es más que verosímil. Como Mark, otro genio que era hacker y ahora está empleado por el FBI. Para ciertos puestos buscan gente muy brillante. No es la oficina del sheriff de un pueblo perdido en mitad de la nada.

 Si me permites la comparación, a veces me recuerda a Wallander, que es un hombre inteligente,pero muy inseguro, perseguido por dudas y dolores personales, como Ethan… 

 Sí, se trae un aire. Aunque Ethan es menos culto y desde luego… un mentiroso compulsivo -algo que yo detesto, pero que consideré que dotaría de más fuerza al personaje; cuenta con muchas virtudes y había que equilibrar la balanza con varios defectos-.Como hablamos al principio no deseaba ni que fuese un detective -además, me complicaba las cosas, y ya bastante reto es escribir novela negra en primera persona del pasado-, ni un borracho ni alguien violento. Los rasgos de Asperger y de sociopatía ya terminan de hacerlo por momentos inaguantable.

 Una importante saga de novelas con distintas tramas, contextos y ambientaciones. ¿ A qué lugar recóndito de los Estados Unidos nos llevará Ethan en la próxima entrega?

 Pues por quinta vez regresa a Kansas. Esta vez en las inmediaciones de la pequeña ciudad de Manhattan. Un caso difícil para Ethan, que ya se adelantaba en la octava entrega: el asesinato de varios agentes de la ley, entre ellos el detective Jim Worth. El título ya indica mucho:  “Este otoño acaba nunca”. Sale en verano de 2018.

 ¿ Qué longevidad literaria le espera a Ethan?

Dependerá de mi hija, que hereda los derechos universales de la propiedad intelectual de mi obra. La novena será la última que yo escriba.

Uff, Enrique… ¿ No me digas que Ethan Bush caerá bajo el “Síndrome Larsson”? Los personajes solo tienen un padre, su creador, creo que no se les pueden dar vida más allá de él…   

Yo tampoco deseo que mi personaje siga más allá de lo que yo he llegado. Pero es algo que le he dado la libertad de escoger a mi hija. El día que yo no esté no sé si va a necesitar de algún modo esa ayuda ella, o sus hijos… Dependerá de ellos. Mi hija puede elegir, pero conoce mi opinión.

“Por un lado el éxito de esta saga ha supuesto una gran satisfacción, pero por otro ha ensombrecido el resto de mi obra”

 ¿ Justamente y ya acabando, sobre qué otra cosa te gustaría escribir o piensas mantenerte como autor de novela de género? 

Ahora la gente me conoce -he sido Nº1 mundial en versión digital en 4 idiomas y con varias entregas de la saga- por ser escritor de novela negra, cuando yo la primera que escribí fue “Los crímenes azules”, en 2014; sin embargo llevo escribiendo desde los 8 años.

Por un lado el éxito de esta saga ha supuesto una gran satisfacción, pero por otro ha ensombrecido el resto de mi obra. Tengo novelas de terror, relatos de toda índole, novelas psicológicas como  “ El Taxidermista” o con base histórica como “El abismo de Camille”; y no hablemos de la infinidad de poemarios. Pese a que todos esos libros están traducidos a muchos idiomas, apenas se venden. Sólo “ El Rumor de los muertos” -mi primer gran éxito, cuyos derechos, salvo los cinematográficos, posee Planeta en la actualidad- puede compararse en ventas a los libros de la saga Ethan Bush, y pese a ello está por detrás.

No, no pienso mantenerme como autor de género. Este mismo año lanzaré un poemario, “Epitafio” y una novela psicológica inclasificable y muy dura: “ Cataclismo”.

Pues mucha suerte en esa nueva etapa…

Millones de gracias…

 

 

 

 

 

 

 

 

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AMELIA NOGUERA : ” LA PERDICIÓN DEL SER HUMANO NO ESTÁ EN SUS EMOCIONES, SINO EN SU EGOISMO”

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Amelia Noguera es una escritora original y con un periplo nada clásico. Se forjó en el ámbito del libro digital y adquirió notoriedad en Amazon con varias novelas autoeditadas. Finalmente la descubrió Blanca Roca, de Ediciones Roca, y después la terminó fichando Random House, a través del sello Suma de letras. Escribiendo, Amelia Noguera es lo que coloquialmente se suele llamar “una máquina”. Reconoce que vive por la literatura y para la literatura. A parte de ser una gran escritora, es también una intelectual comprometida con su tiempo y a la que le gusta la conversación de altura sobre los grandes males de nuestro proceso civilizatorio. A lo largo de la entrevista hemos conversado sobre su trayectoria, su relación con la escritura y su propia forma de entender la literatura.

