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SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN : ” MIS NOVELAS SON UN ALTAVOZ CONTRA LAS INJUSTICIAS MÁS FLAGRANTES DE LA SOCIEDAD ACTUAL”

Lezuan

 

Susana Rodríguez Lezaun ( Pamplona,1967), es uno de los principales valores en el género negro y  una de las musas del grupo  Random House, gracias sobre todo al éxito de sus tres novelas protagonizadas por el personaje del Inspector David Vázquez : “Sin retorno”(2015), “Deudas del frío”(2017) y ahora, “Te veré está noche” (2018); una historia trepidante de violencia y venganza familiar  con la que Susana reconoce haber plasmado lo más profundo de si misma. Ademas de escritora y  periodista de formación y profesión,  a Susana Rodríguez Lezaun le toca en el próximo 2019 tomar el relevo a Carlos Bassas del Rey como comisaria de Pamplona Negra. Dada la proximidad del evento, era ocasión de hablar con ella e indagar en su perfil.

Autora comprometida con los derechos de las mujeres, no parece sin embargo muy devota de los debates teóricos a los que se ha prestado el feminismo académico, ni  de los gestos simbólicos, ni de las comedias de la corrección política, sino que prefiere alzar la voz a favor de políticas y medidas objetivas en la igualdad de género. En lo literario también es una mujer de convicciones firmes. Aunque crítica con la tendencia a que se convierta la literatura en un mero producto comercial para el consumo, no suscribe por igual los diagnósticos apocalípticos sobre el definitivo triunfo de la mediocridad en la oferta editorial. A pesar de que defiende el rigor  en la escritura y aprecia la  “Literatura de expresión”, se le intuye hostil hacia el  elitista aristocratismo intelectual    de la critica y teoría literaria, creyendo más bien  en el criterio y los diversos  gustos de los lectores.

Si algo tengo que resaltar de Susana Rodríguez Lezaun,  es que evita  las exageraciones y  en cambio apuesta  por los matices. Es suma, Susana se caracteriza por su  espíritu ponderado y cordura en el momento de valorar cualquier cuestión. Así queda reflejado a lo largo de nuestra charla.

Dime una cosa Susana, para disipar rumores o confirmar certezas, con “Te veré esta noche” ¿de verdad pones fin al periplo literario del inspector David Vázquez?

Como dicen en mi tierra, ni sí, ni no, sino todo lo contrario. El corazón me pide una nueva historia, incluso me la dicta, pero la cabeza me dice que lo deje tranquilo. No soy muy amiga de las sagas eternas, salvo que te salgan tan bien como a Alicia Giménez Bartlett, Manuel Vázquez Montalbán, Jo Nesbo o Michael Connelly. Lo único cierto es que en ninguno de mis dos próximos proyectos literarios está David Vázquez.

¿ La trilogía es la dosificación justa para no tornase en rehén del personaje creado?

Es posible. Con tres libros puedes narrar una historia en detalle, recreándote en el pasado, el presente y el futuro, y no te arriesgas a “aburrir” al lector. En cualquier caso, creo que es una cuestión de modas. Las trilogías son tendencia.

Algunos comentaristas dicen que detrás de David Vázquez está la sombra de Pepe Carvalho y que de Susana Rodríguez, la del propio Vázquez Montalbán…

Detrás de David Vázquez hay un homenaje nada disimulado a Manuel Vázquez Montalbán, para mí el mejor escritor de novela negra que ha dado este país, pero desde luego, yo no le llego ni a la suela de los zapatos. Tengo mucho que aprender, un camino larguísimo que recorrer, antes de atreverme siquiera a compararme con él.

” En “Te veré esta noche” dejo ver algunos de mis miedos más personales y pesadillas más reiterativas respecto a la pérdida de mis hijos” 

Montalbán plasmó a través de Carvalho su decepción ante la realidad política y social de los 80. A título de confidencia, ¿Susana Rodríguez también está expresando por voz de David Vázquez algunas de las suyas sobre esta época en que vivimos?

Sin duda, y también sin disimulo. He utilizado a mis personajes y las tramas de mis novelas a modo de altavoz para denunciar algunas de las injusticias más flagrantes de la sociedad actual, como el terrorismo machista o la corrupción política y financiera. Además, sobre todo el “Te veré esta noche”, dejo ver algunos de mis miedos más personales. Mi pesadilla más reiterativa cuando mis hijos eran pequeños era que los perdía y no podía encontrarlos. Ese es el germen de la tercera novela. Y puestos a confesar, te diré también que escribí “Sin retorno” con el rostro de Ana Orantes en la mente y que “Deudas del frío” nació de la estupefacción ante el zarpazo que la crisis nos dio a todos, los saltos al vacío de personas que iban a ser desahuciadas y la necesidad de abrir nuevos comedores sociales porque los existentes no daban abasto.

