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SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN : ” MIS NOVELAS SON UN ALTAVOZ CONTRA LAS INJUSTICIAS MÁS FLAGRANTES DE LA SOCIEDAD ACTUAL”

Lezuan

 

Susana Rodríguez Lezaun ( Pamplona,1967), es uno de los principales valores en el género negro y  una de las musas del grupo  Random House, gracias sobre todo al éxito de sus tres novelas protagonizadas por el personaje del Inspector David Vázquez : “Sin retorno”(2015), “Deudas del frío”(2017) y ahora, “Te veré está noche” (2018); una historia trepidante de violencia y venganza familiar  con la que Susana reconoce haber plasmado lo más profundo de si misma. Ademas de escritora y  periodista de formación y profesión,  a Susana Rodríguez Lezaun le toca en el próximo 2019 tomar el relevo a Carlos Bassas del Rey como comisaria de Pamplona Negra. Dada la proximidad del evento, era ocasión de hablar con ella e indagar en su perfil.

Autora comprometida con los derechos de las mujeres, no parece sin embargo muy devota de los debates teóricos a los que se ha prestado el feminismo académico, ni  de los gestos simbólicos, ni de las comedias de la corrección política, sino que prefiere alzar la voz a favor de políticas y medidas objetivas en la igualdad de género. En lo literario también es una mujer de convicciones firmes. Aunque crítica con la tendencia a que se convierta la literatura en un mero producto comercial para el consumo, no suscribe por igual los diagnósticos apocalípticos sobre el definitivo triunfo de la mediocridad en la oferta editorial. A pesar de que defiende el rigor  en la escritura y aprecia la  “Literatura de expresión”, se le intuye hostil hacia el  elitista aristocratismo intelectual    de la critica y teoría literaria, creyendo más bien  en el criterio y los diversos  gustos de los lectores.

Si algo tengo que resaltar de Susana Rodríguez Lezaun,  es que evita  las exageraciones y  en cambio apuesta  por los matices. Es suma, Susana se caracteriza por su  espíritu ponderado y cordura en el momento de valorar cualquier cuestión. Así queda reflejado a lo largo de nuestra charla.

Dime una cosa Susana, para disipar rumores o confirmar certezas, con “Te veré esta noche” ¿de verdad pones fin al periplo literario del inspector David Vázquez?

Como dicen en mi tierra, ni sí, ni no, sino todo lo contrario. El corazón me pide una nueva historia, incluso me la dicta, pero la cabeza me dice que lo deje tranquilo. No soy muy amiga de las sagas eternas, salvo que te salgan tan bien como a Alicia Giménez Bartlett, Manuel Vázquez Montalbán, Jo Nesbo o Michael Connelly. Lo único cierto es que en ninguno de mis dos próximos proyectos literarios está David Vázquez.

¿ La trilogía es la dosificación justa para no tornase en rehén del personaje creado?

Es posible. Con tres libros puedes narrar una historia en detalle, recreándote en el pasado, el presente y el futuro, y no te arriesgas a “aburrir” al lector. En cualquier caso, creo que es una cuestión de modas. Las trilogías son tendencia.

Algunos comentaristas dicen que detrás de David Vázquez está la sombra de Pepe Carvalho y que de Susana Rodríguez, la del propio Vázquez Montalbán…

Detrás de David Vázquez hay un homenaje nada disimulado a Manuel Vázquez Montalbán, para mí el mejor escritor de novela negra que ha dado este país, pero desde luego, yo no le llego ni a la suela de los zapatos. Tengo mucho que aprender, un camino larguísimo que recorrer, antes de atreverme siquiera a compararme con él.

” En “Te veré esta noche” dejo ver algunos de mis miedos más personales y pesadillas más reiterativas respecto a la pérdida de mis hijos” 

Montalbán plasmó a través de Carvalho su decepción ante la realidad política y social de los 80. A título de confidencia, ¿Susana Rodríguez también está expresando por voz de David Vázquez algunas de las suyas sobre esta época en que vivimos?

Sin duda, y también sin disimulo. He utilizado a mis personajes y las tramas de mis novelas a modo de altavoz para denunciar algunas de las injusticias más flagrantes de la sociedad actual, como el terrorismo machista o la corrupción política y financiera. Además, sobre todo el “Te veré esta noche”, dejo ver algunos de mis miedos más personales. Mi pesadilla más reiterativa cuando mis hijos eran pequeños era que los perdía y no podía encontrarlos. Ese es el germen de la tercera novela. Y puestos a confesar, te diré también que escribí “Sin retorno” con el rostro de Ana Orantes en la mente y que “Deudas del frío” nació de la estupefacción ante el zarpazo que la crisis nos dio a todos, los saltos al vacío de personas que iban a ser desahuciadas y la necesidad de abrir nuevos comedores sociales porque los existentes no daban abasto.

” Detrás de David Vázquez hay un homenaje nada disimulado a Manuel Vázquez Montalbán, para mi el mejor escritor de novela negra que ha dado este país” 

Debe ser complicado crear un personaje sin caer en los estereotipos del “Noir” o practicar la clonación. Te lo digo porque, con esta sobreoferta de detectives y policías y la evidente saturación del género, poco más se puede extraer ya de la cantera…

Hay una cosa en la que mi detective, el inspector Vázquez, es diferente a la mayoría: carece de traumas previos, no ha tenido una infancia terrible, ni nadie ha asesinado a sus padres o a su esposa e hijos. Es un personaje “limpio”, y será la vida, lo que le ocurre ante los ojos del lector, lo que vaya forjando su personalidad. Me la jugué en el primer libro, el lector podía hacerse aburrido con un personaje tan poco “traumatizado”, pero tuve suerte y me han seguido hasta el final.

Aunque hay algunas puntuales escenas estrambóticas y macabras, constato que juegas mucho más con la angustia, el suspense, la duda, la incertidumbre, o sea, con lo emocional, lo cual debe ser más complejo que hacerlo con la siempre facilona y “deja vu” estética de lo sangriento…

Transmitir miedo, angustia, incluso horror, es mucho más complicado que describir una escena sangrienta. Tardé casi un mes en escribir las veinte páginas más angustiosas de mi última novela, y sólo cuando mi agente me reconoció que se había agobiado al leerlas las di por buenas. La angustia duele más que muchas heridas. La incertidumbre, la ignorancia, el no saber qué pasará después del siguiente paso o si abres esa puerta es un juego al que me divierte jugar, pero reconozco que es complicado hacerlo bien.

Dice nuestro buen amigo Juan Ramón Biedma, que los giros narrativos bruscos y el empeño de los autores en darles tumbos a los lectores empiezan a estar un poco “demodé”. Compruebo que en tu novela, aunque hay giros importantes, también eres muy “ligth”, no zarandeas al lector, ni le das sustazos…

Cierto, la historia no da bandazos. Lo que ocurre es que la tensión se mantiene desde el principio. En “Te veré esta noche”, por ejemplo, la historia se articula como una cuenta atrás de diez a cero, cada capítulo es un día completo, veinticuatro horas. Quiero que el lector viva la tensión, y si lo consigo, no es necesario zarandearlo, porque no quiero que cierre el libro, sino que siga conmigo todo el camino.

“La incertidumbre, la ignorancia, el no saber qué pasará después del siguiente paso o si abres esa puerta es un juego al que me divierte jugar.”

Volviendo a los personajes, hay uno de ellos que a mí me ha resultado muy magnético: Irene Ochoa. Sin querer ser indiscreto, Susana, pero ¿a ti también te ha ocurrido eso de verte sembrada por la duda respecto a personas en las que depositabas una confianza ciega?

¿A quién no le ha salido rana una persona, un amigo o amiga en el que confiaba ciegamente? A mí me han defraudado en un par de ocasiones, y aunque siempre dices que es la última vez, tengo la costumbre de seguir confiando en mis semejantes, así que el día menos pensado me la volverán a dar.

Sin hacer spoiler, Irene tiene que cambiar su identidad obligada por las circunstancias, pero perseguida y torturada por la sombra del pasado. Dime una cosa, ¿qué es lo que más nos marca de los tiempos pretéritos, los acontecimientos vividos o los seres que formaron parte de él?

Ambas cosas, cada una de una forma. Además, en los acontecimientos vividos siempre hay seres que te acompañan. A mí me gusta la gente, conocer personas, charlar, interactuar y comunicarme, así que mi vida está más llena de seres que de acontecimientos. Cada persona que ha pasado por mi vida me ha aportado algo, no siempre positivo, que conste, pero de todo se aprende. En cuanto a los acontecimientos, no soy partidaria de vivir de recuerdos, creo que hay que llevar un equipaje ligero y mirar siempre hacia adelante. El pasado, si no sirve para aprender, no vale para nada.

Uno de tus personajes vive dominado por una inquietud intelectual hasta el punto de caer en la locura. Para aquellos que apreciamos la erudición y el mundo del saber, ¿dónde está la frontera entre la pasión y la obsesión?

Una pasión es algo que te llena, que te hace feliz. Yo adoro los libros, leer, conocer y descubrir autores de todas las épocas y estilos. Es algo que me satisface. Una pasión. La obsesión te enloquece, te roba la cordura y deja de ser grato. No es bueno obsesionarse con nada, ni con la cultura, ni con la salud, ni con la educación…

“No soy partidaria de vivir de recuerdos, creo que hay que llevar un equipaje ligero y mirar siempre hacia adelante. El pasado, si no sirve para aprender, no vale para nada.”

 

Veo que en “ Te veré esta noche” también juegas con las máscaras, sobre todo las masculinas. Hay personajes aparentemente áridos, viriles, muy metidos en sus roles tradicionales de hombres, pero que en realidad resultan más sensibles y vulnerables de lo que aparentan, como es el caso de David Vázquez. En cambio, hay otros personajes varones “sin brío”, apocados, planos, pero que sin embargo parecen sacar lo peor de ellos…

Huyo de los estereotipos, siempre lo he hecho, y creo que eso se refleja en mi forma de escribir y describir. Los hombres no son “hombres” ni las mujeres son “mujeres”, todos son personas que se comportan en función de sus relaciones, sus sentimientos y las circunstancias, independientemente de que sean hombres o mujeres y de lo que se espere de ellos.

¿Lo más peligroso que hay es precisamente un hombre con la virilidad herida?

Espero que no, porque entonces vamos apañados. La virilidad, tal como se entendía hasta ahora, tiene los días contados (por suerte). Lo peligroso son las personas heridas, menospreciadas, humilladas repetidamente y que, de pronto, encuentran en el fuego de la venganza la fuerza necesaria para seguir adelante. El problema es que ese fuego quema todo lo que les rodea, incluidos a sus seres queridos.

“La violencia de género se aborda casi con resignación, pero nadie exige medidas concretas para intentar erradicar lo que ya es una forma de terrorismo.”

 

Dime una cosa, Susana, tú que estás vinculada al mundo de la prensa, ¿cómo valorarías el tratamiento que hacen los medios de comunicación de algunos temas que aborda precisamente tu novela, como la violencia de género y la violencia contra los menores?

Entre mal y muy mal. La violencia de género se aborda casi con resignación, pero nadie exige medidas concretas para intentar erradicar lo que ya es una forma de terrorismo. Se cancela el presupuesto para combatirlo y los medios apenas dicen nada. El peinado de Cristiano Ronaldo ocupa más espacio que las mujeres asesinadas. Eso, por no hablar de los titulares que suelen utilizarse en estos casos, tan políticamente correctos, como si no quisieran ofender a nadie. Como ves, es un tema que me enciende…

No sé cuál es tu compromiso respecto a estos temas, pero por retomar una cuestión recurrente de la teoría y crítica literaria vinculada precisamente al “feminismo de la diferencia”, sí me gustaría preguntarte si piensas que hay una escritura “femenina” y por extensión, una manera de entender el género negro criminal que se distingue de la de los varones.

El absoluto, para nada. No es que los hombres y las mujeres escriban igual o diferente, es que cada persona tiene su propio estilo, independientemente de su género. Hay hombres que eligen personajes femeninos como protagonistas y viceversa; mujeres que describen con crudeza escenas de sexo y violencia, y hombres que se recrean en los sentimientos. Si eliges una serie de textos de novela negra, eliminas el título y el nombre del autor y le pides a un lector que diga si lo ha escrito un hombre o una mujer, estoy convencida que no lo sabrá a ciencia cierta, y que si atina, seguro que lo hace al tuntún.

” El lenguaje inclusivo” puede no ayudar a visibilizar la presencia femenina en la sociedad y provocar cierto rechazo y mucha sorna.” 

Déjame ser un poco provocador, Susana : “El inspector y la inspectora acudieron a la escena del crimen”. ¿Vulneración de la economía del lenguaje, despropósito lingüístico, visibilidad de género, con qué te quedas?

Todo el que me conoce sabe que soy una defensora a ultranza de los derechos de las mujeres. Sin embargo, creo que utilizar un duplicado de los sustantivos, en masculino y femenino, puede tener el efecto contrario en el lector, y en lugar de ayudar a visibilizar la presencia femenina en la sociedad puede provocar cierto rechazo y mucha sorna. Yo no uso el lenguaje de género en mis novelas. Creo que la visibilidad tiene que darse de otra forma, con mujeres en los puestos de poder, en las empresas, en profesiones hasta ahora “masculinas”, y, por supuesto, con hombres en los patios de los colegios, como cuidadores de ancianos o niños, limpiando edificios o bares… No creo que la igualdad sea una cuestión lingüística, al menos no en este momento.

Hasta ahora hemos hablado de tu faceta como autora, pero también tienes otra por la que eres conocida en el mundillo “Noir” y es la de editing. Pero aclárame una cosa, ¿cuál es exactamente el perfil profesional de esta figura y en qué consiste su contribución al producto final que encontramos en las librerías ?

Lo que las editoriales buscan sobre todo son personas con formación en Humanidades, una buena cultura general y lectores empedernidos. Con esa base, mi trabajo consiste en intentar mejorar el texto en lo posible, respetando siempre al máximo la intención del autor. Busco reiteraciones, contradicciones, desconexiones en la historia… Y por supuesto, faltas de ortografía, discordancias verbales y cualquier otro atentado contra la lengua. Creo que la labor del corrector y editor es muy importante, pero nunca debe notarse. Limar errores no es corregir el estilo del autor.

Dicen que la impaciencia es el demonio al que debemos impedir que nos susurre al oído. ¿Ese dominio lo encuentras a menudo en los manuscritos que te entregan?

Claro que tengo que corregir textos que no son de mi agrado como lectora, libros que quizá nunca estarían en mi biblioteca, pero tienen su público y los respeto, así que, aunque pueda resultarme poco interesante, siempre pongo el cien por cien de mi atención en cada palabra.

“Vivimos en una sociedad de consumo en la que la gente busca productos que no le cueste digerir, y me me temo que la literatura se está plegando a esos gustos”

Supongo que los autores que os dedicáis a estos menesteres sois sujetos con “información privilegiada” sobre lo que planea editorial y comercialmente en “L’air du temps”, a diferencia de otros, que vamos dando palos de ciego

Yo leo libros que tardarán unos seis meses en publicarse. Me siento muy orgullosa cuando entro en una librería y digo “ese lo he corregido yo, y ese, y aquel”. Pero tengo un contrato de confidencialidad que cumplo a rajatabla. Y hasta aquí puedo leer.

Me comentaba una amiga, autora vinculada precisamente a Random House, que era muy posible que a los “grandes” de la literatura española, estilo Galdós o Azorín, hoy nadie les publicaría, sobre todo a la vista de una masa de lectores adictos al lenguaje simple y las tramas facilonas…

Quizá tanto como no publicarles, no, pero que tendrían un público más reducido que otros autores con mucha peor prosa, eso seguro. Vivimos en una sociedad de consumo en la que prima la rapidez. La gente busca productos que no le cueste digerir, y me temo que la literatura se está plegando a esos gustos. Sin embargo, siempre quedamos algunas rara avis que disfrutamos con libros de narrativa pausada.

Todos comentan que ya no hay editores de raza y agentes literarios con verdadera vocación, sino meros hombres de negocios y “managers” de vedettes mediáticas…

No estoy de acuerdo en absoluto. Yo tengo una agente literaria, Sandra Bruna, que mima a todos y cada uno de sus representados, que se preocupa por buscar la mejor editorial para el manuscrito que le envían y que pelea por el mejor contrato. Y en cuanto al editor, jamás pensé que pudiera aprender tanto como lo hice con la primera editora que tuve en Random. Fue como hacer un curso acelerado de creación literaria. Creo que el salto es evidente entre mis dos primeras novelas, e incluso en la tercera. Es una editora fantástica, igual que mi segundo editor, preocupado por los detalles y por lograr el mejor resultado posible.