Tú empezaste auto-editándote en Amazon. ¿Eso de hacerse descubrir por los editores a través de este tipo de redes funciona de verdad o solo le ocurre a cuatro afortunadas como tú?

No lo sé, no existen estadísticas fiables sobre eso. Y yo incluso dudo de si habría llegado al mismo sitio o a otro parecido de haber seguido la vía más tradicional. Empiezo a estar convencida de que, si alguien persevera y cree en sí mismo lo suficiente, llega igualmente. La perseverancia puede requerir años o solo meses, según la suerte, los contactos o la calidad de tu trabajo, igual que si te autoeditas. Pero no hay reglas ni caminos prefijado.

¿Es merecida la mala reputación de la auto-edición y las criticas que cunden contra Amazon, la falta de filtro y la multitud de literatura “barata” y “amateur” que algunos dicen que impera en ese foro?

Complicada pregunta que me puede llevar a meterme en muchos líos. Pero seré sincera: Amazon está lleno de literatura amateur y barata porque nadie con criterio filtra, esto es una verdad de Perogrullo. Y eso solo beneficia a la mala literatura porque la buena encontrará otros medios para aflorar mientras que en los portales de autopublicación, cualquiera puede publicar, es muy obvio. Pero la cuestión importante es: ¿no tiene la mala literatura derecho a ser leída igual que la buena? Cada cual decide lo que quiere escribir y lo que quiere leer. Además, yo he publicado en Amazon, ahora he dejado de hacerlo y ya solo publicaré mis nuevas novelas con editoriales, pero son las mismas y las escribo con la misma exigencia. ¿Soy mala escritora por haberme autoeditado antes? Quizás podrías leer mis libros y responder por ti mismo a esta pregunta, sin considerar cómo conseguí que muchos me leyeran sino solo lo que escribo.

Algunos dicen que es preferible publicar con un sello independiente, aun a riesgo de tener que buscarte la vida en términos de promoción y visibilidad, que auto-editarte en cosas como Amazon, que siempre sembrara la duda sobre la verdadera calidad de tu obra. ¿Qué hay de cierto en una afirmación tan contundente?   

No creo en verdades absolutas más que en la ciencia, y con reservas. Quiero decir con eso que es difícil demostrar lo que me preguntas porque hay muchas experiencias distintas. La mía me hace pensar que existen muchos prejuicios contra quienes no hemos seguido la vía tradicional aunque a veces esa reticencia solo tiene fundamentos prácticos: es lógico que los editores, la crítica especializada y los escritores que están dentro del establishment renieguen de lo que puede minar su autoridad, los autores independientes pueden suponer un agujero en su línea de flotación, son una anomalía del sistema. Si publicas en Amazon, es muy probable que casi todos ellos te ignoren porque prefieran presuponer que haces mala literatura, dado que parten de la premisa de que no has encontrado un editor que te respalde y por eso lo que escribes no merecerá la pena. Ese es el discurso oficial al menos. Yo creo que la única verdad está en los libros. Mientras no los lees, no sabes si son buenos o malos. Y cada vez hay más gente que se acuerda de que Joyce empezó autoeditándose y mira dónde llegó.

Supongo que debe de ser difícil hacerse un hueco en los círculos literarios, normalmente dominados por tribus y “jefes de secta” y más todavía para alguien como tú, que empezaste con auto-edición…

Yo no estoy en ningún círculo literario, no doy el perfil. Lo único que me interesa de la literatura es la literatura. Pero la autoedición se cura en cuanto un editor se fija en ti. Al menos, ese fue el motivo de mi enfermedad: pretendía llegar a los editores a través de los lectores. ¿No me lo van a perdonar nunca? Con que a los lectores les dé lo mismo, que les da, me doy por muy satisfecha.

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Quisiera que nos centrásemos ahora un poco en tu producción literaria. El contexto histórico de “La marca de la luna” es el de los años 30, la Guerra Civil española y el ambiente de la Embajada española en Praga. Thriller, historia, política… Muy sorprendente como configuración. Incluso diría que hay un hibrido de géneros literarios. ¿Las novelas con “gancho” tienen su secreto ahí, en la hibrida?