” Detrás de David Vázquez hay un homenaje nada disimulado a Manuel Vázquez Montalbán, para mi el mejor escritor de novela negra que ha dado este país” 

Debe ser complicado crear un personaje sin caer en los estereotipos del “Noir” o practicar la clonación. Te lo digo porque, con esta sobreoferta de detectives y policías y la evidente saturación del género, poco más se puede extraer ya de la cantera…

Hay una cosa en la que mi detective, el inspector Vázquez, es diferente a la mayoría: carece de traumas previos, no ha tenido una infancia terrible, ni nadie ha asesinado a sus padres o a su esposa e hijos. Es un personaje “limpio”, y será la vida, lo que le ocurre ante los ojos del lector, lo que vaya forjando su personalidad. Me la jugué en el primer libro, el lector podía hacerse aburrido con un personaje tan poco “traumatizado”, pero tuve suerte y me han seguido hasta el final.

Aunque hay algunas puntuales escenas estrambóticas y macabras, constato que juegas mucho más con la angustia, el suspense, la duda, la incertidumbre, o sea, con lo emocional, lo cual debe ser más complejo que hacerlo con la siempre facilona y “deja vu” estética de lo sangriento…

Transmitir miedo, angustia, incluso horror, es mucho más complicado que describir una escena sangrienta. Tardé casi un mes en escribir las veinte páginas más angustiosas de mi última novela, y sólo cuando mi agente me reconoció que se había agobiado al leerlas las di por buenas. La angustia duele más que muchas heridas. La incertidumbre, la ignorancia, el no saber qué pasará después del siguiente paso o si abres esa puerta es un juego al que me divierte jugar, pero reconozco que es complicado hacerlo bien.

Dice nuestro buen amigo Juan Ramón Biedma, que los giros narrativos bruscos y el empeño de los autores en darles tumbos a los lectores empiezan a estar un poco “demodé”. Compruebo que en tu novela, aunque hay giros importantes, también eres muy “ligth”, no zarandeas al lector, ni le das sustazos…

Cierto, la historia no da bandazos. Lo que ocurre es que la tensión se mantiene desde el principio. En “Te veré esta noche”, por ejemplo, la historia se articula como una cuenta atrás de diez a cero, cada capítulo es un día completo, veinticuatro horas. Quiero que el lector viva la tensión, y si lo consigo, no es necesario zarandearlo, porque no quiero que cierre el libro, sino que siga conmigo todo el camino.

“La incertidumbre, la ignorancia, el no saber qué pasará después del siguiente paso o si abres esa puerta es un juego al que me divierte jugar.”

Volviendo a los personajes, hay uno de ellos que a mí me ha resultado muy magnético: Irene Ochoa. Sin querer ser indiscreto, Susana, pero ¿a ti también te ha ocurrido eso de verte sembrada por la duda respecto a personas en las que depositabas una confianza ciega?

¿A quién no le ha salido rana una persona, un amigo o amiga en el que confiaba ciegamente? A mí me han defraudado en un par de ocasiones, y aunque siempre dices que es la última vez, tengo la costumbre de seguir confiando en mis semejantes, así que el día menos pensado me la volverán a dar.

Sin hacer spoiler, Irene tiene que cambiar su identidad obligada por las circunstancias, pero perseguida y torturada por la sombra del pasado. Dime una cosa, ¿qué es lo que más nos marca de los tiempos pretéritos, los acontecimientos vividos o los seres que formaron parte de él?

Ambas cosas, cada una de una forma. Además, en los acontecimientos vividos siempre hay seres que te acompañan. A mí me gusta la gente, conocer personas, charlar, interactuar y comunicarme, así que mi vida está más llena de seres que de acontecimientos. Cada persona que ha pasado por mi vida me ha aportado algo, no siempre positivo, que conste, pero de todo se aprende. En cuanto a los acontecimientos, no soy partidaria de vivir de recuerdos, creo que hay que llevar un equipaje ligero y mirar siempre hacia adelante. El pasado, si no sirve para aprender, no vale para nada.

Uno de tus personajes vive dominado por una inquietud intelectual hasta el punto de caer en la locura. Para aquellos que apreciamos la erudición y el mundo del saber, ¿dónde está la frontera entre la pasión y la obsesión?