“Si vuelve la novela histórica, bienvenida sea. Si está bien escrita, a mí me encanta.”

Algunas dicen que lo importante es que la gente lea, aunque sean bodrios. Pero ¿no sería bueno que además de fomentar el hábito de lectura, también educásemos en el gusto estético y literario?

¿En el gusto estético y literario de quién? ¿En el tuyo? ¿En el mío? A mí no me gusta el género de terror, por ejemplo, o el romántico, pero no me parece mal que la gente lo lea. Piensa en Stephen King y en Danielle Steele. Son superventas, tienen millones de lectores. ¿Dan Brown es un bodrio? ¿E.L. James es un bodrio? ¿En opinión de quién? Que a mí no me guste no lo convierte en un mal libro. Cada lector debe encontrar su libro, su género, su autor… y disfrutar, perderse en la historia, en la trama o en las palabras. Lo demás es pura demagogia y ganas de fastidiar. Y un poco de envidia…

“Carlos Bassas del Rey dejó el listón muy alto, ha dirigido cuatro ediciones fantásticas que han colocado Pamplona Negra a la altura de los mejores festivales nacionales” 

¿Los grandes premios comerciales determinan las tendencias? Te hago el comentario porque se rumorea que el Premio Planeta a Santiago Posteguillo presagia un retorno comercial de la novela histórica en detrimento del género negro.

No tengo datos para decirte que sí ni que no, pero no me extrañaría. Si lo piensas, en los recientes premios Planeta que tú has citado han predominado los autores de novela negra, como Lorenzo Silva o Alicia Giménez. Si vuelve la novela histórica, bienvenida sea. Si está bien escrita, a mí me encanta.

Ya para ir acabando, se avecina “Pamplona Negra” y a ti, cogerle la antorcha a Carlos Bassas del Rey. ¿ Nerviosa?

Mucho. Mentiría si dijera lo contrario. Carlos dejó el listón muy alto, ha dirigido cuatro ediciones fantásticas que han colocado Pamplona Negra a la altura de los mejores festivales nacionales. Lo único que puedo decir de momento en mi favor es que, al menos, tengo las mismas ganas y la misma ilusión que él, y que me estoy dejando la piel para dar al público el festival que se merece.

Me comentaba Carlos que él siempre se había esforzado en que el festival no fuese una cosa personalista y no quedase vinculada a su nombre. Seguro que eres del mismo espíritu, pero alguna huella particular supongo que querrás acuñar con este nuevo comisariado.

No es que yo quiera hacerlo, pero creo que es inevitable. Supongo que, aunque siga su estela, los festivales que ha dirigido Carlos serán de alguna manera diferentes a los que yo dirija. Desde luego, dije desde el principio que yo llego aquí con fecha de caducidad y que mi única intención es hacer un buen festival, el mejor que sea posible. La huella serán los comentarios del público al finalizar cada edición.

Aunque imagino que no me dirás nada sobre lo que se cocina en Pamplona para 2019, supongo que algún aroma querrás hacernos llegar, así como para abrir el apetito…

Tienes razón, ¡no voy a decirte nada! Falta muy poco para desvelar el programa, así que la espera va a ser muy breve… Y sí, hay alguna que otra sorpresa.

Ahora, ¿te vas a ver desgarrada entre la escritura y el festival o vas a conseguir ser la amante de ambos, sin provocar los celos de ninguno de los dos?

Espero ser capaz de convertirme en una mujer multifunción. No concibo la vida sin escribir, y el festival es una continua inyección de adrenalina, y ya sabes que dicen que la adrenalina es adictiva… Escribo menos que antes, pero lo que me roba el tiempo me satisface tanto que no me quejo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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DAVID JIMÉNEZ, “EL TITO” : “LA SERIE C.S.I HA HECHO MUCHO DAÑO AL GÉNERO NEGROCRIMINAL”

david jimenez

 

Tengo que decir que si algo me gusta de David Jiménez, “El Tito”, es su sinceridad. No ha evitado ninguna pregunta, ni respondido con ambigüedades en el afán, como se suele decir, de “quedar a bien con todos y a mal con nadie”.Posee  ideas claras y no oculta sus preferencias literarias. Es un apasionado del negrocriminal y  reconoce sin empacho que algunos  nombres de la alta literatura española y universal no siempre le han interesado demasiado. O sea, que no dice cosas para aparentarse culto. Eso sí, le gusta escribir y  es lo que le hace feliz. Biólogo de formación y Policía de Aduanas, “Tito” surgió  en el panorama del mundillo “Noir” con una primera novela, “ Muertes de sobremesa” (.ACEN,2015.), siendo su “puesta de largo”  con un presentador de lujo, Toni Hill. El año pasado nos brindó   su segunda novela ” Inspector Solo” (Versátil, 2017), también protagonizada por su personaje estrella, el Inspector Marcial Lisón, un hombre árido y algo arisco, pero en realidad lleno de miedos y dudas al igual que el común de los mortales.  Considerado como una de las jóvenes promesas del género negrocriminal y cada vez más presente en los diversos festivales de novela negra, David Jiménez se considera un hombre con temperamento, pero al que  también le gusta hacer camino con serenidad y aprendiendo de sus tropiezos. A lo largo de esta entrevista conversamos sobre el Inspector Lisón y los personajes de una trilogía cuya última entrega aparecerá muy próximamente.

Dime una cosa, David, por qué  “El Tito”, ¿qué inspiró ese apodo que te has dado?

Lo cierto es que es una historia un poco aburrida y absurda, pero, gracias a ella, en Cartagena la gente comenzó a llamarme así y yo decidí darle perpetuidad   anexionándolo a mi nombre de autor. Fue a finales del pasado siglo. Yo estudiaba Biología en la universidad de Murcia y los fines de semana trabajaba, para desahogar un poco a mis padres, en un bar llamado La Dehesa de Santa María. La plantilla siguió renovándose hasta que llegó un momento en el que yo, oficialmente, era «El Tito» de todos sus miembros.

“Creo que una de mis virtudes  es que nunca he tenido autores de cabecera, lo cual me ha permitido conocer diferentes estilos y voces sin condicionar en exceso la mía”

En lugar de hacerte la tópica y chorra pregunta de “¿Cuándo empezaste a escribir?”, prefiero preguntarte sobre cómo y por qué empezaste a amar la literatura. 

Es muy sencillo: crecí viendo a mi madre con un libro entre las manos. Pronto despertó mi curiosidad y «Los tres investigadores» de Alfred Hitchcock hicieron el resto.

O sea que empezaste por la literatura juvenil, acorde con la gente de tu edad, no hiciste como otros adolescentes, que enseguida se aventuraron con Tolstoï, Flaubert o Galdós…

Exacto. Lo cierto es que muchos de esos autores, los catalogados como clásicos, no me interesaban ni lo más mínimo a esa edad. En realidad, algunos de ellos siguen sin interesarme lo más mínimo.

Doy por sentado que tu gran pasión es el negrocriminal, pero más allá del “Noir” ¿quiénes han sido tus autores de cabecera?

Creo que una de mis virtudes es que nunca he tenido autores de cabecera, lo cual me ha permitido conocer diferentes estilos y voces sin condicionar en exceso la mía. Sin duda, del autor que más he leído ha sido de Lorenzo Silva, pero gran culpa la tienen Bevilacqua y Chamorro.

Y qué me dices de los “Noir” clásicos, tanto españoles como extranjeros, alguien que te marcase…

A Jim Thompson lo descubrí tarde, pero me fascinó, en especial 1280 almas. Mankell y Chandler despertaron mi interés en cuanto me adentré en el negrocriminal, aunque los leí hace muchísimo tiempo. A nivel nacional fueron Vázquez Montalbán y Juan Madrid los primeros me que cautivaron.

Hay autores que reconocen no leer nada y sin embargo, todos sabemos que es a través de la lectura que se forja el oficio de escribir  y eso más allá de los editing y los cursos de escritura creativa, que solo te enseñan las técnicas. Es precisamente sobre lo que aprendiste de tus lecturas sobre lo que quería saber…

Yo siempre he sido un lector. Ni siquiera hoy tengo claro si soy algo más que eso. Como te decía anteriormente siempre he tenido libros entre las manos, pero en lugar de seguir fielmente a un escritor me he dejado guiar por las historias que me seducían, que, como podrás imaginar, casi todas eran de temática negrocriminal. Cuando era más joven me llamaban mucho más las de misterio, incluso las típicas de aventuras, pero con el paso de los años mi gusto se ha ido inclinando hacia lo negro.

Siempre tenemos buenas y malas referencias en nuestras lecturas, en tu caso ¿cuáles fueron?

No creo que haya malas referencias en mis lecturas, sino libros que no me cautivaron y me sirvieron para saber escoger mejor. El principal ejemplo de este caso fue «El ocho», de Katherine Neville, una novela que fue muy elogiada y que yo ni siquiera pude terminar. En cuanto a las otras, a las buenas referencias, de esas las hay a cientos, pero en mi caso hay una que marcó un antes y un después como lector (imagino que también como escritor, pero puede resultar algo presuntuoso asegurarlo): «Los renglones torcidos de Dios», de Torcuato Luca de Tena. Una obra maestra que jamás me canso de recomendar.

“Cuando era más joven me llamaban las novelas de misterio y aventuras, pero con el paso de los años mi gusto se ha ido inclinando hacia el negro criminal” 

Pasemos de tu faceta de lector a la de escritor. En tu primera novela, “Muertes de sobremesa”, juegas mucho con la estética de la mutilación, lo sangriento y estrambótico. ¿Es lo que de verdad el público quiere leer, es lo que engancha? 

Supongo que hay un público para todo. En mi caso, no pensé en eso a la hora de recrear los crímenes, simplemente conté la historia que quería contar y de la manera que me parecía más adecuada. En mi descargo diré que una vez superado el prólogo no vuelve a haber ninguna escena macabra. En «Inspector Solo», en cambio, abogo por un cambio radical en este aspecto. Supongo que es cuestión de darle a la trama los detalles que necesita y en la primera novela el modus operandi era parte trascendental para no romper el pacto ficcional con el lector.

” Los lectores  de “Noir” estamos  saturados de forenses con creíbles dones para descubrir a los asesinos”  

 

Y de hecho, veo que el “asesino del café” planea en la mente de los propios protagonistas de “Inspector Solo”. Para aquellos amigos que no han leído “Muertes de sobremesa”, qué es lo que caracteriza a este personaje.

A mi entender, uno de los puntos fuertes de ambas novelas es el marcado carácter del protagonista, Marcial Lisón. Un hombre con ciertos problemas de sociabilización que suple con la compañía de su galga. Un tipo que siempre dice lo que piensa sin importar si es, o no, políticamente correcto; alguien incapaz de mantener una relación con una mujer si no interpone una barrera pecuniaria que le garantice que la cosa no pasará a mayores. En definitiva: un individuo al que cuesta que caiga bien, pero con el que el lector, a base de conocer sus motivaciones, termina empatizando.

“Creo que es más llamativo comprobar que el vecino del tercero con el que llevas cruzando unos “Buenos días”  durante décadas ha sido capaz de matar a su madre y descuartizarla.”

 

Me da la impresión de que algunos autores les dais mucha importancia a la parte “ritual” de la maldad, que si hígados y ojos arrancados, que si decapitaciones, que si tiros. A mí,  en cambio, me interesa esa maldad que está en el fondo del alma, la que no se ve. Hay gente con cara de no haber matado a una mosca y lo suficientemente cobarde para coger un arma, pero que en cambio puede llegar a ser   muy perversa…

Es un poco lo que hablaba anteriormente. Yo, como autor, he tratado las dos vertientes a las que haces referencia y, siendo sincero, también me parece mucho más interesante (y enriquecedor) esta segunda opción. Creo que es más llamativo comprobar que el vecino del tercero con el que llevas cruzando unos «Buenos días» durante décadas ha sido capaz de matar a su madre y descuartizarla mientras sigue cobrando su pensión. Eso no quiere decir que los crímenes con rituales paridos de mentes enfermas no tengan también su encanto para el lector y, por supuesto, para el escritor.

A mí, en cambio, me ha gustado la forma simple en la que ilustras el crimen en “Inspector Solo”, pero sin embargo me pregunta por qué eliges que la víctima, Sasha, sea una prostituta.

Que la víctima sea prostituta es una simple casualidad. Escogí a Sasha porque era una de las pocas personas por las que Marcial sería capaz de hacer cualquier cosa. No hay que olvidar la dificultad que tiene para relacionarse (más bien las pocas ganas que tiene) y lo sencillo que le resulta cuando hay dinero de por medio.

Pero ¿por qué una prostituta de origen eslavo? Sí que es cierto que los países del Este juegan un papel importante respecto al crimen organizado relacionado con la trata de blancas, pero no estamos quizás cayendo en el estereotipo, también  hay muchas de América Latina, África e incluso españolas…

Bueno, en realidad hay una historia muy curiosa detrás de Sasha. Cuando era adolescente y me juntaba con mis amigos solíamos bromear con ese nombre; siempre nos referíamos a todas las prostitutas como si se llamasen así. Digamos que lo convertimos en un eufemismo, así que cuando me tocó elegir el nombre del personaje no lo dudé. Luego, para ser coherente con su origen, preferí que fuese del este de Europa.

  ¿Tienes alguna postura fijada sobre el tema de la prostitución, sobre todo en ese debate entre los partidarios de la abolición y los de la regulación?

Pienso que la única manera efectiva de luchar contra la trata de blancas es prohibir la prostitución; al igual que creo que debería haber sanciones durísimas para los consumidores.

Tú eres policía de aduanas, sin embargo, tanto en “Muertes de sobremesa” como en “Inspector Solo” se percibe un universo muy alejado al tuyo, por ejemplo, veo que no se te ha dado por construir una trama sobre contrabando o tráfico ilegal, que es lo que sin duda conoces mejor. ¿ No querías caer en lo autoficcional?

En mi cabeza siempre ha estado escribir sobre Vigilancia Aduanera y el narcotráfico marítimo, pero quería hacerlo bien, así que preferí coger algo más de experiencia en esto de juntar letras antes de embarcarme en ese proyecto (en el que ya me hallo, por cierto). Tampoco hay que olvidar que es mucho más fácil escribir sobre lo que uno más lee, y en mi caso lo negrocriminal copa mis lecturas. Ahora, cuatro novelas después (dos publicadas, otra que verá la luz en los próximos meses y la siguiente en el 2019) me encuentro preparado para escribir sobre mi trabajo. A ver qué sale.

“Marcial Lisón y yo tenemos en común el mal temperamento, pero yo tardo más que él en perder los nervios”

 

Todos sabemos que en nuestros personajes siempre hay algo de nosotros, al margen de que éstos terminen autonomizándose y sobre los que perdemos el control. Pero ¿qué hay de ti, ya no solo en Marcial, sino también en Zoe e incluso en el Inspector Miralles?

Comparto totalmente tu opinión. Es difícil que cada personaje principal no tenga un poquito de su autor, aunque al final, el propio desarrollo del mismo termine por dejarlo en un segundo o tercer plano. En el caso de Marcial es su mal temperamento, aunque, a diferencia de él, yo tardo mucho en perder los papeles. En cuanto a Zoe, diría que sería su capacidad analítica. Respecto a Miralles, lo que tiene de mí está mucho más oculto; tanto que hasta que no leas el tercer libro no te lo podré decir.

Algunos dicen que estás entre los autores que hacen más hincapié en la trama que en los personajes. ¿Qué hay de cierto en ello?

No estoy de acuerdo. De hecho, recuerdo que Toni Hill me dijo, el día que presenté «Muertes de sobremesa» en Barcelona, que lo mejor de mi novela era que daba igual si la  trama languidecía en algún momento porque el personaje principal era tan potente que hacía la lectura interesante de por sí. Mi propósitos es que ambas cosas vayan de la mano, aunque lo cierto es que el los clubes de lectura la gente me pregunta mucho más por la personalidad de Marcial que por las tramas, así que lo mejor es que se lean mis novelas y decidan, ¿no te parece?

” Mi propósito es que los personajes y las tramas tengan la misma fuerza, pero el caso es que mis lectores se interesan mucho más por los primeros” 

 

También constato de que eres “moderadamente” procedimentalista, que no agobias al lector con detalles sobre ciencia criminológica o forense y que en cambio trabajas mucho más la psicología de los personajes y la trama… 

Creo que CSI ha hecho mucho daño. Estamos saturados de forenses con increíbles dotes para reconstruir asesinatos y de pruebas milagrosas que nos llevan hasta el DNI del asesino. En mi opinión, al lector le gusta más conocer las inquietudes de los personajes que los métodos o procedimientos policiales, por ese hago más hincapié en esta vertiente.