La hibrida es inherente en mí. Salto de un pensamiento a otro con pasmosa facilidad. Mis novelas lo reflejan. Ninguna trata solo un tema. Pero creo que las novelas que enganchan lo hacen por su capacidad de reflejarnos a nosotros, los seres humanos; de algún modo son universales en lo específico que nos define. La hibridad podría ser una de nuestras características. ¿A quién le interesa una persona que sea como aparenta? Es aburrida en la vida y una estupidez en la literatura. ¿A quién le interesa una novela con un solo tema o hilo argumentativo? A mí me deja indiferente casi siempre.

Tu novela empieza en la India, más en concreto en la ciudad de Jaipur y en un ambiente dominado por las supercherías insertas en las tradiciones populares hindúes. ¿Supongo que eso te debió de exigir mucho trabajo de investigación y sumergirte en otras disciplinas ajenas al ámbito literario, como por ejemplo, la antropología cultural?

Sin duda, también en la historia cultural, la filosofía, la religión, la sociología. El trabajo de investigación de esa novela fue concienzudo y también apasionante. Tardé casi tres años en terminarla.

 Lila, la protagonista de la novela, es ella misma la narradora de la historia. ¿ El hecho de escribir en primera persona facilita la complicidad con el lector?

Generalmente, sí. Con la primera persona consigues que el autor quede fuera del texto y que el lector se crea mucho más lo que lee, incluso pueda ser cómplice  del protagonista, si este se deja. Aquí se deja y mucho. Era muy importante conseguir que el lector se creyera a Lila. Es una bruja hindú, no es fácil.

¿ Por qué eliges la figura de una mujer “bruja” ?

Esa elección me permitió meterme a investigar de lleno en el tema que a mí me interesaba. El germen de esta novela es un reportaje del National Geographic sobre una niña india de siete u ocho años a quien su marido, treinta años mayor que ella, revienta, literalmente, en la noche de bodas. Después la abandonó en las puertas del hospital y la niña terminó muriendo desangrada. Yo tengo una hija que entonces tenía esa edad. Lloré con ese reportaje y quise investigar más sobre una cultura que idolatra a la mujer en teoría pero que en la práctica la trata de esa forma. Ser occidental, de tradición cristiana y vivir en España no me lo ponía fácil. Enseguida puedes caer en el error de creerte el ombligo del mundo y mirar a los demás  subida en lo alto de una silla. Yo no quería eso, no quería juzgar de ningún modo, solo quería saber más sobre esa otra forma de vivir. Elegir una bruja hindú y que fuera una mujer me ponía en una situación privilegiada para ahondar en esa cultura tan diferente y maravillosa sin dar pie a que el eurocentrismo aflorara y usar para ello la mirada de alguien especial, que no podría ser nunca una india de verdad.

 El hecho de que Lila utilice sus poderes para el “bien” y no como un instrumento de venganza, rompe también el mito en torno a la brujería e incluso resulta hasta transgresor.¿ De dónde  te vino esa idea de “revertir” las representaciones tradicionales.

” La marca de la luna”  es una novela que puede considerarse de género, por eso, no buscas una interpretación de sus personajes ni de sus diversas subtramas o su argumento. Pero encierra una reflexión y un simbolismo explícitos sobre una cuestión que me apasiona y que se refleja en casi todas mis novelas: la predisposición del ser humano a hacer o no el mal. Huyendo del maniqueísmo que suele impregnar las novelas con malos muy malos y buenos buenísimos, planteé una novela en la que se mostraran personajes con esas dos inclinaciones y desarrollé su personalidad e ideé sus acciones para intentar comprender sus motivos. Las dos abuelas de Lila son personajes antagónicos, como lo son Luis Jiménez de Asúa y el y el embajador anterior en Praga al que sustituye cuando los rebeldes y los republicanos entran en guerra en España, aunque hay más ejemplos. Ante las mismas circunstancias, las personas, por algún motivo que nadie es capaz de precisar a pesar de la afinidad de reflexiones que se siguen haciendo sobre ello, reaccionan siguiendo o no lo que marca la legalidad, y son justas o tremendamente crueles. Lila solo es una representación más de un polo de ese antagonismo que revierte, como bien señalas, la norma y también lo es sí misma. Es una bruja, pero es una bruja que no puede, ni quiere, hacer el mal. De hecho, la maldición que inicia la novela es ya un símbolo de la esa contraposición : el hombre que la ame morirá.