Una pasión es algo que te llena, que te hace feliz. Yo adoro los libros, leer, conocer y descubrir autores de todas las épocas y estilos. Es algo que me satisface. Una pasión. La obsesión te enloquece, te roba la cordura y deja de ser grato. No es bueno obsesionarse con nada, ni con la cultura, ni con la salud, ni con la educación…

“No soy partidaria de vivir de recuerdos, creo que hay que llevar un equipaje ligero y mirar siempre hacia adelante. El pasado, si no sirve para aprender, no vale para nada.”

 

Veo que en “ Te veré esta noche” también juegas con las máscaras, sobre todo las masculinas. Hay personajes aparentemente áridos, viriles, muy metidos en sus roles tradicionales de hombres, pero que en realidad resultan más sensibles y vulnerables de lo que aparentan, como es el caso de David Vázquez. En cambio, hay otros personajes varones “sin brío”, apocados, planos, pero que sin embargo parecen sacar lo peor de ellos…

Huyo de los estereotipos, siempre lo he hecho, y creo que eso se refleja en mi forma de escribir y describir. Los hombres no son “hombres” ni las mujeres son “mujeres”, todos son personas que se comportan en función de sus relaciones, sus sentimientos y las circunstancias, independientemente de que sean hombres o mujeres y de lo que se espere de ellos.

¿Lo más peligroso que hay es precisamente un hombre con la virilidad herida?

Espero que no, porque entonces vamos apañados. La virilidad, tal como se entendía hasta ahora, tiene los días contados (por suerte). Lo peligroso son las personas heridas, menospreciadas, humilladas repetidamente y que, de pronto, encuentran en el fuego de la venganza la fuerza necesaria para seguir adelante. El problema es que ese fuego quema todo lo que les rodea, incluidos a sus seres queridos.

“La violencia de género se aborda casi con resignación, pero nadie exige medidas concretas para intentar erradicar lo que ya es una forma de terrorismo.”

 

Dime una cosa, Susana, tú que estás vinculada al mundo de la prensa, ¿cómo valorarías el tratamiento que hacen los medios de comunicación de algunos temas que aborda precisamente tu novela, como la violencia de género y la violencia contra los menores?

Entre mal y muy mal. La violencia de género se aborda casi con resignación, pero nadie exige medidas concretas para intentar erradicar lo que ya es una forma de terrorismo. Se cancela el presupuesto para combatirlo y los medios apenas dicen nada. El peinado de Cristiano Ronaldo ocupa más espacio que las mujeres asesinadas. Eso, por no hablar de los titulares que suelen utilizarse en estos casos, tan políticamente correctos, como si no quisieran ofender a nadie. Como ves, es un tema que me enciende…

No sé cuál es tu compromiso respecto a estos temas, pero por retomar una cuestión recurrente de la teoría y crítica literaria vinculada precisamente al “feminismo de la diferencia”, sí me gustaría preguntarte si piensas que hay una escritura “femenina” y por extensión, una manera de entender el género negro criminal que se distingue de la de los varones.

El absoluto, para nada. No es que los hombres y las mujeres escriban igual o diferente, es que cada persona tiene su propio estilo, independientemente de su género. Hay hombres que eligen personajes femeninos como protagonistas y viceversa; mujeres que describen con crudeza escenas de sexo y violencia, y hombres que se recrean en los sentimientos. Si eliges una serie de textos de novela negra, eliminas el título y el nombre del autor y le pides a un lector que diga si lo ha escrito un hombre o una mujer, estoy convencida que no lo sabrá a ciencia cierta, y que si atina, seguro que lo hace al tuntún.

” El lenguaje inclusivo” puede no ayudar a visibilizar la presencia femenina en la sociedad y provocar cierto rechazo y mucha sorna.” 

Déjame ser un poco provocador, Susana : “El inspector y la inspectora acudieron a la escena del crimen”. ¿Vulneración de la economía del lenguaje, despropósito lingüístico, visibilidad de género, con qué te quedas?

Todo el que me conoce sabe que soy una defensora a ultranza de los derechos de las mujeres. Sin embargo, creo que utilizar un duplicado de los sustantivos, en masculino y femenino, puede tener el efecto contrario en el lector, y en lugar de ayudar a visibilizar la presencia femenina en la sociedad puede provocar cierto rechazo y mucha sorna. Yo no uso el lenguaje de género en mis novelas. Creo que la visibilidad tiene que darse de otra forma, con mujeres en los puestos de poder, en las empresas, en profesiones hasta ahora “masculinas”, y, por supuesto, con hombres en los patios de los colegios, como cuidadores de ancianos o niños, limpiando edificios o bares… No creo que la igualdad sea una cuestión lingüística, al menos no en este momento.