 Lo que compruebo es que en Inspector Solo afinas en tu personaje central. Pero ¿de dónde sale Marcial, es tu alter-ego o bebe de algún héroe policial y detectivesco que te haya particularmente marcado?

En realidad nace de la necesidad de crear un personaje que case bien con el papel protagonista que quería otorgarle a Sola, su galga. Mi idea era que el perro no pasase sin pena ni gloria por la novela, sino que cobrase una gran importancia en el desarrollo de la misma. Es por eso, por lo que necesitaba distanciar a Marcial del ser humano, hacerlo asocial, impertinente, políticamente incorrecto; todo ello pone en perspectiva el trato maravilloso que dispensa a Sola, nos permite entender que es un hombre capaz de expresar lo mismo que cualquier otro, pero que para ello necesita una reciprocidad que tan solo ha encontrado en los animales.

¿ Entonces es cierto eso de que las mascotas tienen un efecto terapéutico en nuestro estado anímico?

Yo estoy convencido al cien por cien. Al igual que siempre me gusta recordar que no hay que perder la perspectiva y saber que son animales. No logro entender cómo hay gente que habla con ellos como si fueran humanos; y no me refiero a hacerles algún comentario cariñoso, sino a verdaderas conversaciones como si esperasen una respuesta de su mascota. Yo soy un amante de los animales (tengo varios) y disfruto de su compañía, de su lealtad, pero no les doto de más aptitudes de las que poseen, que no son pocas.

Antes me comentabas que eres un seguidor casi incondicional de Silva, qué hay en Marcial de “Bevilacqua” y de “Chamorro” en Zoe.

Creo que nada. Ninguno de los cuatro se parece. Ni siquiera la relación entre ellos es similar. Creo que los personajes de Lorenzo Silva tienen una relación cercana, nacida del respeto y la admiración mutua. En el caso de Marcial y Zoe la relación es sobrevenida y para ambos el camino recorrido hasta alcanzar un punto de encuentro (que jamás tiene el respeto mutuo como epicentro) ha sido tortuoso y ha dejado heridas que difícilmente cicatrizarán. Por decirlo de alguna manera, Vila Y Chamorro son más de carne y hueso que Marcial Y Zoe.

“El Inspector Marcial Lisón es un tipo que no suele caer bien a los lectores, pero lejos de pensar que eso sea un problema lo considero una virtud del personaje”  

 

Veo que Zoe tiene de hecho un problema,  gestionar su atracción sexual por Miralles y su amistad por Marcial, dos policías que mantienen una relación sumamente conflictual e incluso, violenta.

Exacto. A Zoe le toca enfrentarse a una disyuntiva curiosa, tiene que elegir entre un amor visceral, uno incontrolable inexplicable; y otro más físico, uno que todo el mundo entiende. No hay otra manera de sentir atracción por Marcial que conociendo sus motivaciones y viéndolo en su estado natural: con Sola. En cambio, enamorarse de un tipo rubio, de ojos azules y buen porte no requiere casi de ningún esfuerzo.

Marcial también es un personaje pendenciero, incapaz de convivir con sus compañeros y de ahí, el mote de “Inspector Solo” que le cae en la comisaria…

Marcial es un tipo que no suele caer bien a los lectores (en general, de ambos sexos), pero lejos de pensar que eso sea un problema lo considero una virtud del personaje. La literatura está para despertar emociones, las que sea. Y si en una misma novela puedes enamorarte de la lealtad de Sola, de la humanidad de Zoe y experimentar rechazo hacia la forma de actuar de Marcial, ¿qué más le puedes pedir?

“Yo soy un amante de los animales  y disfruto de su compañía, de su lealtad, pero no les doto de más aptitudes de las que poseen, que no son pocas.”

Pues precisamente es la parte más  humana de Marcial  la que he percibido y me ha gustado en “Inspector Solo”, donde se   le ve como hombre emocionalmente herido tras descubrir sus orígenes…

Que no suela caer bien el personaje no quiere decir que no se pueda empatizar con él. Y en «Inspector Solo» creo que, como bien dices, se aprecia mucho más esa vertiente humana que no es capaz de mostrar con sus actos. En cierto modo, el hecho de tener que investigar en solitario la mayor parte de la novela ayuda a conocer un poco mejor al Marcial más humano, el que, como cualquier hijo de vecino, tiene sus miedos y sus temores.

¿Tú crees que las relaciones de parentesco y filiación son tan relevantes en la construcción de nuestra identidad? Te lo pregunto como biólogo que eres y sabiendo que los recientes avances científicos han desdibujado social y culturalmente la figura del progenitor.

No tanto desde el punto de vista biológico como desde el punto de vista sociológico. Lo que nos marca en realidad es dónde y con quién nos relacionamos en esa época de nuestra infancia en la que se genera una impronta que perdura el resto de nuestros días. La genética juega un papel importante, pero nuestro acervo genético es «moldeable», por decirlo de alguna manera. Digamos que es permeable al ambiente en el que estamos y eso hace que unos mismos genes den resultados diferentes en ambientes diferentes.

“La literatura está para despertar emociones, las que sean…”

 Marcial también es un personaje dudoso sobre la peor parte de él, hasta el punto de que no está seguro de que no haya sido autor de los peores actos respecto a la víctima. Desde ese punto de vista, me pregunto si todos somos capaces de interrogarnos sobre ese lado  más oscuro de nosotros…

Si yo despertase junto a una mujer muerta y no recordase qué hago allí, jamás pensaría que yo he sido capaz de matarla. Marcial sí, y eso lo define perfectamente. Creo que, en líneas generales, la mayor parte seríamos incapaces de sacar nuestro demonio interior fuese cual fuese las circunstancias que lo invocasen. Unos pocos, y esas son las personas peligrosas (psicópatas, sociópatas y demás) peligrosas de verdad.

 Para ti, en una novela con un crimen, qué es lo más importante, el “quién” o el “por qué”

El porqué, sin ninguna duda. El ser humano lleva toda su vida buscando porqués y la literatura no es una excepción.

” Ahora, me encuentro preparado para escribir sobre mi trabajo como Policía de Aduanas. Pero lo quiero hacer bien”

Veo que hay muchas novelas que se venden como “Noir”, cuando en realidad son “policiales” y a mí me gustaría saber en cuál de las orillas te sitúas realmente.

No soy amigo de las clasificaciones, menos aún cuando los matices para establecerlas son tan ambiguos. No obstante, diría que «Muertes de sobremesa» está más acorde a los parámetros del policial e «Inspector Solo» casa mejor con el noir.

Si me permites el comentario constructivo, en “Muertes de sobremesa” se te ve un halo de escritor novel, la novela arrastra un poco, pero en cambio en “Inspector Solo”, se te ve con más soltura, la novela fluye más. ¿Qué errores o tics crees haber superado en tu prosa y estilo narrativo?

Estoy totalmente de acuerdo. Pero no hay que olvidar  que era un escritor novel. Respondiendo a tu pregunta te diré que cuando uno descubre que lo que ha escrito ha gustado (y se ha leído) se destensa y pone sus preocupaciones literarias en otros puntos. Un escritor novel tiene la duda de si está o no transmitiendo el mensaje tal y como desearía. La experiencia te libera de esas cadenas y te deja escribir sin pensar tanto en los demás y centrarte más en lo que quieres contar que en a quién se lo vas a contar.

La pregunta del millón con  la que todo el mundo se siente incómodo en el momento de responder ¿abunda novela de género negrocriminal y escasea calidad?

Si nos centramos en la edición tradicional creo que se respetan los mínimos de calidad, aunque es cierto que hay un ligero boom que terminará como todas las burbujas: estallando y sacando bien lejos a quien nunca debió estar ahí.

“Un escritor novel tiene la duda de si está o no transmitiendo el mensaje tal y como desearía, pero la experiencia te libera de esas cadenas”

Ya sabes que muchos comentan que esto del género negro empieza a aburrir y que, más pronto o tarde, terminará cayendo. ¿Sabrás adaptarte a los nuevos tiempos o la vía en la que estás ahora es la que va a definir tu perfil como autor?

Yo escribo porque me divierte. Y cuento las historias que me apetece contar. El día que no me divierta lo dejaré, al igual que cuando mis historias no interesen, así que la adaptación no es algo que entre en mis planes.

¿ Cuántas entregas más nos queda de Marcial?

En breve (probablemente noviembre), saldrá la tercera y última (si nadie lo remedia).

Quedamos pendientes de esa cita, pues…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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JAVIER HERNÁNDEZ VELÁZQUEZ : “LA “POST-VERDAD” CONSISTE EN QUE NUESTROS SENTIMIENTOS SUSTITUYAN A LA REALIDAD”

Javier Hdez Velazquez 01_TFNoir 2018 (2)

 

De Javier Hernández Velázquez ( Santa Cruz de Tenerife,1968)  me pensaba que era asesor financiero, pero vine a enterarme de que en realidad es abogado y funcionario de una corporación municipal, aunque a decir verdad cualquiera podría pensar que es un detective privado de celuloide  afincado en Chicago, a sueldo de  señoras multimillonarias, intrigantes y manipuladoras. Apunto esto porque Javier Hernández Velázquez lleva el cine, el Spaghetti Western, el “Noir” en el ADN, los vive, los siente.

Tête pensante” del Festival “Tenerife Noir”, recibió una “Mención Especial” del Jurado del Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial , por su novela, “Un camino a través del infierno” y con la que alumbró al personaje del detective Mat Fernández y  también es IV Premio Willis Collins, por su obra, “Los ojos del puente”,( M.A.R, 2014).  Aunque  autor de cabecera en el sello de Miguel Ángel Rus,  ha tenido su pasado por la casa de los hermanos Kerrigan, con la obra “Mientras mueres” ( Alrevés, 2017).

               A lo largo de esta entrevista hablamos de su última novela protagonizada por Mat Fernández , “Nunca bombardees Pearl Harbor” ( M.A.R,2018) una trama que se desarrolla en medio del “Procès” catalán. Hernández Velázquez es un autor que no ha ocultado su postura sumamente crítica respecto a la situación en Cataluña, pero reconoce que tampoco ha escrito una novela política, negándose  a que quede sujeta a  instrumentalización por parte de los “Constitucionalistas” o de los abanderados del anticatalanismo más militante, por un cierto,  entre los que un servidor tiene el honor de encontrarse.  Eso sí, en algo estuvimos de acuerdo : el efecto maligno de las obsesiones identitarias, las mentiras que las rodean y los delirios colectivos a las que pueden llevar.

 

Con “Nunca bombardees Pearl Harbor”, nos das cita con tu tercera novela protagonizada por el detective Mat Fernández. Si me permites el comentario, cuando te leo y sigo los pasos de Mat, me es imposible no imaginar las escenas en blanco y negro, en la más exquisita estética del “Noir” norteamericano de los 40.

 Hemos pasado de las verdes praderas del western americano a la escenografía resultante del crack del 29 hasta llegar a una realidad con tonalidades Sin City, pero seguimos con idéntica esencia y una misma conclusión: el noir no es más que una actualización del western. Los ambientes en los que se mueve Mat son muy grises dependiendo de la hora del día, la acción se aclara o se vuelve turbia. No intento calcar viejas fórmulas porque los que marcaron esos parámetros reflejaban una realidad muy diferente a la actual. Mat se enfrenta a una sociedad multicolor, sin embargo el alma del personaje si es blanca y negra y más cuando el caso a resolver lo saca de su zona de confort y traslada a un chicharrero a la Corte de la post-verdad.

He oído decir precisamente eso de tu novela, que trata sobre la “post-verdad”.  Si te soy franco, no hay nada que más me crispe que dicho término. Explícame como si fuese un escolar de tres años qué significa exactamente…

 La “Post-Verdad” es terminar convencidos de la veracidad de una situación en la que los sentimientos desplazan a una realidad. Como decía Soren Kierkegaard, podemos fingir “ ser”“ algo que “no somos” y aparentar que “ somos como”  los demás quieran que seamos, pero al final “somos”  lo que pensamos. No podemos afirmar que lo que pensamos sea siempre cierto, por eso es peligroso llegar a un punto en que las personas son capaces de matar y morir por sus creencias, aunque pudieran estar equivocadas.

¿ Quién es Mat y cuál es su verdadero ancestro literario?

 Mat regresa a sus orígenes que son el barrio santacrucero de la zona centro, llamado Duggi, un barrio que debe su nombre a un conocido esclavista propietario de esos terrenos a finales del siglo XIX. Su vivienda está en la calle Progreso nº 22, la calle se bautizó de esa manera porque Progreso se llamaba la empresa que urbanizó el barrio a principios del siglo XX. En este caso, barrio y calle, coinciden con la que fue vivienda desde su nacimiento del autor de la saga. Encuentra lugares comunes e influencias en Lew Archer, el personaje de Ross Macdonald. La diferencia más reseñable de la saga es la ambientación y la importancia que le doy a lo que considero el mayor patrimonio que tiene mi ciudad que es su memoria y al papel de las mujeres en la trama. Ellas son las que inclinan la balanza a un lado o a otro en las tramas.

” Podemos fingir ser algo que no somos y aparentar  que somos como los demás quieran que seamos, pero al final somos lo que pensamos” 

Las mujeres como vector determinante, vale, pero dime una cosa, Javi, no me vas a venir con el bla bla bla de que tus novelas son “feministas”, ahora que a todos los autores se le has dado por ponerse “políticamente correctos” No, por Dios…

 Ni mucho menos. Todo lo contrario. Lo que pretendo es poner sobre la mesa mujeres fuertes e independientes. Mujeres que son capaces de poner en aprietos a mi personaje y manipular los acontecimientos.

¿“Sara, Bel e Irene son tres mujeres claves, pero que simbolizan en realidad?

 Sara, Bel e Irene no dejan de ser la representación de los tres ciclos temporales: pasado, presente y futuro. Situaciones que coinciden en un instante en la investigación de un caso. Los roles pueden parecer maniqueos, la diferencia es cómo se articulan las personajes e inciden sobre la trama de una manera directa y decisiva. Cuando lean la novela se darán cuenta que son estas tres estaciones del tiempo, pasado (Sara), presente (Bel) y futuro (Irene), las que hacen inclinar la balanza de los acontecimientos hacia uno u otro lugar.

¿ También está otro personaje femenino, que aparece poco, Marie Godard, a la que por cierto le has dado  una “allure” muy hitchcockiana?

 Con el personaje de Marie Godard he intentando mezclar los tintes inquietantes, que recrea Alfred Hitchcock en el film Rebeca, al presentarnos a la señora Danvers, con un crepúsculo de la belleza y capacidad de seducción que siempre tuvo pero que la ha conducido a ser una persona sin posibilidades de alcanzar una situación de paz y felicidad en sus últimos años. A pesar de su fortaleza mental, comienza a ser consciente de que su margen de influencia, manipulación y control de los hechos que inciden o pueden incidir en su vida han dejado de estar fuera de su mano. Tanto el margen de decisión de los asuntos familiares, como incluso el manejo de la información que siempre mantuvo en compartimentos estancos. En ella se acomoda a la perfección el dicho de “Cría cuervos y te sacarán los ojos”. Su hijo, es el Diablo, aceptar la situación origina que múltiples fantasmas del pasado sobrevengan de improviso al comprobar que éste ha decidido dejarla al margen. Sin embargo, ella se resiste a dejarse superar por la realidad. Quizá el único instante en que se  muestra cómo es y cómo quiso ser, es en la última conversación en el bar Atlántico que mantiene con Mat Fernández. Ahí, en esa cita está la esencia del personaje.

Visto lo cinéfilo que eres, me atrevo a pensar que el apellido que le das a tu personaje es un homenaje a Jean-Luc, uno de los grandes del cine negro francés.

 En efecto, es un homenaje a Jean Luc Godard crítico cinematográfico en Cahiers du Cinéma, en cuya publicación coincidiría con la plana mayor de la nouvelle vague: Truffaut, Rohmer, Chabrol y Rivette. Época dorada del cine francés y de una película que me impactó cuando la vi por primera vez: Alphaville. Una mezcla explosiva de ciencia ficción distópica como “Un mundo feliz” de Aldous Huxlee, 1984 de George Orwell y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. De hecho, el nombre de Mat Fernández, es otro homenaje al personaje de Lawrence Block, Matt Scudder.