En nuestro lenguaje coloquial, cuando tratamos a una mujer de “bruja” es para subrayar su lado perverso.Todo lo contrario de lo que ocurre con Lila. ¿ Qué pretendías, romper con un mito misógino?

Siempre. Si algo define en mi define en mi escritura es eso: el compromiso con las fracturas. Creo que la narrativa es un poderoso mecanismo para construir la realidad y me preocupa por eso. Los mitos son solo invenciones. Si encima son perversos e interesados como este, es un reto que me propongo superar en cada uno de mis trabajos.

¿ La literatura sigue reproduciendo los tópicos machistas?

Por supuesto. Cualquier forma de ficción reproduce las construcciones culturales y sociales y estás aún son machistas. Los tópicos lo son porque siguen insertos en nuestras representaciones mentales. Y la literatura es una de las invenciones más representativas  de lo que es el ser humano. Reproducimos y necesitamos los tópicos. O los reproducimos porque los necesitamos, no lo tengo claro. Pero si tengo clarísimo que el machismo impregna los cimientos de las sociedades, incluso de la nuestra, aunque hayamos mejorado mucho en las últimas décadas.

Las mujeres están muy presentes en el conjunto de tu producción literaria. ¿ Es un compromiso feminista?

A la fuerza, sí. Hablar de feminismo en estos momentos en los que tenemos tanto lío mental y espiritual puede ser contraproducente, pero para mí, sin duda,  es necesario pensar de forma feminista aunque solo sea para llegar a reivindicar una mujer  que no tenga que parecerse al hombre en nada, que pueda querer o no querer realizarse como persona laboralmente y tal vez prefiera otros modos de ser de un modo pleno, ni luchar por convertirse en un “dechado de virtudes y belleza” ni tampoco ser fuerte y vigorosa, ni luchar en ninguna guerra ni ser tierna y bondadosa, ni tener hijos o no tenerlos. En definitiva yo abogo por que las mujeres podamos hacer y ser lo que nos dé la real gana o al menos intentarlo. Por eso, sobre todo me considero humanista. Ese es mi compromiso, un compromiso con el ser humano. Pero las mujeres debemos tomar conciencia de nosotras mismas antes de ir más allá. Creo que aún seguimos muy perdidas, en laberintos con pasillos enredados de forma distinta de la de nuestras antepasadas, aunque igual de intrincados.

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En la otra de tus novelas más importantes, publicada precisamente por Random House, ” La pintora de estrellas”, abordas, por ejemplo, la cuestión de la violencia de género. ¿El mundo literario es receptivo ante estos temas?

El mundo literario es receptivo ante cualquier tema que llegue al lector. Y el lector es impredecible. Un bicho raro que ningún zoólogo podrá clasificar jamás. Así que el tema es tan apropiado como cualquier otro. Otra cuestión quizá más difícil de concretar sería si los lectores son receptivos a novelas que les hacen ver lo que no les gusta de sí o del mundo en el que viven. Y sí, creo que muchos sí lo somos. Además, la novela aborda también el tema del amor algunas de sus expresiones. Una novela sobre violencia de género exclusivamente dejaría fuera algo que siempre está presente en está lacra : casi siempre, la violencia de género es posible porque la mujer se enamora. Si no se enamorara, una mujer  no sufriría ese tipo concreto de dominio porque podría ser capaz de alejarse de su agresor, o al menos, de intentarlo. La violencia de género necesita del amor.

Visto así, ¿ qué me dices entonces de la novela romántica o de la novela “rosa”? La teoría literaria feminista siempre la puso en cuestión porque afirmaba que era un “dispositivo ideológico” sobre la dominación de género?