Hasta ahora hemos hablado de tu faceta como autora, pero también tienes otra por la que eres conocida en el mundillo “Noir” y es la de editing. Pero aclárame una cosa, ¿cuál es exactamente el perfil profesional de esta figura y en qué consiste su contribución al producto final que encontramos en las librerías ?

Lo que las editoriales buscan sobre todo son personas con formación en Humanidades, una buena cultura general y lectores empedernidos. Con esa base, mi trabajo consiste en intentar mejorar el texto en lo posible, respetando siempre al máximo la intención del autor. Busco reiteraciones, contradicciones, desconexiones en la historia… Y por supuesto, faltas de ortografía, discordancias verbales y cualquier otro atentado contra la lengua. Creo que la labor del corrector y editor es muy importante, pero nunca debe notarse. Limar errores no es corregir el estilo del autor.

Dicen que la impaciencia es el demonio al que debemos impedir que nos susurre al oído. ¿Ese dominio lo encuentras a menudo en los manuscritos que te entregan?

Claro que tengo que corregir textos que no son de mi agrado como lectora, libros que quizá nunca estarían en mi biblioteca, pero tienen su público y los respeto, así que, aunque pueda resultarme poco interesante, siempre pongo el cien por cien de mi atención en cada palabra.

“Vivimos en una sociedad de consumo en la que la gente busca productos que no le cueste digerir, y me me temo que la literatura se está plegando a esos gustos”

Supongo que los autores que os dedicáis a estos menesteres sois sujetos con “información privilegiada” sobre lo que planea editorial y comercialmente en “L’air du temps”, a diferencia de otros, que vamos dando palos de ciego

Yo leo libros que tardarán unos seis meses en publicarse. Me siento muy orgullosa cuando entro en una librería y digo “ese lo he corregido yo, y ese, y aquel”. Pero tengo un contrato de confidencialidad que cumplo a rajatabla. Y hasta aquí puedo leer.

Me comentaba una amiga, autora vinculada precisamente a Random House, que era muy posible que a los “grandes” de la literatura española, estilo Galdós o Azorín, hoy nadie les publicaría, sobre todo a la vista de una masa de lectores adictos al lenguaje simple y las tramas facilonas…

Quizá tanto como no publicarles, no, pero que tendrían un público más reducido que otros autores con mucha peor prosa, eso seguro. Vivimos en una sociedad de consumo en la que prima la rapidez. La gente busca productos que no le cueste digerir, y me temo que la literatura se está plegando a esos gustos. Sin embargo, siempre quedamos algunas rara avis que disfrutamos con libros de narrativa pausada.

Todos comentan que ya no hay editores de raza y agentes literarios con verdadera vocación, sino meros hombres de negocios y “managers” de vedettes mediáticas…

No estoy de acuerdo en absoluto. Yo tengo una agente literaria, Sandra Bruna, que mima a todos y cada uno de sus representados, que se preocupa por buscar la mejor editorial para el manuscrito que le envían y que pelea por el mejor contrato. Y en cuanto al editor, jamás pensé que pudiera aprender tanto como lo hice con la primera editora que tuve en Random. Fue como hacer un curso acelerado de creación literaria. Creo que el salto es evidente entre mis dos primeras novelas, e incluso en la tercera. Es una editora fantástica, igual que mi segundo editor, preocupado por los detalles y por lograr el mejor resultado posible.

“Si vuelve la novela histórica, bienvenida sea. Si está bien escrita, a mí me encanta.”

Algunas dicen que lo importante es que la gente lea, aunque sean bodrios. Pero ¿no sería bueno que además de fomentar el hábito de lectura, también educásemos en el gusto estético y literario?

¿En el gusto estético y literario de quién? ¿En el tuyo? ¿En el mío? A mí no me gusta el género de terror, por ejemplo, o el romántico, pero no me parece mal que la gente lo lea. Piensa en Stephen King y en Danielle Steele. Son superventas, tienen millones de lectores. ¿Dan Brown es un bodrio? ¿E.L. James es un bodrio? ¿En opinión de quién? Que a mí no me guste no lo convierte en un mal libro. Cada lector debe encontrar su libro, su género, su autor… y disfrutar, perderse en la historia, en la trama o en las palabras. Lo demás es pura demagogia y ganas de fastidiar. Y un poco de envidia…

“Carlos Bassas del Rey dejó el listón muy alto, ha dirigido cuatro ediciones fantásticas que han colocado Pamplona Negra a la altura de los mejores festivales nacionales” 

¿Los grandes premios comerciales determinan las tendencias? Te hago el comentario porque se rumorea que el Premio Planeta a Santiago Posteguillo presagia un retorno comercial de la novela histórica en detrimento del género negro.