 Antes me hablabas de lugares y de memoria y veo que en tu novela hay diversas ambientaciones geográficas, Santa Cruz, Barcelona, pero también urbanas y sociales. No sé, veo que te gusta ilustrar los contrastes de la vida colectiva…

 Las problemáticas son muy similares en ámbitos sociales a lo largo de toda la geografía de España. Santa Cruz y Barcelona tienen un nexo en común, y es su crecimiento a través del puerto. Son ciudades nacidas para ser libres porque el mar Mediterráneo y el océano Atlántico las dotan de una idiosincrasia y de una apertura hacia el exterior. El puerto representa la entrada y salida , no solo de viajeros, sino de ideas y de diferentes formas de ver la existencia e interpretarla. El modo de vida en el interior es más críptico, más cerrado, menos factible a ser cambiado o reinterpretado. El problema al que se enfrenta este país y Europa, en la primera parte de este siglo, es la voladura de la clase media que es la que dota de estabilidad a una sociedad. Y es el problema en Cataluña y en Canarias, no hay ese colchón social que aguante el derrumbe del sistema.

               “Santa Cruz y Barcelona son ciudades nacidas para ser libres porque el mar Mediterráneo y el océano Atlántico las dotan de una idiosincrasia y  apertura hacia el exterior”.

 

OPAS, grandes intereses económicos, confluencia entre el mundo empresarial catalán y los partidos, corrupción, el “Procès”. Uff, leyéndote, veo que te metes de pleno en una crítica política de la vida colectiva en Cataluña. ¿ Cómo te entró esa vena? 

 Es el ambiente y en entorno que le recibe a su llegada. Una visión externa, sin implicaciones de lo que observa, que siempre es más objetiva, principalmente porque está menos manipulada por el entorno. Es un razonamiento inocente creer que somos capaces de dar lecciones al sistema. Los grandes lobbys son los que marcan el camino social, cultural y económico. La situación que se encuentra Mat Fernández al llegar a Cataluña es un estado de histeria. Una sociedad sometida a un electro-schock permanente y sujeta a un estado de crispación y movilización insostenible. Y en medio de ese barullo es difícil discernir la verdad para resolver el caso. Si tenemos que quedarnos con la esencia de lo más valioso que tiene una persona, eso es su tiempo y Mat no se puede permitir que jueguen con él y se lo hagan perder. El caso al que se enfrenta intenta reescribir su historia. Son trazos de su identidad que se retoca y que no resuelve el problema, sino lo complica al enfrentar la situación real y contraponerla con un estado anímico, emotivo y de condensación de sentimientos, deseos y aspiraciones que puede que nunca se logren, o que al menos él no los vea. Su caso y  situación son, a escala, similares al ambiente que le recibe. El caso le hace replantearse su vida pero sin perder el norte de quién es ,y de dónde está para impedir que entre en una realidad virtual. Históricamente la mentira se rodea de una amalgama de verdades identitarias que le dan credibilidad. Todos los personajes que rodean esta historia están acostumbrados a aceptar las mentiras porque resultan más útiles para la manipulación.

Veo que te pones firme en tu crítica a los identitarismos…

 El gran problema es que la política, es decir los grupos de presión que están detrás de las siglas, han absorbido después de la Segunda Guerra Mundial, las corrientes de opinión ciudadana y los signos de identidad de los pueblos para utilizarlos en su propio beneficio. Nunca bombardees Pearl Harbor no pretende ser un panfleto, esa no es su intención. La Cataluña del “Procès” es el decorado en el que se integra una gran parte de la novela y las luchas por el control político y económico de muchos de los personajes,  que solo tienen una intención, continuar controlando los hilos del poder con independencia de la apariencia y vestimenta con que se arropen. Pero son personajes con una clara decisión de no eternizar la solución de los problemas. Pretende adaptar la situación a sus intereses modulando y adaptando el discurso. Para un extranjero, en el más estricto concepto de Camus, a la vista de lo que ha sucedido, sucede y sucederá en Cataluña, la pregunta que se hace es : ¿era necesario orquestar este conflicto? ¿Había necesidad de polarizar y enconar a una sociedad claramente dividida? Porque incluso los partidos que postulan una Cataluña independiente, lo único que les une es controlar el poder de las decisiones. En su ideario, esos partidos, una vez conseguido su fin último tiene tres o cuatro Cataluñas diferentes en su imaginario. Unas Cataluñas diferentes y dispares que generarán un segundo conflicto. Y en la situación en que nos encontramos, si las fricciones las trasladamos a una situación de guerra, siempre habrá vencedores y derrotados. Los personajes de la novela articulan un futuro para Cataluña que se ajuste a sus intereses, pero dan una solución tendiendo puentes, que en ocasiones son simplemente articular alianzas con enemigos potenciales ya que pragmáticamente es la única manera de sobrevivir.

“Históricamente la mentira se rodea de una amalgama de verdades identitarias que le dan credibilidad.”

 

La trama también trata de “Rastreadores”, de espionaje informático, de jackers. ¿ No hay algo desconcertante al ver a un mundo en el que convive a la perfección la más alta modernidad, eso que llamamos Era de la Información, con el más rudimentario y reaccionario identitarismo?

 Las normas que rigen a una sociedad evolucionan de manera más lenta que la regulación legal de la convivencia. Es lo que motiva que en pleno siglo XXI sigamos teniendo instituciones medievales como la Monarquía. La identidad nacional, de cualquier sentido, no es sino un regreso a una época superada de control tribal. La ideología debería estar por encima del territorio y superar el concepto feudal de fronteras y hechos diferenciales. Ya científicos alemanes en la década de los años treinta del siglo pasado trabajaron buscando el origen de los habitantes de las islas Canarias y concluyeron que el ADN guanche y el coeficiente mental estaba muy por encima de la media europea. Estamos hablando de supremacistas arios que buscaban una justificación a lo que pretendían y estaban haciendo.

Me han interesado personajes como Víctor Capdevilla, un hombre “conservador” e inquieto por el giro secesionista o Gilbert Leblanc, que para mi retrata a la perfección a la burguesía “convergente”, ayer franquista y hoy independentista. No te pido que me digas quiénes los inspiraron, pero veo que desde luego, te has nutrido de información política y social sobre la situación en Cataluña… 

 Son derivas. Aquí en Canarias la burguesía del puerto y los empresarios del sector agrícola fueron los que se sumaron a dinamitar la II República, los que montaron las Brigadas del Amanecer y se sumaron a esa unión entre Falange y tradicionalistas Carlistas que orquestó Franco en Burgos. Luego, con la llegada de la democracia, integraron la UCD y cuando vieron que aquella fórmula tenía los días contados se sumaron a un nacionalismo que simplemente era aglutinar con unas siglas molonas a la derecha y a los lobbys empresariales. Ya sabes, cambiar para que todo siga igual.

“La ideología debería estar por encima del territorio y superar el concepto feudal de fronteras y hechos diferenciales”.

 

Volvamos a Mat. Cuando llega a Cataluña se encuentra con un fantasma de su pasado que le va a cambiar la vida. ¿ Dime una cosa, los tiempos pretéritos siempre van a nuestro encuentro, por mucho que intentemos ignorarlos?

 El pasado es un muerto que tiende, tarde o temprano, a resucitar. Pasará siempre, así que conviene estar preparados.

 Si hay algo que me gustó en tu novela, es cómo ilustras la falta de escrúpulos y la bajeza humana cuando el poder está en juego y cómo somos capaces de sacrificar al que sea con tal de conservarlo…

 Es la pérdida de valores en la sociedad occidental después de una década, la de los sesenta del siglo pasado, en la que debimos dar respuestas a todos los problemas que se nos vinieran encima y que, sin embargo, dilatamos. De aquellas lluvias, estos lodos.

Sin hacer spoiler para aquellos que todavía no han leído tu novela. Por ella circula mucha filmografía emblemática del Western Spaghetti, pero hay una película, “ Por un puñado de dólares”, que es determinante en la trama. ¿ Por qué esa, dónde está su magnetismo?

 Porque rompe los esquemas del cine del oeste. Porque se suma a la contracultura cinematográfica en la Europa de los 60, de mano especialmente de los directores franceses e italianos y porque crea un género como el spaghetti western que, en sus obras claves, está a la altura del cine de grandes como John Ford.

¿ Nunca debemos molestar al “Gigante dormido”, por retomar una supuesta frase de los japoneses durante el bombardeo de Pearl Harbor?

 Si hay que molestar al gigante se molesta. No obstante, hay primero que valorar si vale la pena hacerlo, qué ganamos con ello y cuáles van a ser los efectos colaterales. No podemos embarcarnos en una empresa sin tener calibradas las consecuencias.

 ¿ Nos espera otra nueva aventura de Mat Fernández o vas a cambiar de registro?

 La siguiente novela, ya terminada, será una histórica con la que cierro la trilogía multigénero de la redención y va sobre el desastre de Annual y la España de ese entre acto entre 1921-1936. Luego Mat retornará en un Mad Mat con la educación como eje central de la trama.

¡1921, 1936! Algo me dice que me va a gustar…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ENRIQUE LASO : “LA SAGA DE ETHAN BUSH REFLEJA EL LADO BUENO Y MALO DE LA SOCIEDAD NORTEAMERICANA”

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Enrique Laso ( Badajoz, 1972)  es todo un fenómeno dentro del llamado “libro digital”, puesto que ha logrado convertirse en un superventas y alcanzar una inimaginable proyección internacional, gracias a su saga sobre el Agente del FBI, Ethan Bush, que va ya por su novena y última entrega.

Es sabido que la autoedición en el portal de Amazone goza de mala prensa, en especial por la ausencia de filtros de evaluación  y la proliferación de obras de nulo interés narrativo y escasa calidad literaria. Pero como dicta el refrán, “Nunca hay regla sin excepción” , siendo Enrique Laso   sin lugar a dudas una de ellas. Fichado en su momento por Planeta, acaba de serlo también por la editorial Umbriel,  Al contrario  de lo que pretenden algunas malas lenguas, Laso no es el frívolo constantemente posteandos  en las redes sociales, sino un autor con excelente bagaje que ha sabido hacerse reconocer.  Sin palco  en las herméticas  peñas del “Noir”  y siempre ausente en los dichosos festivales de novela negra ( salvo muy notorias excepciones, muchos y malos), Enrique Laso  es un autor que ha conseguido sin embargo conquistar el favor de los lectores.A lo largo de esta entrevista hablamos de su novela, ” Crímenes Azules” ( Umbriel,2018), la primera entrega de la saga “Ethan Bush“, hoy publicada en papel, un trepidante thriller ambientado en la América profunda.  Conversamos también sobre el personaje de Ethan Bush , así como sobre las luces y sombras de esa sociedad  norteamericana frente a la que solemos mostramos ambivalentes, desgarrados entre el rechazo y la fascinación frente a ella.

Me pregunto si tu éxito en Amazone no genera un cierto miraje en aquellos jóvenes autores que aspiran a ser descubiertos a través de esta red. Hago el comentario porque tu proyección es una “excepción”, no la regla…

En parte puede ser así. En muchas entrevistas me gusta recordar que comencé a escribir con 8 años en serio y que me di de alta en Amazon KDP a finales de 2008; es decir, esto ha sido una carrera de fondo. Por otro lado, también es verdad que es posible y que la constancia y la ilusión pueden lograr lo que parece imposible.

 

En principio,  Amazon era pensado como un escaparate de cara a las editoriales y agentes literarios, pero parece que la calidad es cada vez menor y se publica en ella todo y cualquier cosa. ¿ No debería haber un poco más de filtros antes de permitir a alguien autoeditarse allí?

 Bueno, yo opino que el filtro son los lectores. Las novelas que tienen éxito durante meses e incluso años son muy buenas. Creo que el más perjudicado de no cuidar lo que ofrece es el autor. Tarde o temprano lo pagará muy caro.

     “Creo que el más perjudicado de no cuidar lo que ofrece es el autor” 

 

¿ Tú te has ganado precisamente el favor de tus lectores, pero cómo se hace eso cuando no se tiene una formidable política promocional detrás y todo te recae encima? Porque veo que, antes de que  Umbriel apostase por ” Crímenes azules”, lo que hiciste fue “venderte” tú con tus propios medios. Supongo que eso no debe ser fácil, vista la mala fama que tiene la autoedición… 

 Bueno, hay que puntualizar aquí. Por un lado yo soy experto en marketing y me he dedicado a esa profesión dos décadas. Algo me ha servido. Por otro lado, siempre he tenido muy buena acogida en los medios de comunicación. Ya sea por los proyectos, por algunos logros, por el apoyo de las editoriales -mucho antes publiqué con Planeta “El Rumor de los Muertos”, otro gran éxito en digital- o por mi buena relación con algunos periodistas.Todo suma,  todo hay que aprovecharlo. La fama de la autoedición depende, como comenté anteriormente, del producto que ofrezcas. Ningún periodista o medio se ha quejado jamás de la calidad de mis novelas autoeditadas. Creo que si nos esmeramos, podemos hacerlo igual o mejor que cualquier editorial.

Me hablas de tu buena relación con los medios de comunicación, pero qué me dices de tu trato con los ambientes literarios, sobre todo con esa “burbuja” de la novela negrocriminal, donde los camarillismos, los jefes de “tribu” y el ninguneo a los “no amigos” abundan por todas partes….

 Jajaja… Bueno, no entraré en detalles. Sólo diré que salvo excepciones mi relación con ese ambiente es nula. Aquí has tocado un tema delicado.

Jejeje… Dime por lo menos qué balance haces del “Noir” español…

 Pues que hay autores muy buenos, a los que admiro, y otros muy malos. Pero no voy a dar nombres, jajaja…

Hombre, algún referente tendrás, aunque solo sea entre los clásicos de la novela negrocriminal…

 Tengo muchos, y son muy evidentes en mi saga Ethan Bush. Pero son norteamericanos : Ellroy, Harris, Connelly…

Volvamos a tu personaje, compruebo que Ethan Bush es un joven investigador  muy formado en análisis de perfiles criminológicos, pero en cambio, algo inseguro…

 Ethan es una persona con altas capacidades intelectuales pero con varios problemas : rasgos de Asperger, rasgos de sociopatía, problemas emocionales -sobre todo la no aceptación de la muerte de su padre- y no asumir las normas. Es bastante imperfecto.

¿ Es difícil crear un personaje que no sea plano y sin caer sin embargo en los tópicos del “poli” borracho, violento, solitario, traumatizado y de virilidad herida, un tipo de personaje, por cierto, muy difundido en la novela negrocriminal? 

 Es complicado. El mío al menos no es un borracho, jajaja; todo lo contrario, practica bastante deporte. Pero sí arrastra traumas. Intenté ser original y veraz, y lo mejor que se me ocurrió fue crear un personaje que pertenece la UAC, que escribe sus memorias desde la madurez y que era bastante necio de joven. El asesoramiento de agentes del FBI pusieron la guinda al pastel.

¿ Se puede decir que es un anti-héroe?

 En parte sí. Sin la colaboración de sus colegas y otros agentes -es algo que el propio Ethan maduro señala desde la primera entrega- no llegaría a ningún lado. Pero por otro tiene altas capacidades intelectuales y una formación muy exclusiva, lo que le permite llegar a deducciones sobresalientes.

“Los crímenes azules” es la primera entrega de una larga saga con Ethan como protagonista y que acabas de publicar en Umbriel. ¿ Pero para aquellos que no te han seguido en Lindkle y esperan las próximas entregas en papel, en qué va a consistir la evolución personal de tu agente del FBI?

 Bueno, justo ahora se cumplen tres años de la salida de  The Blue Crimes en digital -en castellano salió dos meses después-, por lo que el desfase digital/papel es notable. En verano de 2018 sale la novena entrega de la saga. Los lectores encontrarán a un Ethan que madura poco a poco, a fuerza de duros golpes y experiencias. También se consolidan personajes más queridos por los lectores que el propio Bush: Tom, Worth, Clarice, Mark o Liz. En cada entrega hay también personajes ocasionales que tienen mucho peso, como Young o Yenkins, mujeres con una fuerza y un sentido común sin los que Ethan estaría perdido.

 Sin hacer spoiler, Enrique, “Crímenes azules” es la historia de tres mujeres encontradas muertas en el lago de un condado de la América “profunda”, Jefferson.  ¿ Por qué eliges ese contexto, qué pasa, que lo “americano” es lo único que posee ganche, no tenemos una “España negra” que también podría ser fuente de inspiración de muy buenas novelas negrocriminales?

 Bueno, hay varias razones que explican la localización de la novela -además, desde luego, del aspecto comercial; no olvidemos que esta novela va camino de las seiscientas mil copias vendidas en 5 idiomas-.