 Respeto profundamente al lector y su derecho a decidir lo que quiere leer. Dicho esto, creo firmemente que todo discurso contribuye a crear nuestra realidad. Nuestras creencias, nuestras convicciones, nuestra realidad se van elaborando con la contribución  de todos. Cuando escribes una novela en la que la única aspiración de la protagonista, que se suele considerar inferior, es enamorar a su amado, al que se suele considerar superior, estás abriendo las puertas a que ese discurso penetre aún más en la sociedad y se siga perpetuando. Ya sé que la mayor parte de las lectoras y las escritoras de novela rosa son inteligentísimas y disciernen la realidad de la ficción por completo y no van a pasar toda la vida buscando al príncipe azul, ni fregando para él cuando lo encuentran, pero me vale con que haya una sola niña  o joven que por culpa de ese relato mío se crea que esa es la vida ideal para no escribir ese tipo de literatura. En mis novelas hay asesinatos, crímenes horribles, maldades inimaginables, mágicas y reales, pero son asépticas en el sentido de que, por contraposición, en la novela rosa subyace una determinada ideología que no comparto y no deseo contribuir a difundirla de ningún modo. Y si en algún momento lo hago, será de forma inconsciente porque esa ideología a veces permea nuestra forma de concebir historias.

” La pintora de estrellas” es una novela muy diferente a la ” La marca de la luna”, quizás más realista, aunque sigues trabajando con contextos históricos bastantes similares. En este caso, la Segunda Guerra Mundial. ¿ Imagino que debió de ser difícil autonomizarte de Elisa, la protagonista de ” La pintora de estrellas”  y pasar al de Lila?  

” La pintora de estrellas” es mi segunda novela, “La marca de la luna” la siguió. Pero no me cuesta cambiar de personajes, para mi, están vivos y es como conocer a personas diferentes, pero que tú creas según te apetece o te conviene. Resulta apasionante siempre.

Elisa, la protagonista de “La pintora de estrellas”, es una pintora con talento que vive en París y se dedica a falsificar obras de arte para burlar el expolio nazi. El tema es bien conocido, pero supongo que esto te obligó a tirar de archivos y documentación , etc.

 Sí. Es una de las fases del proceso de escritura que más disfruto. Creo que una de las razones por las que escribo novelas es porque me permite aprender sobre infinidad de materias, por eso también  estudio el Grado de Humanidades. Requieren habilidades muy similares. Me muevo muy bien en la documentación y disfruto muchísimo investigando y trabajando entre libros, biografías, artículos, películas, archivos, etc.

La estructura narrativa trabaja con dos periodos históricos, el actual y el final de los 30 y primeros años 40. ¿ Fue complicado manejar esos dos contextos y sin correr el riesgo de confundir al lector?

Fue lo más difícil de toda la novela. Ideé la trama al milímetro para que el lector no se perdiera y además fuera avanzando en la historia de forma lineal a pesar de los saltos temporales. No solo hay una planificación minuciosa del tiempo cronológico de la novela en el presente y del tiempo del relato en el pasado, también de los diferentes estilos y registros de las tres voces narradoras, que sirven para eso, para que el lector sepa siempre dónde se encuentra, quién le cuenta la historia y en qué momento se desarrolla.

En la novela también hay un personaje con un profundo magnetismo, Diego, un hombre perseguido por la sombra del remordimiento y de la culpa y a raíz de un hecho que va a hacer que toda su vida esté rodeada por la mentira. ¿ Qué has querido darnos a entender, que el pasado siempre nos pide cuentas tarde o temprano? 

El pasado solo te rinde cuenta si te importa el presente. Y no siempre. Infinidad de dictadores murieron siendo ricos y respetados, habría millones de ejemplos de personas que tienen mucho que ocultar y que mueren sin que otros ni ellos mismos los juzguen. Sin embargo, cuando tienes conciencia y valores, tu pasado sí te pide explicaciones. Diego es un personaje muy contradictorio, uno de mis mejores personajes y su integridad es su losa. Demasiado para lo que hizo.

En “La pintora de estrellas”, un sentimiento de amor “platónico” está en el origen de una traición que tendrá consecuencias catastróficas y que determinará toda la trama. ¿Debo deducir entonces que nos quisiste interpelar sobre los peligros que encierran nuestras emociones y las bajezas humanas en las que podemos llegar a caer si solo nos guiamos por ellas?

No era mi intención. Aunque es una cuestión interesante. El amor platónico es otra forma más de amar pero este caso en particular es un amor mal llevado, egoísta y dañino. Las emociones son casi siempre minusvaloradas en comparación con la razón, tú mismo en la pregunta las pones a la altura de las bajezas humanas. Pero el amor no es pernicioso en sí mismo, puede serlo el modo en que actuamos si no somos capaces de controlar la frustración que nos produce no satisfacer nuestro deseo. No es la emoción lo que “nos pierde”, sino el egoísmo. Intuyo que muchas de esas bajezas en las que caemos a veces solo usan las emociones como excusa para actuar mal pero las responsables no son ellas. Somos nosotros mismos. Salvo enfermedad, siempre podríamos controlar nuestras reacciones si quisiéramos.