No tengo datos para decirte que sí ni que no, pero no me extrañaría. Si lo piensas, en los recientes premios Planeta que tú has citado han predominado los autores de novela negra, como Lorenzo Silva o Alicia Giménez. Si vuelve la novela histórica, bienvenida sea. Si está bien escrita, a mí me encanta.

Ya para ir acabando, se avecina “Pamplona Negra” y a ti, cogerle la antorcha a Carlos Bassas del Rey. ¿ Nerviosa?

Mucho. Mentiría si dijera lo contrario. Carlos dejó el listón muy alto, ha dirigido cuatro ediciones fantásticas que han colocado Pamplona Negra a la altura de los mejores festivales nacionales. Lo único que puedo decir de momento en mi favor es que, al menos, tengo las mismas ganas y la misma ilusión que él, y que me estoy dejando la piel para dar al público el festival que se merece.

Me comentaba Carlos que él siempre se había esforzado en que el festival no fuese una cosa personalista y no quedase vinculada a su nombre. Seguro que eres del mismo espíritu, pero alguna huella particular supongo que querrás acuñar con este nuevo comisariado.

No es que yo quiera hacerlo, pero creo que es inevitable. Supongo que, aunque siga su estela, los festivales que ha dirigido Carlos serán de alguna manera diferentes a los que yo dirija. Desde luego, dije desde el principio que yo llego aquí con fecha de caducidad y que mi única intención es hacer un buen festival, el mejor que sea posible. La huella serán los comentarios del público al finalizar cada edición.

Aunque imagino que no me dirás nada sobre lo que se cocina en Pamplona para 2019, supongo que algún aroma querrás hacernos llegar, así como para abrir el apetito…

Tienes razón, ¡no voy a decirte nada! Falta muy poco para desvelar el programa, así que la espera va a ser muy breve… Y sí, hay alguna que otra sorpresa.

Ahora, ¿te vas a ver desgarrada entre la escritura y el festival o vas a conseguir ser la amante de ambos, sin provocar los celos de ninguno de los dos?

Espero ser capaz de convertirme en una mujer multifunción. No concibo la vida sin escribir, y el festival es una continua inyección de adrenalina, y ya sabes que dicen que la adrenalina es adictiva… Escribo menos que antes, pero lo que me roba el tiempo me satisface tanto que no me quejo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL MITO DEL HÉROE POLICIAL Y EL ADIÓS DEL INSPECTOR ULISES SÁNCHEZ : COMENTARIOS SOBRE “LA NOCHE ROTA” DE FIDEL VILANOVA

la noche rota

 

Pienso que lo que siempre tuvo de singular el héroe policial  en nuestra infancia, es que funcionaba como un mito . En nuestro juegos de “policías” y “ladrones”, los  personajes  que encarnábamos se revelaban de hecho una mimetización de los mismos que veíamos en las series de televisión o en las películas, que a su vez  venían inspirados por el mundo literario o el cómic. Claro está, nuestros juegos se dividían entre inconfundibles  héroes y villanos, al igual que en las series en las que encontrábamos  referencias  y  que dicotomizaban sin matices el bien y el  mal. Al final, se imponía una infantil justicia poética en la que los “buenos” siempre ganaban. Lo que ilustraba esa carga  moralizadora del género policíaco  que nosotros mismos interiorizábamos. Si nuestros juegos estaban precedidos de disputas sobre quién sería el  “policía”, el “protagonista” ,el “héroe” , es porque  en el tiempo que duraba el juego de roles, el elegido se convertía en el  “gran hombre“, en el símbolo de la estatura humana y de esos valores de masculinidad y virilidad en la que se nos educaba desde nuestro identidad de género. Nunca olvidaré aquellos entrañables trozos de madera convertidos en peligrosas pistolas con las que nos enfrentábamos a los delincuentes y criminales , ni esas cuerdas transformadas en poderosas esposas con las que hacíamos prisioneros a los “malos“.  Esos juegos de niños tenían algo de común con la literatura : la magia de lo ficcional, de lo fantasioso, de la mentira

Me doy cuenta de que con la llegada a la edad adulta y a través del propio hábitus de la lectura crítica, ese héroe policial inquebrantable, infalible e invencible al que venerábamos en la infancia, no era realmente humano, sino un puro producto cultural a través del  que asumíamos los obligatorios valores de “hombría” y “valentía”. Decía el crítico André Bazin, el fundador de Cahiers du Cinéma y uno de los grandes representantes de la teoría del cine, que el realismo, ( del que también fue el gran paladín ), no consistía solo en reproducir la realidad tal y como la veíamos, sino en ir a las raíces mismas de ella : el alma humana.