La primera es que los casos de asesinos en serie son algo que apenas se dan fuera de los Estados Unidos -que concentra más de noventa y cinco por ciento de los casos de todo el planeta-. Me fascinan la cantidad de asesinos en serie que hay en la novela negra española, francesa, escandinava… cuando hace falta tirar de décadas para ir contando los escasos crímenes de ese tipo que se dan -aunque en la ficción uno puede plantear lo que le venga en gana-.

  ” El caso de asesinatos en serie apenas se dan fuera de los Estados  Unidos”                                                 

 

La segunda, y muy importante, es que mientras que aquí nadie estaba dispuesto a echarme una mano -ahora sí-, desde el principio un agente del FBI me ayudó y me asesoró. En la actualidad son cuatro. No sólo me apuntan los aspectos que debo corregir, también me facilitan expedientes e información acerca de los procedimientos, algo de un valor incalculable.

La tercera, son zonas que conozco bien y que he pisado muchas veces. Encontrar un entorno que sea peculiar y a la vez familiar es muy relevante para atraer al lector.

La cuarta, por mi formación yo no podía tener como protagonista a un detective, precisaba que fuese un psicólogo. Aunque aquí en España tenemos ya una división parecida, estamos muy, muy lejos, en todos los aspectos, de la Unidad de Análisis de Conducta del FBI.

Y sí, tenemos una ‘España negra’ que puede ser fuente de fantásticas novelas, y de hecho así sucede, pero a mí no me atraen ni los asesinos múltiples, ni las mafias, ni los crímenes por rencillas familiares o machistas; y esos son los habituales en nuestro país.

En Europa tenemos un sistema educativo y un entorno que impiden que se desarrollen -por suerte- las fantasías que acaban desencadenando el horror que desata un asesino en serie. Este aspecto me sirve para ser muy crítico -usando el punto de vista de Ethan– con la sociedad norteamericana, en muchos ámbitos. Y eso que yo en términos generales los admiro mucho.

Eso es algo que he apreciado en tu novela, la verosimilitud de todo el procedimentalismo de la investigación…

Bueno, baste señalar que en “ Los crímenes azules”  una prueba de ADN tarda varios días en llegar. Y así hay multitud de ejemplos a lo largo de la saga. También tiene ‘truco’: aunque es ficción, cada entrega de la saga parte de tres o cuatro casos reales. Ya saqué uno de ellos:”Miradas infinitas”. Cosas que la gente pensaba que eran imposibles resultaba que yo… las había ‘copiado’ de la cruda realidad.

¿ No hay una parte “plomiza” en los detalles de la investigación? Yo quiero que me cuenten una historia, no que me hagan una disertación de antropología forense y eso es un vicio en el que caen algunos autores de novela policial…

 En mi saga los aspectos forenses juegan un papel importante, pero no les dedico páginas y páginas. En efecto, resulta muy aburrido. Sólo en “ Los cadáveres no sueñan” o en “Niños sin ojos”, por la particularidad del modus operandi, entro más en detalle. Pero siempre sin caer en el morbo.

 Me da la impresión  que reflejas a través de tus personajes esas ” Dos Américas” tan conocidas, la del Ethan, que es un policía “ilustrado”, liberal, laico, nacido  en la Costa Oeste; la del Sherif Steven, que simboliza los aspectos más reaccionarios de la tradición política y cultural norteamericana y la de Liz, que parece situarse a caballo entre esos dos universos. 

 Es que esa dos Américas existen. He tenido la suerte o la desgracia de pasar temporadas en las costas -progresistas, ricas, elitistas y cultas- y en interior -conservador y con problemas sociales y de desempleo que no se comprenden desde las formidables Boston o San Francisco-. En la saga Kansas aparece cinco veces, pero también Nebraska, Arizona o Montana. Me da la oportunidad de abordar temas complejos y de describir paisajes muy diferentes. Yo soy un poco Ethan, pero en algún lugar de mis entrañas habita Liz.

Hablando precisamente de contexto y ambientaciones. Todos dicen que “Crímenes Azules” tiene mucho de la estética de esa serie entrañable que emitían hacen veinte años, “Twin Peaks”, que marcó  todo un hito en la historia de la televisión y batió records de audiencia. ¿Hoy, vista desde la distancia, dónde estaba el magnetismo de aquella serie? 

 Bueno, lo  primero a señalar es que no oculto las influencias de novelas y series a lo largo de la saga. El sub-título de la tercera entrega es una muestra: ¿Quién mató a Sharon Nichols? Vista con los ojos de hoy es complicado comprenderlo, porque ha resistido mal el paso del tiempo. Pero Lynch cambió por completo la manera de afrontar una serie de televisión. Creó un lenguaje nuevo que sigue sintiéndose en las series más recientes. Pero el ritmo pausado de Twin Peaks hoy no lo soporta ya nadie. Para mí es junto a Mash la mejor serie de la historia.

Por cierto, dicen que las novelas actuales, de género o no,  se basan mucho en las pautas de lo audiovisual y sobre todo, en las reglas del guión  cinematográfico o televisivo. ” Crímenes Azules” tiene precisamente mucho dialogo, con un protagonista, Ethan, que narra en primera persona, pero en cambio, con pocas descripciones…

Yo tengo novelas muy descriptivas, que por cierto pese a estar traducidas a muchos idiomas apenas venden, como “ El Taxidermista”  o  “El abismo de Camille”; pero el lector de hoy día tiene ya muchas referencias visuales, apenas necesita datos para activar su imaginación. De tal suerte, en efecto, cuando quiero llegar a decenas de miles de lectores escribo de un modo que se asemeja al estilo de un guión. Funciona.

Tus victimas son femeninas y algunas autoras, críticas literarias o simplemente, lectoras de a pie, puede que te formulen el mismo reproche que a muchos otros escritores de género negrocriminal. O sea, la tendencia que tenemos los varones a brindar una imagen de la mujer, bien como “Femme fatale” y perversa, bien como simple sujeto “victimizado”…

El setenta por ciento son lectoras y no sólo no se quejan: me felicitan. El papel que juegan las mujeres es crucial. Está plagada de guiños feministas -como es Ethan y como soy yo-. Y hay víctimas femeninas y masculinas a lo largo de las ocho entregas. No encaja para nada con esos clichés, está en el extremo opuesto. Es algo que me tomo muy en serio.

        “Mis novelas están plagadas de guiños feministas” 

 

No entiendo ese empeño que tenéis algunos autores en presentaros como “feministas”. A riesgo de resultar políticamente incorrecto,  yo no lo  soy, incluso tengo que decir que las feministas me agobian, pero reconozco que hay que enmendar ciertos sistemas simbólicos e imaginarios colectivos que el mundo ficcional contribuye a perpetuar…  

 Bueno, yo me empeñó en ser feminista porque eso significa: igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Nada más. Es complicado no ser feminista. Suele confundirse con el hembrismo, lo que no defiende. Hay gente que dice no ser feminista y cuando le preguntas si cree que hombres y mujeres debemos tener los mismos derechos te responden que sí; ergo… son feministas.

Yo, lo que veo en tu protagonista, es efectivamente un hombre empático respecto a las mujeres. La pregunta que me hago gira en torno a la verosimilitud. Machismo, homofobia, racismo son vicios muy arraigados en los Cuerpos policiales, incluso en los de élite, como es el caso del FBI. Me cuesta creerme la figura del policía culto y “humanista” y menos en Estados Unidos…

 Volvemos a aspectos que se abordan en la saga: en “Niños sin ojos”, “Los cadáveres no sueñan o “La nieve más oscura”, aparecen esos comportamientos que señalas. Respecto a Ethan Bush no olvidemos que él no es un detective, ni siquiera quería trabajar en el FBI. Es un psicólogo, graduado por Stanford -la mejor universidad del planeta-, N°1 de su promoción y que se ha criado en un ambiente elitista en San Francisco. Trabaja en una división del FBI muy particular -Análisis de la Conducta- en la que abundan matemáticos, psicólogos, psiquiatras, informáticos… Cuesta encontrar algo parecido en cualquier otro país -de hecho lo que hacen es imitarla a pequeña escala-. Ethan ni siquiera lleva un arma. No es muy culto, ni lee demasiado, pero cuenta con altas capacidades intelectuales. Es más que verosímil. Como Mark, otro genio que era hacker y ahora está empleado por el FBI. Para ciertos puestos buscan gente muy brillante. No es la oficina del sheriff de un pueblo perdido en mitad de la nada.

 Si me permites la comparación, a veces me recuerda a Wallander, que es un hombre inteligente,pero muy inseguro, perseguido por dudas y dolores personales, como Ethan… 

 Sí, se trae un aire. Aunque Ethan es menos culto y desde luego… un mentiroso compulsivo -algo que yo detesto, pero que consideré que dotaría de más fuerza al personaje; cuenta con muchas virtudes y había que equilibrar la balanza con varios defectos-.Como hablamos al principio no deseaba ni que fuese un detective -además, me complicaba las cosas, y ya bastante reto es escribir novela negra en primera persona del pasado-, ni un borracho ni alguien violento. Los rasgos de Asperger y de sociopatía ya terminan de hacerlo por momentos inaguantable.

 Una importante saga de novelas con distintas tramas, contextos y ambientaciones. ¿ A qué lugar recóndito de los Estados Unidos nos llevará Ethan en la próxima entrega?

 Pues por quinta vez regresa a Kansas. Esta vez en las inmediaciones de la pequeña ciudad de Manhattan. Un caso difícil para Ethan, que ya se adelantaba en la octava entrega: el asesinato de varios agentes de la ley, entre ellos el detective Jim Worth. El título ya indica mucho:  “Este otoño acaba nunca”. Sale en verano de 2018.

 ¿ Qué longevidad literaria le espera a Ethan?

Dependerá de mi hija, que hereda los derechos universales de la propiedad intelectual de mi obra. La novena será la última que yo escriba.

Uff, Enrique… ¿ No me digas que Ethan Bush caerá bajo el “Síndrome Larsson”? Los personajes solo tienen un padre, su creador, creo que no se les pueden dar vida más allá de él…   

Yo tampoco deseo que mi personaje siga más allá de lo que yo he llegado. Pero es algo que le he dado la libertad de escoger a mi hija. El día que yo no esté no sé si va a necesitar de algún modo esa ayuda ella, o sus hijos… Dependerá de ellos. Mi hija puede elegir, pero conoce mi opinión.

“Por un lado el éxito de esta saga ha supuesto una gran satisfacción, pero por otro ha ensombrecido el resto de mi obra”

 ¿ Justamente y ya acabando, sobre qué otra cosa te gustaría escribir o piensas mantenerte como autor de novela de género? 

Ahora la gente me conoce -he sido Nº1 mundial en versión digital en 4 idiomas y con varias entregas de la saga- por ser escritor de novela negra, cuando yo la primera que escribí fue “Los crímenes azules”, en 2014; sin embargo llevo escribiendo desde los 8 años.

Por un lado el éxito de esta saga ha supuesto una gran satisfacción, pero por otro ha ensombrecido el resto de mi obra. Tengo novelas de terror, relatos de toda índole, novelas psicológicas como  “ El Taxidermista” o con base histórica como “El abismo de Camille”; y no hablemos de la infinidad de poemarios. Pese a que todos esos libros están traducidos a muchos idiomas, apenas se venden. Sólo “ El Rumor de los muertos” -mi primer gran éxito, cuyos derechos, salvo los cinematográficos, posee Planeta en la actualidad- puede compararse en ventas a los libros de la saga Ethan Bush, y pese a ello está por detrás.

No, no pienso mantenerme como autor de género. Este mismo año lanzaré un poemario, “Epitafio” y una novela psicológica inclasificable y muy dura: “ Cataclismo”.

Pues mucha suerte en esa nueva etapa…

Millones de gracias…

 

 

 

 

 

 

 

 

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CARLOS AUGUSTO CASAS : ” NO PODER SER EL QUE FUISTE ES LA ÚLTIMA GRAN PUTADA QUE TE HACE LA VIDA”

 

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Oí comentar a un editor vinculado al mundillo del “Noir”, que la obra de un autor novel apenas si que conseguía durar en las librerías más de un mes, sobre todo tratándose de un sello independiente. Todo parece que Carlos Augusto Casas ha conseguido convertirse en la excepción que confirma la regla con su novela, “Ya no quedan junglas adonde regresar” (M.A.R Editors,2017) , que va por su quinta edición. Un éxito merecido por lo que tiene de novela innovadora, en especial respecto a los sistemas simbólicos y representacionales, originales y rompedores en relación a los tópicos del “Noir”.  En efecto, el personaje de “Teo”, un anciano en el otoño de su vida y protagonista de la novela,  se basa en una mezcla de drama y entrañabilidad que le ha dado un terrible magnetismo a la obra de Carlos Augusto Casas.   Premio Ciudad de Santa Cruz de Tenerife (2018), conversamos sobre ello.    

 

Empezaste  tu trayectoria como periodista en Diario16, un rotativo entrañable, que a pesar de los zigzag ideológicos en su línea editorial , fue un referente de la prensa  escrita de la Transición. ¿ Dime una cosa, Carlos, qué recuerdos conversas de tu paso por ese periódico?

Allí me enseñaron el oficio de periodista. A echarle imaginación para competir con los grandes periódicos con pocos medios. A sentir el periódico como algo mío. A disfrutar de esa parte canalla del periodismo que ya se ha perdido. Esa redacción en la que todo el mundo fumaba, donde a las 11 de la mañana alguien decía que era su cumpleaños y las botellas brotaban de los cajones. A Andy Chango saltando desnudo de mesa en mesa a la hora del cierre sin que nadie tuviera tiempo para prestarle atención. Fue el trabajo más divertido que he tenido nunca. Lo echo de menos, aunque igual lo que echo de menos es tener 25 años. La memoria es casi tan mentirosa como un periodista.

¿Y qué me dices de Televisión?

Es el medio más divertido para trabajar, siempre que seas consciente de que hace tiempo que ya no tiene nada que ver con el periodismo y sí con el entretenimiento. Cuando a estas alturas sigo escuchando a gente que dice “es cierto, lo he visto en la tele” no sé si reír o llorar. Tal vez lo mejor sea hacer las dos cosas.

También te dedicaste al periodismo de investigación. Parece que ahora el morbo y la búsqueda de audiencia han relevado la vocación de compromiso y denuncia que tenía en el pasado este género periodístico…

Totalmente cierto. Pero no pensemos que la responsabilidad es solamente de los medios. Hacer buen periodismo de investigación es caro. Y muchas veces (la inmensa mayoría) la audiencia prefiere ver programas tontos que no les hagan pensar, ligeros, inofensivos. Como si dijeran: “vale, ya sé que el mundo es una mierda, no me lo repitas más. Yo lo que quiero es entretenerme, evadirme”. Es la audiencia la que marca las tendencias de los programas y no al revés.

En tu ficha de autor he podido leer que te dedicaste en un momento de tu vida a los infra-job, los “Petits Boulots” y toda suerte de actividades laborales para “supervivientes”. A diferencia de otros autores, que suelen ocultar las “sombras” de su pasado, veo que tú no te cortas un pelo y hablas con cierta ironía y guasa de esa etapa tuya, por cierto, que también fue la de toda una generación asolada por las sucesivas crisis económicas, la precariedad y la falta de oportunidades…

No veo por qué tendría que ocultarlo. Al revés. Tengo claro que todas esas vivencias me han hecho lo que soy y me sirven para conocer distintas realidades que luego puedo introducir en mis novelas. Lo mismo ocurre con el periodismo. Hay pocos trabajos en los que un día estés en una rueda de prensa con el presidente del gobierno y al siguiente comprando droga en Cañada Real con una cámara oculta. Desde el punto de vista de autor de novela negra estas experiencias son impagables.

¿Dime una cosa, Carlos, cuándo decides dar el paso del periodismo a la ficción?

Siempre me he inventado historias. La realidad, la mayor parte del tiempo, es aburrida. Las inventaba para mí, daban vueltas y vueltas en mi cabeza. Así que un día decidí probar para ver como reaccionaba la gente al leer lo que escribía. Pero no siento que mis historias tengan relación con el periodismo. No nacen, como he leído que les ocurre a otros periodistas, de sucesos que no han podido contar en los medios, que se les quedan dentro y necesitan contarlo. No es mi caso.