¿ El egoísmo está entonces en el origen de todos los males que ha conocido el siglo XX y no forzosamente en la maldad?

Disculpa el discurso, pero la pregunta tiene enjundia. He mencionado el egoísmo porque considero que el ser humano lleva todavía en sus genes la respuesta ancestral de los animales para sobrevivir. Su instinto de supervivencia le obliga, muchas veces, a pensar en sí mismo antes que en los demás. A eso le llamo yo egoísmo en este contexto. Tú antes que el otro, o una ausencia total de la capacidad de empatía: ese es el germen de la maldad humana, cuando no se produce por falta de conocimiento (no sabes que haces daño) o por enfermedad (naces siendo un psicópata). Por supuesto, no es una investigación metafísica sobre el mal y mi afirmación es una intuición, no una verdad sin fisuras. Pero tu pregunta es muy amplia, no sé si todos los males del siglo XX se basaron en el egoísmo; si nos centramos en los que más nos afectan, la Guerra Civil española y las dos grandes guerras mundiales, es probable. La nuestra fue una guerra motivada por un deseo de algunos de no perder lo que habían tenido durante siglos ante unos cambios que no les beneficiaban, y quizás a eso se le pueda llamar egoísmo. La IGM fue un conflicto que tiene tantas aristas que ni los historiadores se ponen de acuerdo en sus desencadenantes, pero los que se me ocurren no son altruistas en ningún caso: los nacionalismos exacerbados, el sentimiento de superioridad de casi todos los países europeos frente a los demás, los intereses de la industria armamentística, el ansia de nuevos mercados a costa de quitárselos a los otros, pues ya estaba todo el mundo prácticamente repartido. En la base de todos esos factores se halla un ansia por hacerse con lo que otros poseen y yo deseo. Y la IIGM también tiene unas causas muy complejas, pero quizás el germen fuera la intensa frustración de países como Alemania o Italia tras la IGM, que al primero le llevó a una fractura muy dolorosa por verse esclavo de los vencedores sin posibilidad de levantar cabeza y al segundo, a sentirse engañado por sus aliados y perjudicado en sus intereses con el reparto de las migajas. Pero fíjate que en el fondo de todos esos conflictos siempre hallamos lo mismo: mi interés frente al de los otros. Luego nos encontramos con que hay algo que hace que el hombre se convierta en una bestia para conseguir lo que desea y ya la tenemos liada.

Ya, poniéndonos en recta final de esta conversación, algo que me viene sorprendiendo. Festejamos el Aniversario de la Segunda Guerra Mundial. Una agente literaria me comentó que eso era lo que en estos momentos estaba en “ L’air du temps” del mercado literario. Yo me imaginaba que nos iban a caer en tromba novelas sobre ese periodo histórico. Sin embargo, no está siendo así. ¿Qué ocurre, es un tema que no agarra?

La gente está harta de miserias, ya las sufrimos todos los días, y la IIGM las rebosa. A no ser que como narrador encuentres un modo de contar lo mismo sin que lo parezca (la ruindad del hombre o las formas que tiene el ser humano de sobrevivir a la sinrazón y la brutalidad y de mantener la llama de la humanidad en ese contexto irracional), mejor que no escribas sobre ello. No creo que sea un tema que no agarra, sino que es difícil buscar los puntos de agarre.

¿Cuáles son tus actuales proyectos literarios?

Siempre estoy implicada en varios. Cuando encuentro un tema que me interesa lo suficiente, desarrollo una trama que me permita profundizar en él. Ahora mismo estoy terminando una novela, dejando reposar otra y a la vez metida de lleno en el proceso de edición de “Prométeme que serás delfín”, que se publicará en libro en mayo de 2016. Además, estamos estudiando la publicación de otra más. Pero no creas que escribo tan rápido, lo que ocurre es que ahora varias editoriales se están interesando por mis novelas ya autoeditadas en digital y también en algún manuscrito que concluí hace tiempo y podrían publicarse a lo largo del próximo año.

¿Qué es lo más importante que te ha aportado la experiencia de la escritura?      

Conocimiento, humildad y emoción.

 

 

 

 

 

 

 

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