Particularmente,siempre he considerado que los mejores autores de novela policíaca  son sin dudas aquellos  que han sabido ilustrar el cosmos de contradicciones que constituye la personalidad del héroe policial.  Y no hay duda de que Fidel Vilanova se inserta en ese linaje. Así lo demuestra al menos la trilogía que cierra con el personaje  de Ulises Sánchez,un inspector  de carácter  duro  y torturado por el remordimiento tras el asesinato de su esposa, por  momentos agrio y en  otros, flaqueante,  seguro de si mismo y al tiempo, dudoso,pero sobre todo y ante todo, profundamente real, humano. El mismo  al que le tocará sumergirse en las cloacas de esa magnética y a la vez oscura ciudad de Marbella que envuelve  todo su periplo.   Fidel Vilanova nos brinda en efecto hoy, “La noche rota” ( Ediciones Dalya,2018) y que constituye la tercera y última entrega que sucede a  ” La última mirada”( Verbum, 2014)  y ” El caso Lovental” ( Verbum, 2015).

Sofía, una niña de diez años que vive en un barrio residencial de Marbella, escapa de una tentativa de violación tirándose por la ventana del chalet de su familia. En su intento de protegerla, su abuela muere asesinada.  Despavorida, la pequeña es encontrada en medio de la carretera por Vera, una camarera de vida gris que convive con un maltratador, Bob.  Cuando la policía le interroga, la niña identifica a su agresor : su tío Tim. Arrestado de inmediato y condenado por la justicia, es encarcelado.Sin embargo, su mujer, Julia, confía en la inocencia de su marido, convencida del carácter fantasioso de la niña. Una vez Tim en prisión, una segunda adolescente, hija de un poderoso y adinerado hombre de Marbella, es encontrada asesinada. El asunto desconcierta al Inspector Ulises Sánchez, que se resiste a la idea misma de haber cometido un error y enviado a la cárcel a un inocente. Si bien,  Julia va a persistir durante todo un año en su empeño de demostrar la inocencia de  Tim y eso con la ayuda de un periodista sin escrúpulos y con afán de notoriedad, que llevará el caso a los medios de comunicación, dejando en entre dicho la eficacia de la policía y al propio Inspector Ulises Sánchez.  Con el paso de las semanas, empieza a salir a la luz una red de prostitución de muchachas adolescentes organizada a través de la redes de Internet y de los contactos impersonales, lo que acaba de complicar el asunto y acrecentar las dudas en el espíritu del Inspector Sánchez.

En línea con esa mirada crítica sobre la realidad social marbellí  que siempre ha definido al autor,  Fidel Vilanova nos ilustra sobre los males de la sociedad y la falta de escrúpulos que  domina en  esta “Era de la información” y de las grandes tecnologías basadas en el mundo virtual. La complicidad del mundo de los negocios y de la propia clase política con el crimen organizado, la pérdida de ética de unos medios de comunicación  que juegan con el morbo y el dolor ajeno, el espíritu de rapiña de un mundo de la abogacía en búsqueda de grandes casos con el solo afán de lucro, son algunos de los temas que saca a relucir Fidel Vilanova.

El autor catalán afincado en Madrid y con un fuerte arraigo precisamente en Marbella, no opta en absoluto por el prcedimentalismo en el desarrollo de la historia y es de agradecer que le ahorre al lector plomizas disertaciones más o menos noveladas sobre ciencia crimonológica y forense. Recurso de muchas novelas policíacas de los últimos tiempos, que suelen servirse de la morbosa estética de lo sangriento y el supuesto rigor en la ambientación del contexto policial, para en verdad vender tramas vacías e insustanciales. En efecto, Fidel Vilanova incide mucho más en la psicología de los personajes y en una realidad social en la que el abuso de poder y el avasallamiento de los más débiles parecen haberse tornado virtud.