A veces, a los autores que habéis forjado tablas en el ámbito del periodismo, se os reprocha de confundir la “crónica” con la narración literaria, que no son exactamente la misma cosa…

Mi estilo literario es diametralmente distinto a la crónica periodística. Mi novela se basa en los diálogos y en la creación de personajes. Que sea el lector, leyendo como hablan y como actúan los que saque sus conclusiones. Al periodismo le debo el hábito de escribir todos los días y el conocimiento de cómo funcionan y cómo son determinados ambientes. Pero no creo que mi novela tenga nada que ver con la crónica. Ya he escrito demasiadas como para también hacerlo en la novela.

Siempre dividimos las tramas entre héroes y villanos y al leer tu novela, me pregunto si las fronteras entre unos y otros no son en realidad borrosas y confusas, porque para mi el personaje de “Teo” es un villano que en realidad se revela un héroe…

No me interesan esa división entre buenos y malos, entre blancos y negros. Mis personajes tienen parte de ambos lados. Prefiero que muestren distintas tonalidades del gris. Los hace más creíbles, más verosímiles, más reales. Además, eso me permite jugar con la empatía del lector. Hacer que se identifique con un  asesino o que aborrezca a un policía.

¿ Por qué eliges como protagonista a un anciano, un hombre en la degradación física, en el otoño de su vida, repleto de nostalgia y dudas sobre su existencia? Porque eso sí que es romper moldes respecto a la tradicional representación de la masculinidad  y la hombría en la novela negra.

Esa ruptura de la que hablas ha sido totalmente premeditada. Creo que hay demasiadas novelas protagonizadas por detectives, policías o periodistas. Quería huir del cliché, demostrar que hay historias negras que no tienen a este tipo de personajes como protagonistas. Elegía a un anciano porque es la representación perfecta de quien lo ha perdido todo. En este caso no sólo lo ha perdido sino que la vida se lo ha ido arrebatando. Mujer, amigos, juventud… y a cambio solo le deja soledad. Ese es uno de los grandes temas de mi novela, la soledad. Como hemos creado una sociedad en la que los ancianos no cuentan.

Permite la indiscreción, ¿ Aunque eres un hombre joven, has llegado en algún momento a plasmar a través de “Teo” algunos de tus propios miedos personales ante esa vejez que, por incierta, todos tememos?

Escribiendo “Ya no quedan junglas adonde regresar” me he dado cuenta de que es un tema que me obsesiona y me aterroriza. El deterioro físico, dejar de ser quien siempre has sido, ya no poder hacer las cosas que hacer normalmente. Me parece la última gran putada que te hace la vida.

“Teo” es un hombre “tocado” emocionalmente, cuya relación con Olga, la prostituta con la que se reúne todos los jueves, es especial. No quiere follar, sino hablar. No sé si querías romper con el mito del “viejo verde”….

No, fue la realidad la que me dio la idea. Yo trabajaba en la Gran Vía de Madrid, muy cerca de la calle Montera. Salía todas las mañanas del metro y me encontraba con las prostitutas ya trabajando, a esas de las 8:30 o 9:00. No me llamaba la atención porque como periodista de investigación había realizado muchos reportajes sobre la prostitución. Pero sí me resultó curiosos que a aquellas horas la mayoría de sus clientes eran hombres de la tercera edad. Un día hablé con una de ellas y me confesó que la mayoría no pagaba por mantener relaciones sexuales sino para hablar. Pagaban para que alguien les escuchara, por tener la atención de una mujer durante media hora, un hora.

¿ Hay una razón especial por la que eliges la muerte de una prostituta como el eje central de la trama y no a una mujer, digamos, en la “normalidad social”?

Para tratar el tema de la justicia. Creo que a nadie se le escapa a estas alturas que la justicia te trata de diferente forma según el volumen de tu cartera. Y con los delitos pasa algo similar. No es lo mismo que asesinen a una chica de buena familia, con contactos que a una prostituta. No pongo en duda la profesionalidad de los agentes, pero no se destinan los mismos medios y se le da la misma prioridad. Era algo que quería mostrar en la obra.

La soledad, los sueños incumplidos, la frustración, el odio, la sed de venganza también son temas que envuelven la historia. Veo que has profundizado en muchas cuestiones existenciales relacionadas con la condición humana…

Son elementos fundamentales en la novela negra que me interesa. Me gusta hurgar en el interior del ser humano. En esa parte oscura que tenemos todos.

Siempre vemos al anciano como un ser débil, vulnerable, inseguro, miedoso y sin embargo, “Teo” se revela todo lo contrario, rompe con los imaginarios en torno a la vejez y va a acometer muchas cosas que nadie esperaría de un hombre como él. ¿ Mi pregunta es si en realidad la “voluntad”  es la verdadera esencia de la valentía?

La voluntad y la inconsciencia. La prudencia es una forma de cobardía, pero los cobardes viven más años que los valientes. Y no estoy muy de acuerdo con esa visión de los ancianos. No hay más que salir a la calle y ver como se están manifestando para defender sus pensiones y las nuestras. Nos están dando una lección de valentía y compromiso.

Uno de tus personajes, “Turón”, un capo malvado, cruel y físicamente grotesco, comenta en una escena algo así como que, “ el verdadero poder está en el miedo que inspiramos”. Al hilo del asunto, decía el gran Jean-Patríck Manchette que el crimen organizado y el propio “Noir” como género, eran herencias directas de la experiencia de los totalitarismos. No sé qué opinas…

Yo no lo veo así. Al menos desde el punto de vista de mis personajes. Turón es un capo que siempre se ha dedicado a actividades ilegales al que, de repente, el sistema ha asimilado. Porque como digo en otra frase del libro ya no hay negocios legales o ilegales, solo rentables o no rentables. Ya no importa de donde proceda la pasta, solo importa la pasta. El comportamiento de Turón con sus subordinados puede ser totalitario pero no creo que se diferencie mucho al del director de un banco o al del consejero delegado de un canal de televisión. Las empresas aceptan e incluso consideran una virtud este tipo de comportamientos.

Uno de tus personajes, “Turón”, un capo malvado, cruel y físicamente grotesco, comenta en una escena algo así como que, “ el verdadero poder está en el miedo que inspiramos”. Al hilo del asunto, decía el gran Jean-Patríck Manchette, que el crimen organizado y el propio “Noir” como género, eran herencias directas de la experiencia de los totalitarismos. No sé qué opinas…

Yo no lo veo así. Al menos desde el punto de vista de mis personajes. Turón es un capo que siempre se ha dedicado a actividades ilegales al que, de repente, el sistema ha asimilado. Porque como digo en otra frase del libro ya no hay negocios legales o ilegales, solo rentables o no rentables. Ya no importa de donde proceda la pasta, solo importa la pasta. El comportamiento de Turón con sus subordinados puede ser totalitario pero no creo que se diferencie mucho al del director de un banco o al del consejero delegado de un canal de televisión. Las empresas aceptan e incluso consideran una virtud este tipo de comportamientos.

También hay otro personaje interesante, Bustos, un criminal a sueldo que lleva una doble vida y al que le gustaría tener una existencia normal.¿ Eso no confirma que las personas tenemos posibilidad de elegir, que la maldad no es forzosamente algo inherente a la condición humana?

Evidentemente podemos elegir, pero creo que la maldad está en nosotros. “El hombre que se hacía llamar Pedro Bustos”, porque nunca sabemos su nombre real en toda la novela, desea tener una vida normal porque acaba de vivir un hecho traumático en Italia. Siempre deseamos lo que no tenemos, lo que no somos. Pero creo que si formara una familia no aguantaría ni un año ese tipo de vida. Él no es malo, es un profesional. En cuanto a si la maldad es algo inherente a la condición humana, creo que cada día tenemos más muestras de que eso es cierto. A mayor o menor escala, pero todos tenemos el mal dentro.

El mundo policial está presente, pero ocupa un lugar secundario en la trama.Aquí también nadas a contracorriente y nos das un respiro respecto a la multitud de héroes policiales que están surgiendo en estos últimos tiempos…

Como te comentaba antes, es algo pensado. La historia de la investigación policial es una subtrama dentro de la novela. Me parecía mucho más atractiva la historia de Teo. No me interesan las novelas de quién a matado a quién.

El alcoholismo es un tópico del “Noir”, pero esta vez, en tu novela, la alcohólica es una Inspectora, no sé si a lo mejor querías “invertir” las representaciones y universos simbólicos establecidos en la novela negra, en la que el alcohólico siempre es el varón, solitario y de virilidad herida…

No, me apetecía que el policía fuese una mujer pero no para contraponerla con el detective clásico. El alcohol en mi novela está presente por dos motivos. El primero para ser políticamente incorrecto. Mis policías beben a todas horas y estando de servicio. Es más, si pueden no pagan. Y el segundo motivo es que, a diferencia del mundo anglosajón donde los detectives clásicos beben cuando tiene un problema, mis policías beben porque les gusta beber, sin más. Son alcohólicos porque disfrutan del placer de emborracharse. Sin más psicoanálisis.

La inspectora Iborra es un personaje que podría resultar agrio, antipático, pero que en el fondo oculta la decepción sentimental , la soledad… ¿ Por qué ese empeño por crearnos caparazones, será porque, efectivamente, lo que nos caracteriza a los seres humanos es el miedo ante los demás?

Iborra es una mujer profundamente enamorada a la que la vida, como a Teo, le ha robado lo que más quería. Ella se crea caparazones porque es policía y vive en un mundo de hombres que no le gusta e intenta cambiar, a su manera. No sabes cuánta gente se ha identificado con ella. De hecho, en la recomendación de mi novela que se publicó en El País solicitaban que fuera la protagonista de una saga. Algo que no descarto.

En tu obra hay muchos asesinatos, violencia y crueldad, pero otro tanto de sentimiento y dolor, así como de bondad. ¿Es una obra que nos habla de esas dos mitades que somos los seres humanos, esa lucha entre el “bien” y el “mal” que desgarra nuestra alma?

Sí, así somos. Horribles y maravillosos al mismo tiempo. Por eso somos tan complejos y por eso las novelas negras son tan interesantes.

No me gustan las etiquetas y supongo que a ti tampoco, pero puesto a definirnos, dirías que tu novela es hardboiled o no?

Yo creo que sí, quizás me diferencie del hardboiled puro porque yo sí que le doy importancia a la trama, algo que los clásicos del género no hacían. Desde luego son el tipo de novela que me gusta leer. Cada vez me interesan menos las novelas que plantean un crimen que hay que resolver. En  mi novela sabes quien es el asesino desde el principio.

Hay otro autor, Carlos Bassas del Rey, que a través de su obra, “Justo”, también nos habla de la vejez a través de un personaje que tiene mucho en común con “Teo”. No sé si ambos habéis querido alegar contra la muerte social de los viejos…

Sí, yo creo que es en lo único en lo que coinciden ambos personajes. Justo y Teo han pasado de los 70 pero aún tienen muchas cosas por hacer. La sociedad les da de lado principalmente porque en general tiene poco nivel adquisitivo. Y actualmente, o eres consumidor o no eres nada. Pero estamos viendo, como señalaba antes, que socialmente tienen mucho que decir.

¿ La dignidad es lo último que debemos perder, cómo pretende “Teo”?

 Sin ella nos transformamos en otro, en lo que quieren otros que seamos.

Supongo que la buena acogida de tu novela y ahora, el Premio en Tenerife Noir, te ha dado un soplo de nueva energía para más obras. ¿ En qué proyectos estás ahora?

Ya estoy metido de lleno en mi segunda novela. No te adelanto nada porque se estropea.

¿El “Noir” es solo una etapa o el camino definitivo que has decidido tomar?

Tengo la sensación de que el Noir va a ser mi vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LA HERIDA ABIERTA POR LA QUE ENTRA LA LUZ DEL DOLOR : SOBRE “JUSTO” DE CARLOS BASSAS DEL REY

 

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Estamos acostumbrados a los tradicionales sistemas simbólicos y representacionales con los que se configuran las ambientaciones y construyen los protagonistas de la novela negra. No me cansaré de repetir que ese molde, heredado de los autores del género negro “clásico” y  que muchos novelistas actuales suelen rellenar con toques más o menos personales, es precisamente lo que termina por volver repetitivo, clónico y cansino al propio género. Siempre he dicho que la cuestión esencial no es guiarse ortodoxa y acríticamente  por las reglas que establecieron los llamados “maestros” del “Noir”  , condicionados por un determinado contexto histórico, social y político, sino en saber renovar las formas de transmitir el espíritu del género negro : es decir, las cuestiones sociales y civilizatorias, así como las grandes problemáticas éticas y morales en torno a la condición humana .  Y no cabe duda que Carlos Bassas del Rey es uno de los autores que lo han entendido. Así lo demuestra su última obra, ” Justo” (Alrevés,2018), novela con la que no sorprende, ya no solo por la trama, sino por sus protagonistas y la ambientación y contexto en el que se mueven.

Justo es un anciano que vive en un conocido y emblemático barrio popular de Barcelona. Tiene setenta años, en el otoño de su vida y degradado físicamente, le invaden muchas dudas sobre su existencia, sobre lo que podía haber sido y no fue, sobre sus sueños y fracasos. Su propio ambiente y las gentes que lo habitan ya no son tampoco las que eran. Justo comprueba el paso implacable del tiempo. Solo quedan algunos vestigios de aquel pasado revoluto que él conoció. El bar del barrio, propiedad de su amigo Damién y Remedios, la antigua farmacéutica,  una mujer de su misma edad con la que mantiene relaciones sexuales periódicas y gracias a las que Justo consigue mantener viva una virilidad menguante. De repente, en aquel barrio, signo de toda una cultura popular y obrera, pero que ha perdido su identidad social y colectiva en medio de los grandes cambios de principios del siglo XXI, de la lumpemproloterización y de la proliferación de la delincuencia, se produce un hecho anodino : el asesinato del “Milongas” , un delincuente maltratador de mujeres  que ha tenido hasta la fecha a los habitantes atemorizados. El acontecimiento cambia la vida de un espacio urbano que se ha ido  muriendo a la par de toda la generación que vivió en él. El asesinato del Milongas da lugar a toda suerte de especulaciones, pero su muerte en extrañas circunstancias  no va a ser la única en acontecer. A lo largo del tiempo se van produciendo una serie de asesinatos que hunden sus orígenes en un tremendo y cruel acontecimiento del pasado  sobre el  que toca ajustar cuentas.  En el desarrollo de la historia, Carlos Bassas del Rey nos va a ir descubriendo a un hombre que no es el que aparenta, un viejo degradado y débil, sino a un ser de una profunda valentía,  un villano que en realidad es un verdadero héroe.

Hay que decir que Carlos Bassas del Rey ha creado un protagonista singular, atípico en relación a los habituales personajes de la novela negra.  En efecto, Bassas nos ha librado del macho “alfa” y joven, para regalarnos un personaje que simboliza la memoria de toda una generación  para la que la muerte se va asomando amenazante en el horizonte. Pero sobre todo, la figura de Justo es una oda a la dignidad de la vejez  y un alegato contra la muerte social del anciano. Justo mantiene estrechos vasos comunicantes con el personaje de “Teo”, el protagonista de la obra de Carlos Augusto Casas, “Ya no hay junglas adonde regresar” ( M.A.R,2017)  y es indiscutible que ambos autores han sabido ilustrar  con un toque de originalidad el periplo de los grandes olvidados de nuestra sociedad.

La crítica política y social no falta a la cita. Carlos Bassas del Rey no es un autor que se suela significar con vehemencia sobre las polémicas que dominan actualmente la vida colectiva, sobre todo las relacionadas con el “Procès” catalán  Aunque no se identifica en absoluto con el nacionalismo, tampoco puede decirse de él que sea un anticatalanista militante. Pero no es menos cierto que su obra formula una buena crítica contra la podredumbre que han generado en Cataluña los nacionalistas en general y los independentistas en particular.  A través del personaje de Justo, Bassas canaliza cierta nostalgia por esa Barcelona plural y entrañable, la de la convivencia, la de la inmigración, la de los barrios populares a las que llegaron las gentes de fuera; “Els altres catalans”. La misma que el independentismo ha liquidado en nombre de no se sabe qué delirio identitario. Me habría gustado algo más de valentía y agresividad en  Carlos Bassas del Rey respeto a este tema, pero todos sabemos que la moderación y la equidad son dos de sus virtudes. Lo que no impide reconocer  que Bassas, en ese estilo sereno y pausado que le caracteriza, ha sabido denunciar a través  de “Justo”, el abuso de poder y  la arbitrariedad en la que han caído la clase dirigente nacionalista y sus cómplices.