La novela tiene por momentos algunos ramalazos de “incorrección política” que puede molestar a la opinión feminista en medio del actual debate social sobre la prostitución y la violencia sexual contra las mujeres, sobre todo al desmitificar la total inocencia de las víctimas adolescentes, prematuramente participantes de los peores males de la sociedad adulta y cada vez más ajenas a las reglas sociales.  Lo que no desmerece el tratamiento que hace el autor  de las verdaderas cuestiones de la obra : la indagación en los aspectos de la condición humana. En especial,  el sentimiento de culpa. Fidel Vilanova nos recuerda también que es precisamente el mismo el que vuelve opaca nuestra mirada y nos impide ver la parte más oscura que hay en los demás.

Polifacético en sus inquietudes literarias,  Vilanova  es un  autor que se ha movido entre la “literatura de expresión” y la novela de género, adaptando su estilo narrativo a cada historia.  La floritura de la palabra que ha demostrado en su obra anterior,” La larga espera” ( Dalya, 2017), una trama ambientada en la España rural de la posguerra, contrasta con el vocabulario ligero y la soltura del ritmo narrativo utilizado en “La noche rota”. De esta manera, siempre sabe mostrarse generoso con su público y las diversas comprensiones lectoras.

Fidel Vilanova juega hasta las últimas paginas con el lector, llevándole   a pensar en una previsibilidad de final, pero acabando por desconcertarle con el desenlace  de la trama. Unos trucos de magia a los que siempre se presta cualquier buen autor de género negro.

Última entrega de su trilogía, Vilanova nos presenta el adiós del Inspector Ulises Sánchez bajo el rostro de un héroe policial  mucho más sereno,  desmitificado, consciente de sus inseguridades y vulnerabilidad. Pero sobre todo, nos describe a un hombre que ha sabido perdonarse a si mismo poco a poco, sobre todo después de reconocer sus propios miedos.

Pensando  en aquellos juegos de infancia a los que aludía al principio y en el que buscábamos nuestro propio e infalible heroísmo en base al mito del héroe policial, me doy cuenta que son esos mismos miedos del Inspector Ulises Sánchez  a los que también nos hemos vistos abocados en la edad adulta al descubrir, efectivamente, nuestra condición de seres humanos.

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TIEMPO PARA EL REMORDIMIENTO : SOBRE ” LA PINTORA DE ESTRELLAS” DE AMELIA NOGUERA

LA PUNTORA DE ESTRELLAS[1]Iniciada en el ámbito de la autoedición digital , Amelia Noguera ha llegado a ser  una de las escritoras más cotizadas en Amazon.  Sus   cinco obras   han empezado a ver la luz en formato papel y para alegría de quienes nos desenvolvemos con torpeza  en este nuevo proceso civilizatorio dominado por las nuevas tecnologías. La editora Blanca Rosa Roca  ha lanzado una de sus novelas inéditas,” La marca de la luna” ( Editorial Roca, 2015) y también se ha convertido en uno de los fichajes de Random House  que, a través del sello Suma de Letras, pondrá en las librerías para la próxima temporada de 2016 dos de sus novelas ya publicadas en libro electrónico, “Escrita en tu nombre” y  ” Promete que serás delfín“.   Su última novela, “La pintora de estrellas” ( Suma de Letras,2015) es de plena actualidad,  coincidiendo precisamente  con  el 70 Aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Dicho esto, Amelia Noguera no es una novelista que se deje llevar por las modas literarias, muy a pesar de que el mundo editorial amenace en estos momentos con una lluvia de novelas sobre ese periodo histórico.

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                                                                      Amelia Noguera

Año 2000, Violeta, una mujer de espíritu independiente y a la que le gusta escribir, vive con su compañero, Álvaro, un hombre de negocios maltratador  que la tiene  anulada. Después de una violenta  paliza y desconcertada al saberse embarazada de su pareja, decide abandonarla para refugiarse en casa de su abuelo, Diego, un anciano en el otoño de la vida. Éste  le propone  a su nieta un viaje a su pueblo natal en Asturias. Llegados allí, descubre un lujoso palacete propiedad de la familia y del que  Violeta no tenía noticia. Se queda fascina por aquella casa y donde mora el pasado  del propio Diego en los albores de la Guerra Civil.

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El periplo de los miembros de su familia no es muy diferente al de muchas  otras de la burguesía media de provincias en los años de la Segunda República. Viven los conflictos del 34 en las cuencas mineras y sospechan que España está yendo directa a la catástrofe. Aventureros, deciden instalarse en París para escapar del enrarecido ambiente político y social que impera en el país. El personaje más central y a la vez enigmático de ese pasado familiar es su abuela, Elisa.Joven con vocación artística, Elisa  se matricula en la Escuela de Bellas Artes una vez llegada a París con su familia.Allí descubre el ambiente moderno y cosmopolita del París de “Entre Guerras” y que contrasta con el espíritu provinciano de su país.  Tiene talento como pintora y cree en si misma.