Al margen de la contextualización,  Carlos Bassas del Rey va a la esencia misma del género negro, o sea, la indagación en la condición humana y  los caminos inescrutables de la maldad. La violencia y la crueldad están presentes en el desarrollo de su obra,  pero el autor guarda el mérito de no abrumarnos con esa morbosa “estética de lo sangriento” que tanto abunda en el “Noir”  más barato e infumable.   El alma torturada y la necesidad de saldar las deudas del pasado son el auténtico tema central de la trama. Por decirlo con las palabras del poeta árabe, “Las heridas abiertas es el lugar por donde entra la luz de nuestro dolor” y Justo no tiene intención de irse de este mundo antes de haberlas cerrado.

Se trata de una nueva etapa en la trayectoria de Carlos Bassas del Rey como escritor. Novela narrada en primera persona y con el recurso a un cuidado y difícil de manejar  presente continuo, Bassas parece ir marcando lo que la  crítica literaria llama “estilo” y que un servidor preferiría denominar, identidad. Su opción narrativa  adolece quizás de un exceso de frases cortas y puntos y aparte, generosa con un público de comprensión lectora “simple”, pero fatigosa por momentos para  aquel otro  con arraigados hábitos de lectura y acostumbrados a los ritmos narrativos más rebuscados. En cualquier caso, no cabe duda de que, no solo nos enfrentamos a la faceta más intelectualizada de este autor, al género negro más “culto”, pero además, a lo que es sin duda su mejor novela hasta la fecha.

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EL “AÑO PEDROLO”, LA LITERATURA POPULAR Y LA POLÍTICA : CARTA ABIERTA A DOLORS SÀRRIES

pedrolo

 

Este año   se celebra el “Año Pedrolo” bajo el comisariado de Anna María Villalonga,  con motivo del centenario del famoso autor catalán de género negro, Manuel de Pedrolo (1918-1990). Coincidiendo con tan señalada fecha, también acaba de aparecer la obra de Sebastià Bennasar,Manuel de Pedrolo. Manual de supervivencia” ( Meteora, 2018)

En principio, no hay nada   que objetar a que se le hagan   homenajes y honre  la memoria de un autor.   Todo país, pequeño o grande, nación o no, tiene el legitimo derecho de rendir tributo a su tradición cultural y literaria, realizar las ceremonias que considere pertinente, darla a conocer e incluso, mostrarse orgulloso de la misma. Manuel de Pedrolo es una figura fundamental en el ámbito del género negro en catalán y parece normal que el mundillo del “Noir” vinculado a la producción literaria en esa lengua, quiera recobrarlo y extraerlo de la amnesia colectiva.  Según contó en una ocasión su propia hija, Pedrolo murió en la más absoluta soledad, tristeza y decepción.  Es de cortesía respetar a aquellos que le lloran y admiran, luchando contra la falta moral de la ingratitud y el olvido.   Es más, estos tipos de eventos deberían cundir con más frecuencia, sobre todo en un momento en el que la mercantilización de la cultura y el imperio del libro “basura” dominan el panorama al amparo de políticas  puramente comerciales y rapiñeras.   En España hemos conocido un vergonzoso espectáculo en el que una analfabeta funcional ha  vendido más ejemplares que un Premio Nobel de literatura.Dicho esto,  no es menos cierto que en Cataluña, como en el resto de España, tendemos a la exageración cuando nos ponemos a rendir duelo a los difuntos, atribuyéndoles méritos que no ostentaban en vida. Un vicio extendido por igual en el ámbito político como en el cultural.

           Manuel de Pedrolo  es una personalidad que siempre suscitó debate sobre el lugar que debía asignársele en la babelia cultural catalana. Por un lado,   nunca gozó de gran reconocimiento entre el mundo de la alta intelligentsia catalanista, en algunos casos, por la evidente altanería que la caracterizaba y en otros, por su legitima voluntad de restituir y exaltar el prestigio del catalanismo intelectual frente a la cultureta, de claro tufillo provinciano Desde el tardofranquismo y los primeros años de la Transición, la pretensión fue  recuperar lo mejor de la vida cultural y literaria catalana, esto desde la época del Noucentisme hasta la guerra civil. De ahí la postura crítica frente a la política cultural del pujolismo incluso desde la órbita catalanista y esto después del estrepitoso fracaso del ” Pacte Cultural” ideado por Rigol, No hace falta recordar cómo el pujolismo premió un sinfín de obras mediocres,  tanto en el ámbito de la producción ficcional como de las ciencias sociales y humanísticas, obsesionado por una política lingüística en la que los criterios de calidad eran subordinados a los objetivos de la (re)normalización del uso del catalán como lengua vehicular.  Lo que hizo que el Departament de Cultura despilfarrase fondos públicos subvencionando todo y cualquier cosa y ello en base a una amplia red clientelista que amortiguaba la falta de apoyos objetivos a CiU entre la intelectualidad catalanista más prestigiosa. Explico todo este contexto político,  social y cultural, porque sin él, difícilmente podrían entenderse las razones a raíz de las cuales  la figura de Pedrolo fue excluida de agenda por aquellas vanguardias literarias y académicas que manejaban los hilos de lo que, de forma redundante, vino a denominarse, la “Alta cultura”.  Justificadamente o no, para algunos, Manuel de Pedrolo también era un heredero y representante de la cultureta.  Ese “no reconocimiento” entre el mundo “sabio” del catalanismo intelectual se vio compensado con creces por el amplio apoyo de un público lector , en general, de bagaje cultural medio, que rindió culto a Pedrolo, no solo como el padre fundador de “Noir” en lengua catalana, sino  también como el máximo exponente de una “Literatura popular” propiamente autóctona.

Particularmente, no albergo ningún prejuicioso a priori  contra esta clase de literatura, llamada,  de “entretenimiento”. Como sociólogo de la cultura que soy, siempre he tenido en cuenta los factores estructurales que condicionan las prácticas del consumo cultural. Es más, nunca he  dejado de pensar que la “literatura popular”, de género,   ha contribuido, no solo a incentivar el hábito de la lectura, sino  también el acceso al ocio de los estratos con menos posibilidades  de disfrute  de los bienes y productos culturales denominados, de “élite”. Las “novelillas” del Oeste de  Gonzalez Ledesma  son un  ejemplo de la participación de los sectores menos favorecidos en el universo del ocio y del tiempo libre, que como ya sabemos, tiene reconocido el estatuto de derecho humano. Mérito que, por supuesto, es extensible a una figura como Manuel de Pedrolo, que también hizo feliz a mucha gente de comprensiones lectoras “simples”.

Apuntado esto, lo que resulta absurdo es que pretendamos confundir los paradigmas analíticos sobre un fenómeno social ( y no cabe duda que Pedrolo lo era), con los de la teoría, crítica y hermenéutica literaria. De hacerlo, entonces tendríamos que dar por sentada la idea de que Corin Tellado, ( que también lo fue durante la segunda mitad del franquismo), se revelaba una buena escritora. Con esto quiero decir que , todavía reconociendo  la importancia de Pedrolo en las laderas del consumo del libro de masas, nada obliga  a dar por sentado el valor estrictamente literario y estético de su obra.   En fidelidad a esos mismos gustos literarios y estéticos que me son propios, supongo que gozó del derecho a afirmar  que la obra del escritor catalán es tan basta como de cuestionable calidad estilística y narrativa. Lo digo siendo un simple devorador de libros, pero con el suficiente hábito de lectura como para distinguir entre el blanco del negro.  Resulta obvio que no es necesario  ostentar el estatuo de  crítico literario en el New-Yorker o en el Magazine Littéraire para llegar a semejante conclusión.

Claro está, mi opinión puede ser debatible y “rebatible”. Hasta el momento, lo único que me han dicho es que responde a un supuesto “nacionalismo español” o en palabras de Sebastià Bennasar, a un pretendido “odio” hacia lo “catalán”. Lo cual, como argumento, tiene lo suyo,viniendo de un autor que está lejos de ser un frívolo.  Maria Dolors Sarriès, directora del sello Meteora, ( a la que está dirigida esta carta), también ha tenido ocasión de formalizarse por el hecho de haber expresado mis reservas respecto a la obra de Pedrolo, repito, cuestionables o no, compartibles o no, pero sin por ello resultar ilegitimas, ni forzosamente censurables. A ese respecto, me sorprende que  se me acuse de no haber leído a Pedrolo, cuando si algo me caracteriza, es no emitir juicios de valor sin conocimiento de causa. Puede que no tenga un conocimiento de “toda” la obra de Pedrolo, pero es bien sabido que solo con recorrer tres, cuatro o cinco obras de un autor, ya se puede uno hacer un criterio, por decirlo coloquialmente, sobre de “qué palo va”.

Pero lo que es todavía más desconcertante, es que individuos que  reconocen no haber ojeado ni una sola linea de lo escrito por Pedrolo, me reprochen de estar equivocado,  ser deshonesto y tendencioso.  Todos sabemos que el borreguismo intelectual es un vicio común a los catalanes y castellanos y que, según lo que se diga y la persona  que lo haga, se sigue la pauta con tal de quedar bien. Y no cabe duda que lo de elogiar a Pedrolo está relacionado con no molestar a los que exaltan a su figura, más que  con la fidelidad a  criterios propios y razonados. Volvemos a lo mismo de siempre y que nunca me cansaré de poner en jaque : la lógica del amiguismo, el camarillismo, el principio del estar a bien con todos y a mal con nadie. En suma y perdón por la grosería, la practica del “chupapollismo” a los que se prestan los mediocres de turno.

Como tengo por principio la honestidad intelectual, la equidad y la ponderación, debo  decir que no he leído la obra de Sebastià Bennasar y por lo tanto, me abstendré de cualquier juicio de valor sobre la misma. Solo me he limitado a expresar una opinión sobre el autor objeto de su trabajo ensayístico. Tampoco creo haber descalificado a Dolors Sarriès como editora, cuyos títulos en algunas de sus colecciones he tenido ocasión de elogiar. Nada tengo que objetar  que, como empresaria de un negocio que debe hacer funcionar, se muestre empática con “l’air du temps” por criterios de cálculo comercial, aunque no albergando  tampoco ninguna duda de que su apuesta por la figura de Manuel de Pedrolo y en este caso, por un ensayo dedicado a ella, es  intelectualmente honesta. Pero supongo que la editora  no pretende obligar a nadie a compartir su criterio.

He ahí lo esencial de la cuestión, dado de que pocos se habrían formalizado tanto por no mostrarme devoto de Pedrolo, si no imperase una coyuntura política en la  que se confunde literatura e ideología. Por parafrasear a los tálibanes intelectuales del “procès”, “Pedrolo es un buen escritor porque es de los nuestros”. Manuel de Pedrolo era conocido por sus convicciones profundamente catalanistas y según los que le conocieron,  una entrañable personalidad. Sin embargo, habría que recordar que la estatura humana no debe ser confundida con la literaria , dado que es conocido y notorio que las dos virtudes, ni son equivalentes, ni suelen coincidir. Sin olvidar que los compromisos públicos de un autor tampoco informan de la calidad o no de su producción narrativa. Se puede tener una obra grandiosa y un compromiso político lamentable, como ser un hombre de corazón generoso y escribir auténticos bodrios.

Lo expuesto brinda una meridiana información sobre la situación a la que ha llegado la vida intelectual y cultural catalana, sobre todo a manos del independentismo, que no contento con llevar la política y las instituciones de este país a las más inmundas cloacas, pretende imponer su fundamentalismo en un ámbito que debería ser el de la libertad. Durante el franquismo, era tabú cuestionar a  José María Pemán por su estatuto de autor del régimen, cuando objetivamente se antojaba una figura secundaria y bastante mediocre en comparación a lo que habían sido los intelectuales de la Segunda República.  Algo similar está ocurriendo en Cataluña.  Decir que no te gusta Pedrolo, es “odiar” a la cultura catalana, cuando es una obviedad que el escritor permanece, no como una personalidad insignificante, pero sí como un nombre “menor” en el marco de la historia cultural del catalanismo intelectual  y literario. A riesgo de resultar reiterativo, vuelvo a reincidir que Pedrolo fue un fenómeno social y un mago de la literatura popular, pero solo eso. Lo que resulta ridículo es que, solo por un criterio ideológico, que no literario, se pretenda ponerle a la altura de Pla o de Espriu, o sea, hacerle pasar por lo no que no era.  Como igual de ridículo   sería pretender que Vázquez Montalban, un escritor malo, pero carismático y con un fino olfato comercial, resulta ser exactamente lo mismo que  Ana María Matute o Miguel Delibes. ¿De prestarnos a esa dinámica del “todo vale”, por qué no afirmar que los bloguers con bagaje literario y cultural de “andar por casa” ( que suelen ser multitud tanto en el ámbito catalán como castellano), son equivalentes a un Joaquim Molas, Martin de Riquer o José María Valverde ? ¡ Un poco de seriedad, Dolors Sàrries!

Cualquier argumento que he podido exponer respecto a esta cuestión, o sea, a la necesidad de no vender gato por liebre y no presentar a Pedrolo como el genio que no era, ha sido llevado automáticamente al terreno político y vinculado a una pretendida “catalanofobia”.  No cabe duda que esta lógica o mejor dicho, ilógica de las cosas, revela una ligera idea de aquello en lo que se está convirtiendo Cataluña. Es decir, una sociedad donde se pretende imponer el pensamiento único del secesionismo y en la que la libertad intelectual es relevada por el “delito de opinión”, sobre todo cuando alguien se atreve a cuestionar  cualquier  figura vinculada al llamado “ hecho diferencial catalan“.En esas condiciones, estimada Maria Dolors Sàrries, mal vamos.

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” SOBRE EL CULTO SACROSANTO A LAS MOMIAS” : CARTA ABIERTA A JORDI LEDESMA

 

paco camarasa

Paco Camarasa

Resulta que esta mañana y navegando por esa cosa llamada Facebook, me encuentro con el muro del escritor Jordi Ledesma, que cuelga un post felicitando públicamente al librero Paco Camarasa y esto con motivo con una Medalla de Oro al mérito cultural que le acababa de ser entregada al sujeto. Pienso que Jordi Ledesma, al igual que todo hijo de vecino, tiene derecho de expresar su opinión donde quiera y de la forma que quiera, solo faltaría. Considero también que puesto que el espacio reservado a los comentarios está abierto a todos, cada uno puede igualmente  reaccionar a según que cosas. Yo procuro hacerlo siempre con sinceridad, más se si se trata de pronunciarme sobre cuestiones  de más o menos  importancia.  Tratándose del sujeto objeto de polémica, era obvio que la tenía. En esa buena lógica, me permití manifestar mis reservas sobre el premio otorgado Paco Camarasa, precisando que me parecía un galardón exagerado contrastado con sus verdaderos méritos en la vida cultural barcelonesa. Claro está, recibí la respuesta de Jordi Ledesma, que sin ningún contra-argumento que pudiese convencerme de mi desencaminado juicio de valor, se limitó a acusarme de envidioso y de mediocre, sacando a relucir temas que no venían a cuento, entre otros, el pretendido ninguneo del que un servidor ha sido objeto por parte de Camarasa y que estaría en el origen de mi resentimiento y frustración. El colmo del asunto es que Jordi Ledesma me  haya exigido buena educación y respeto, sin empezar él mismo por predicar con el ejemplo, dado que se limitó a descalificarme. Lo que me lleva a una dramática conclusión : Ledesma no me reprocha mi opinión  supuestamente equivocada,( que a lo mejor hasta podría estarlo) sino mi “Delito de opinión”.  Claro está, ir a pecho descubierto y decir lo que te dicta tu criterio, tiene su precio. Y yo pagué el mío. Exceptuando a Paco Gómez Escribano, que es de los que piensan como yo acerca de Camarasa y además tiene el valor  de decirlo, el resto de los seguidores de Ledesma se me echaron en tromba.  Vayamos por partes, Jordi Ledesma.

Respecto a mi “envidia” , a ti que tanto te gusta recurrir a la RAE y hacer un uso correcto de las palabras, tengo que decirte, en definición libre, que la envidia es el deseo de lo ajeno y la frustración de no tenerlo uno mismo. Ateniéndome al estricto sentido del concepto, me parece que atribuirme tal vicio moral se me antoja improcedente. Esto por un motivo esencial : el señor Paco Camarasa y todo lo que está relacionado con su persona, me deja pura y sencillamente indiferente.