Entretanto, Elisa consigue  la protección de una importante galerista parisina, Danielle, quien accede a exponer sus obras, aunque a cambio de hacer para ella  ciertos trabajos no del todo éticos. Elisa vive por otra parte bajo la imprenta de su madre, Clara , a la que también le gustaba pintar y  que, torturada por una infancia tormentosa, se suicida cuando su hija está empezando a hacer camino como artista y justo unos días después de que estalle la guerra civil en España. Perseguida por la sombra de Clara, Elisa pone todo su empeño en realizar los sueños de su madre. Con un excepcional talento para la copia y acaecida la ocupación de París  por parte del ejercito alemán, Elisa va a colaborar con su amiga Danielle  en la falsificación de grandes obras de arte con el fin de engañar a los nazis e impedir que éstos saquen de Francia obras maestras originales.

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A lo largo de la novela, lo histórico se entremezcla con lo sentimental. Elisa está unida al entonces joven  Diego y el cual tiene a su vez que rivalizar con su mejor amigo,  Martín, que también está perdidamente enamorado de ella.  La historia va a girar a partir de ahí en torno a  Danielle y estos dos hombres. En medio de ellos surgirá Anna, una prima de Diego y que vive dominada por obsesivos impulsos lujuriosos hacia él. Ese amalgama de pasiones y rivalidades amorosas , así como el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el expolio de obras de arte por parte del régimen hitleriano forman el contexto general de la trama.

Sin embargo, se producirán  una serie de acontecimientos que trastornarán la vida de todos. Aún a pesar del paso de las décadas y la llegada de la vejez,  Diego vive poseído por el recuerdo de aquella etapa de su vida y  por el de ElisaAnciano, pero  sobre todo, torturado por  el remordimiento, Diego sabe que se va a morir y necesita a todo costa reparar algo inconfesable y terrible que ha hecho en el pasado y que mantiene oculto ante su nieta Violeta.

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Amalia Nogueira sabe jugar con habilidad con los tiempos , viajando la obra del presente al pasado  y esto con una gran soltura narrativa. En realidad la trama destila la subjetividad de dos personajes separados por un abismo generacional, pero que no dejan de caracterizarse por una gran complicidad.  Violeta  es una mujer de su tiempo, confrontada a la violencia de género y a las dudas sobre su voluntad de maternidad. Diego, a cuanto a él, es un hombre dominado por los episodios oscuros de su vida. Si Violeta refleja la realidad de bastantes mujeres actuales y con las que probablemente muchas lectoras encontrarán identificación , Diego  es el personaje de verdad hipnotizador y eso a  través de la propia sombra de Elisa y de unos hechos que Noguera mantiene en el cajón casi hasta el final y desde un singular juego de enigmas que torna al lector rehén de la curiosidad.

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No cabe duda que el gran mérito  de la  ” La pintora de estrella” es la  construcción de memoria colectiva a través de la propia memoria individual y familiar.Un estilo narrativo que entra en la línea de autores como Víctor del Árbol o Felix Modroño. Noguera  se inserta así en esa una nueva corriente de escritores y escritoras que han sabido ilustrar a través de la ficción el pasado político y social más reciente, centrándose sobre todo  en los entresijos de la condición humana. El amor, la amistad, la traición,  el rencor, el odio y la duda ocupan un lugar primordial a lo largo de la novela.Nota a añadir, la obra desprende  un gran rigor en la contextualización de la trama y es indiscutible que Noguera ha sabido bucear por la investigación historiográfica sobre el fenómeno nacional-socialista, esquivando las  siempre presentes   tentaciones de quijotismo en las que cae a veces la novela histórica más común.

En suma, una obra magnifica   que nos vuelve a advertir sobre las atrocidades del totalitarismo y que, desde un punto de vista humano, nos lleva a reflexión sobre  la complicada relación con los acontecimientos del pasado y la fuerza de éste en la constitución de nuestra propia identidad personal. Pero que sobre todo nos recuerda cómo el remordimiento, que siempre es la sombra del sentimiento de culpa, solo puede  desaparecer cuando aprendemos a reconocer los errores pretéritos  y  enmendar nuestros actos, incluso cuando la muerte ya se está asomando amenazante en el horizonte.

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