Paco Camarasa es un individuo de origen valenciano instalado hace muchos años en Barcelona y al que se le atribuye el mérito de haber creado una librería especializada en el género negro y criminal y ser el impulsor y comisario de un importante festival, BCNegra, cuyas sucesivas ediciones han cosechado más o menos gloria y esto en beneficio del ego enfermizo del sujeto. Dicho esto, que yo sepa, el establecimiento fundado por Camarasa, la librería Negra y Criminal,  no es el único, ni el más prestigioso que ha conocido Barcelona. Respecto a su festival, no reúne más méritos que cualquier evento de idénticas características en una ciudad media francesa. Claro está, sería absurdo no reconocerle a Camarasa sus logros por esas dos iniciativas que han marcado su trayectoria. Pero acaso habría que recordarte, Jordi Ledesma, que estamos en un país en el que veneramos a “los tuertos en el país de los ciegos”. Para entendernos, que entre los mediocres, siempre intentamos recompensar a los que se esfuerzan en serlo algo menos.  Que yo sepa, ni el mundo librero en Barcelona se limitó al establecimiento de Camarasa ( que bajó las persianas después de ser desertado por un público y clientela poco dispuestos a ayudar a un negocio cuyo titular era conocido por su insuperable petulancia), ni la vida cultural  de Barcelona, (menos mal), se limita a un solo festival cuyo interés es más relativo de lo que algunos quieren reconocer en voz alta. De haber estado en París o en Londres, Paco Camarasa no habría sido otra cosa que un honorable librero de barrio y un respetable animador de culturilla  de distrito para lectores sin bagaje.

Segundo punto, me dices que Paco Camarasa nunca ha demostrado ningún interés por mis textos, ni por mi blog, ni tampoco mis entrevistas y colaboraciones en Bearn Black y Calibre 38. Según tú, no soy lo suficientemente bueno para merecer su atención y eso estaría en el origen de mi frustración. Vuelvo a lo mismo, no necesito que este señor me reconozca nada, ni se interese por mi. Respecto a la mediocridad que me atribuyes, haré oídos sordos, dado que procede de la mala fe y la falta de respeto y equidad. Por el momento, soy el mediocre que mejor ha analizado tu obra y el primero al que no tuviste que contestar a preguntas estúpidas  en una entrevista. Cosa, por cierto, bastante frecuente entre algunos bloguers sin ninguna formación en teoría y crítica literaria, pelotas profesionales de los que, tú y otros tantos, os gusta rodearos. En cualquier caso, me permito recordarte que mucha gente tiene en alta consideración mi trabajo divulgativo en el mundillo “Noir”, Dicho esto, yo no necesito que me “doren la píldora”, primero porque creo bastante en mis méritos y tengo en mi haber una trayectoria como ensayista más que honorable. Al menos lo suficiente como para que me importe bien poco la opinión del señor Camarasa. Puesto que hablas de “mediocridad”, quizás deberías tomarte la molestia de leerte el ensayo de tu maestro, Sangre en los estantes y que, además de ir en contra de las más esenciales reglas de la construcción ensayística, es un auténtico despropósito a efectos intelectuales y académicos. ¡¡ Pues menos mal que se le tiene por un “Sabio entre los sabios”!!  Una vez más, volvemos a lo mismo y no nos equivoquemos : Camarasa es  un “Tuerto en el país de los ciegos” y no el equivalente ibérico de un crítico literario del New-Yorker o del Magazine Littéraire, que es por lo que algunos despistados e incultillos de turno pretenden hacerle pasar.

Pero vayamos a lo esencial. A mi me parece muy bien que existan “cortesanos” en este mundillo del “Noir” y que Camarasa haya forjado su poder sobre el culto que los mismos le guardan; culto, por cierto, muy poco espiritual y muy por lo contrario, bastante interesado.  Ya sabes lo que se dice, que si no tienes el apoyo del “gurú“, estás perdido. Camarasa es uno de ellos, es decir, un jefe de camarillas, sectas y tribus, que determina bajo criterios, por otra parte,  harto arbitrarios, quién merece su lugar y quién no. Muchos favores ( tú y otros) le tenéis  que deber como para atribuirle al “gurú”  unos méritos exagerados que, como es obvio, no se corresponden con la realidad.  Lo cual confirma que alguna duda debéis  tener sobre vuestra propia obra como para deshaceros en elogios  en signo de eterno agradecimiento a quien os ha echado un “capote“.

Vuelvo a lo mismo y con esto me despido. Lo que os molesta a ti y a otros, es que me haya atrevido a romper el mito, a decir lo que muchos piensan pero que no se atreven a decir en voz alta a riesgo de ser ninguneados de por vida. En suma, que Camarasa ( y perdona que me repita), no es otra cosa que un jefe de tribu, un temible “capo” al que nadie tiene el valor de enfrentarse ni poner en cuestión. Pero yo, como tengo por costumbre  opinar y decir lo que se me viene en gana, me permito de romper la regla, la que está basada en el miedo a los déspotas y pedantes que se creen genios cuando en realidad no lo son. Camarasa forma parte de esa especie.  Pobre de la vida cultural e intelectual en Barcelona, si todos los galardones se basan en tan magro criterio como es el del “culto sacrosanto a la momias”. Después de esto, acepto el purgatorio…

 

 

 

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EL DRAMA DEL DELIRIO IDENTITARIO : CARTA ABIERTA A LOS “NOIR” INDEPENDENTISTAS

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Resulta que moviéndome  por las redes de Facebook, topo con un post del escritor Jordi Llobregat y en el que explica la difícil experiencia por la que está pasando estos últimos días, sobre todo a raíz del cúmulo  de insultos recibidos  a raíz de su postura en torno al famoso “Proceso” en Cataluña.  Llobregat  es conocido por la buena acogida de sus obras en el ámbito del género negro y que le ha brindado una creciente  notoriedad   a lo largo de los años. No consta que el autor de El secreto de Vesalio  se haya caracterizado por sus despropósitos o falta de equidad y ponderación en cada una de sus manifestaciones. El caso que  nos explica en su muro no parece ser una excepción o un hecho aislado, sino que se ha ido convirtiendo en regla. En efecto, el ámbito del “Noir” no ha dejado de verse contaminado por esa nube tóxica del independentismo.

El mundillo del “Noir” nunca fue un universo de grandes  sobresaltos, dado que no es  donde tienen lugar los grandes debates teóricos, académicos o políticos. Es simplemente  una pequeña burbuja  con autores y autoras provistos de diferente calidad literaria,así como de variada  suerte en el escabroso mundo editorial. En suma, perfiles acostumbrados a convivir en festivales, certámenes o  semanas de novela negra, en cuanto a ellos, también con niveles desiguales de prestigio y reconocimiento.

Yo no he asistido a muchos encuentros. Recuerdo que el primero fue  Tania Negra hace dos años, un festival de novela negra en catalán comisariado por Sebastiá Bennasar . Lo primero que me sorprendió fue la convivencia entre gente de origines, sensibilidades y usos lingüísticos distintos. Allí había muchos lectores y bloguers castellanoparlantes ( entre ellos un servidor) que se llevaron un agradable sabor de después de aquel festival. Hubo alguna que otra proclama independentista más o menos aislada que no incomodó a nadie, incluidos  a aquellos que llevábamos tiempo fijando nuestra posición respecto al tema.

También estuve en el primer Festival de Novela Negra que se celebró en Lleida y donde conocí a personas maravillosas como Joana Soto, de Pagés Editores, a escritoras como Marialba Revés Noriega,  Jordi de Manuel,   o Miriea Llinars, animadoras de la vida cultural y literaria como Nuria Serrate Cunill , de la Escola d’Escriptura de Lleida  y blogueras  y autoras noveles como Ramona Solé.  Fueron actos con figuras de distinta adscripción, como el escritor y Mosso d’Esquadra, Rafa Melero,  el  editor Marc Moreno, conocido por sus posturas independentistas o autores y comentaristas literarios de declarada postura anti-nacionalista, como  Lluís Font  y   un servidor. Los usos lingüísticos se revelaron también diversos y la comunicación muy fluida más allá de nuestras diferencias de gustos literarios y maneras de entender el “Noir“.

No era la primera vez que participaba en eventos organizados por gente catalanista. Yo mismo había colaborado durante bastante tiempo con el Centro Cultural “La Bóbila” y con animadores culturales como el teórico Jordi Canal. Regía  el respeto  como  “Regla de Oro” de nuestras relaciones. Incluso éramos capaces de burlarnos de nuestros propios prejuicios ideológicos e identitarios.  Allí organicé cosas con gente claramente simpatizante de la CUP,  como Anna María Villalonga , personas de ideas catalanistas algo más moderadas como Montse Sanjuan y  otras escritoras menos significadas con el tema   como Susana Hernández o Elena Torres Girbau. También teníamos a un librero que era plural, Miguel Ángel Díaz, en cuyo establecimiento, Som Negre, había autores de todas las sensibilidades. Por no olvidar el Congreso de Cine y Novela Negra de Salamanca, dirigido por un catalán y un castellano, Alex Martin Escribà y Xavier Sánchez Zapatero y que, pudiendo estar enfrentados por razones obvias, habían forjado a lo largo de los años una duradera relación personal, académica e intelectual.

Me gustaba ese espíritu de convivencia. No es que los grados de españolismo o catalanismo  y la identicación con uno u otro proyecto político relacionado con los vínculos entre Cataluña y el Estado no se dejasen ver, pero no eran un tema que determinase los mecanismos de interración entre los autores. o los participantes. Sebastià Bennasar y un servidor hicimos muchas cosas juntos en Bearn Black a pesar de que existiese un abismo entre el secesionismo de Tià y mi nacionalismo español, etiqueta que  tampoco asumo como propia. De hecho, me sentí en muchos momentos más cómodo con Bennasar ( sobre todo por nuestras respectivas posiciones en la izquierda de la izquierda), que con Lluís Font, cuyo anti-catalanismo me resultaba de lo más burdo y  a menudo, malintencionado.  En suma, que las cuestiones identitarias eran un elemento importante en nuestra subjetividad, pero no en nuestras relaciones personales e intelectuales.

Sin embargo, sentí que algo se estaba resquebrajando  a medida que  el independentismo y el dichoso “derecho a decidir”  empezaron a  hacer mella,  primando la ideología nacionalista y los  delirios identitarios  por encima de cualquier otra consideración,  embaucando a personas de bien, incluidas a muchos catalanistas que tenían muchos motivos para pensar como lo hacían.  Las cuestiones viscerales e irracionales se impusieron por encima de la ambivalencia, la cordialidad personal y el intercambio intelectual y literario.

Durante la lucha antifranquista los escritores de una y otra lengua, españolistas o catalanistas, fueron a menudo amigos y participaron en proyectos intelectuales y literarios comunes. Eran relaciones que se basaban en la complementariedad  entre España y Cataluña y que tan bien  habían sabido  encarnar algunas décadas antes la famosa epístola entre Unamuno y Maragall . Después cambió todo, claro. Vinieron los demagogos de turno a berrear sobre el “enemigo externo a abatir”. El Pujolismo inició el trabajo y el independentismo lo remató. Durante los últimos acontecimientos del 1-O e incluso en los momentos que lo precedieron, se dejó  sentir el resultado de todas estas  oscuras décadas de dominio nacionalista. No hace falta recordar que muchos autores y autoras de los que en principio siempre respeté las convicciones catalanistas, se han venido dedicando precisamente a difundir en el mundillo “Noir” catalán   esa ideología del odio que define en lo esencial  al independentismo catalán.

María Zambrano en su famosa obra, ” Los intelectuales en el drama de España”, hablaba de la necesidad de que la inteligencia, lo que ella llamaba la “Razón poética“, la fuerza de la palabra, primase sobre los odios que el poder político había generado entre los individuos de uno y otro bando y que se había hecho extensivo  al mundo de una intelligentsia atrapada en la dinámica de las “Dos Españas”. El contexto histórico era distinto al nuestro, pero la obra no ha perdido su esencia en cuanto a problemática ética y moral. En efecto, la necesidad de conservar la razón poética frente a la sinrazón de la violencia y de la guerra,  sobre todo  como instrumento de  reconstrucción de las relaciones humanas y políticas dentro de una sociedad democrática, sigue plenamente vigente. En un momento en el que los delirios identitarios se erigen en el canal de vehiculación de las nuevas ideas totalitarias camufladas bajo el argumento de la voluntad popular, no estaría mal que muchos escritores, novelistas y hombres de letras  volviesen a leer a la gran filosofa, al menos como antídoto frente al posible drama colectivo al que amenaza con llevarnos el independentismo y eso por mucho que pretendan ignorarlo sus más incondicionales seguidores.

 

 

 

 

 

 

 

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MEDITERRÁNEO NEGRO : LEYENDO ” LO QUE NOS QUEDA DE LA MUERTE” DE JORDI LEDESMA

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Debo reconocer que fui  un lector tardío y “resistente”, frente a la obra de Jordi Ledesma y eso a pesar de que su novela El diablo en cada esquina ( Alrevés, 2015), viniese públicamente avalada por uno de los escritores más reconocidos del momento.  Siempre he desconfiado de las adulaciones a un autor, sobre todo en este mundillo del “Noir”, atestado de cortesanos y camarillas, pensando también que, detrás de los elogios demasiado unanimistas, suele aparecer la sombra alargada del borreguismo intelectual. Sin embargo,  una de esas causalidades de la vida me llevó a asistir a la presentación de “Diez negritos”, la compilación de relatos cortos de Alex Martin Escribà  y Javier Sanchéz Zapatero y en la que participaba precisamente Ledesma.  Su intervención explicando las motivaciones de su cuento me despertó  interés y fue   un detonador para decidirme a leer su comentada obra. Esa la razón por la que, más movido por mis propios criterios,  aposté también por hacerme con  su  nueva novela, ” Lo que nos queda de la muerte” ( Alrevés,2016).

Reus, años noventa, el cuerpo de un joven apodado Bocaclancha, es encontrado muerto y flotando cerca de los embarcaderos. Abandonado por su madre toxicómana, educado por sus abuelos y más bien apagado, el Bocaclancha ha estado metido en historias de trapicheos y camellismo, dejando que las sospechas apunten a los llamados “Mellizos”, dos jóvenes dedicados al tráfico de droga y aparentemente a sueldo de los carteles columbianos. Un  comandante de la Guardia Civil, conocido como “El cocodrilo” por su talante autoritario, déspota y árido  va a ser el encargado de investigar el caso. El comandante alberga la particularidad de estar casado con una mujer mucho más joven que él, Lucía, de una fascinante belleza, objeto de todas las miradas en la ciudad, pero sobre todo, sujeto de sueño erótico de Ignacio, un joven  procedente de los estratos más acomodados de la ciudad. La mujer del Guardia Civil  tiene una amiga,  Silvia, que anhela todo lo que tiene de atractivo Lucía  y aspira a salir de la vida aburrida y sin alicientes que lleva como ama de casa y mujer de un modesto electricista. Alrededor de ellos giran una serie de personajes corales, entre otros, Sergi, un niño bien, cínico y vividor, enredado en una relación de la que busca en deshacerse y su mejor amigo, el Poeta, que vive a su costa.  La muerte del Bocaclancha, no solo va romper cierta rutina en la ciudad costera, sino que además pondrá al descubierto la verdadera realidad social  de la turística y apacible plaza mediterránea.

Si algo hay que señalar, es la prosa tremendamente cuidada y magnética  de Jordi Ledesma, plasmada en primera persona, que enseguida cautiva y establece complicidad con el lector. La elegancia del lenguaje se combina con numerosos pasajes en la que impera un vocabulario crudo, abrupto y sin prejuicios muy concorde con las respectivas ambientaciones y situaciones. Se trata de una novela corta, pero con una indudable capacidad de condensar una historia de peso. En efecto, Jordi Ledesma  nos pasea por los pasillos oscuros de una ciudad dominada por la imagen externa del bienestar social, el ocio y la vida lúdica, sacando a la superficie las miserias sociales y humanas de la urbi costera : las desigualdades y falta de perspectivas,  la inmigración sureña, el carácter explotador  y el rapiñismo del mundo de la especulación urbanística y el negocio hotelero, el cretinismo, la impunidad, la bajeza humana de las élites locales, la frustración de los más desfavorecidos, la pequeña delincuencia juvenil y el abuso de poder y los trapos sucios de las fuerzas de seguridad, así como las dudas y angustias ante la propia identidad personal, constituyen el abanico de problemáticas que plantea el autor.

Ledesma  sabe  mostrar la parte más “negra” de ese idílico Mediterráneo de reclamo estival, jugando  a la vez con la denuncia social y la mirada crítica sobre la condición humana y esto a través de un narrador enigmático, que finalmente acaba recordándonos la necesidad de mirar la realidad de frente y no torcer la vista cuando aparecen ante nosotros las cloacas de nuestra existencia individual y colectiva.

 

 

 

 

 

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